domingo, 6 de diciembre de 2020

Panspermia

 "Mensaje de Pandora" de Javier Sierra

Estoy buceando por este libro y va a ser indultado de mi ebook junto a "La Sangre de las libros"  de Santiago Posteguillo.

Javier Sierra, a colación de la pandemia del coronavirus, nos asoma a la teoría de la panspermia, que resumido es la teoría que afirma que la vida no surgió en la Tierra sino que llegó a nuestro planeta a bordo de cometas capaces de dispersar el mismo tipo de vida por diferentes mundos, es decir que el origen de la vida en la Tierra es de origen extraterrestre, pero no de extraterrestre tipo E.T., no, no, ni de hombrecillos verdes que han venido y han hecho en la tierra un experimento, no, no. La panspermia habla de las bacterias y virus que llegan a diario a la tierra como polvo, lluvia microscópica de  restos de meteoritos o estrellas que llevan vagando por el espacio la intemerata

Fred Hoyle, astrónomo británico, y  después Chandra Wickramasinghe, astrofísico británico, divulgaron, contra viento y marea, que el origen extraterrestre de la vida en la tierra era algo científicamente comprobable. 

Esta teoría me gusta, me encaja, formamos parte de un Todo y como escribe Javier Sierra:

"Formamos parte de un Todo que es mayor que la tierra, ese Todo ejerce una influencia permanente sobre nosotros, si nos concentramos en las parcelas, nunca entenderemos nada, y nunca encontraremos soluciones definitivas para los problemas que esa singular polución cósmica nos trae" 

¿Dónde y como estalló la vida en la tierra? ¿Cómo se produjo "La chispa" de la vida? La respuesta a estas preguntas siguen siendo una incógnita, la lito panspermia me parece mucho más lógica que la tan aclamada y aceptada teoría del Big Bang.

Como teoría cósmica, la panspermia, me parece una pasada, y si la trasladamos a nuestras vidas de humanos terrestres me encaja igualmente, a otra dimensión, pero me encaja.

La sociedad actual es individualista por encima de todo, yo, yo, y después yo, mis derechos, mis, mis, mis..

Hemos olvidado que formamos parte de una "polis" en la que lo colectivo es infinitamente más enriquecedor que lo individual.

El ser humano es social, necesita de los demás para ser feliz; feliz en el sentido de ser capaces de aprender  a desarrollar el pensamiento crítico que desgrana José Carlos Ruiz en su libro "El arte de Pensar", otro libro que indultaré del ebook.

Nos hemos centrado en nuestras pequeñas "parcelas" individuales, encerrándonos en ellas como si no existieran "extensiones enormes de millones de parcelas" , formamos parte de un todo, de una sociedad compuesta por millones de seres humanos, que en prácticamente nada se diferencian unos de otros, sienten y sufren igual en Tokio que en Albacete, tenemos los mismos anhelos y deseos en Pakistán que en Pensilvania, pero el individuo se cree el ombligo del mundo, hemos descuidado el pensamiento colectivo priorizando el pensamiento individual, yo por encima del mundo, olvidando que somos parte de una sociedad, que a su vez es parte de un conjunto de sociedades, cada una con sus particularidades, iguales en el fondo, un conjunto de conjuntos hasta el infinito del universo, que nos influye cada día. 









 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Abuelo al sol

Veo cada día, desde la ventana de mi nuevo despacho, a un hombre con bastón, pelo blanco y un chaleco verde.

Tendrá no menos de ochenta años y se le nota el carácter a distancia, apenas levanta los pies al caminar entre los árboles y cada día coge una silla de las que los vecinos dejan en el enorme jardín de su edificio y la arrastra hasta un claro donde se sienta de espaldas al sol, mirando las vías del tren.

Algunos gatos se acercan por si de sus bolsillos cayera alguna chuchería, juega con su bastón entre las piernas y pasa un rato contemplando los trenes pasar.

Hace unos meses no hubiera podido perder un solo segundo en contemplar al viejo desde mi ventana, primero y fundamental porque mi despacho daba a un patio de manzana, yo le llamaba "mi zulo", un lugar perfecto para concentrarse y trabajar sin parar.

Ahora, respiro, miro por la ventana, me tomo un café a la mañana viendo amanecer, y trabajo igual de bien, veo otras ventanas con luz a las siete de la mañana, somos legión teletrabajando.

Esta pandemia, ójala pronto llegue a su fin, dejará un panorama económico complicado, huecos en los corazones de demasiadas familias y muchas reflexiones.

Tantos hemos recapacitado sobre nuestras vidas.

La pandemia va a tener una parte positiva, si, entre tanto dolor, cambios vitales eternamente pospuestos van a acelerarse.

Me veo como el viejo del chaleco verde, mirando los trenes, soñando con subir a alguno y disfrutar del recorrido sin saber el destino, pintando el mar con sus hermosos azules.



sábado, 7 de noviembre de 2020

Tarumba II

 Hoy he trabajado, mucha fiesta, mucho puente en Madrid, pero a mi se me acumula el trabajo.

Sigo con mi informe pelicano.

Hoy escuché que Europa es el continente con más incidencia del Covid, EE.UU. el país con más mortalidad. 

En China las cifras de muertos son un engaño, no tengo duda sobre eso, pero no han tenido segunda ola del virus ¿Qué saben hacer los chinos mejor que Europa o Estados Unidos?

En la propaganda China sale vencedor, en la económica también; el mundo entero ha tenido que pelearse por respiradores, mascarillas, equipos de protección individuales, todo fabricado en China, curioso.

Nos han destapado las vergüenzas, mucho primer mundo, mucha democracia, y nos desmoronamos con la pandemia, nuestras economías languidecen.

Por otro lado puede que nos hayan hecho un favor. Ahora sabemos nuestras carencias industriales, y ya hay emprendedores nacionales fabricando mascarillas, respiradores y Epis.

Hemos descubierto que vivimos hacinados en ciudades superpobladas donde los virus campan a sus anchas, se ha duplicado la demanda de casas en el campo.

Comemos mierdas envasadas, esquilmamos mares, arrasamos bosques, nos cargamos la madre tierra, el consumo de cercanía toma fuerza.

¿Servirán todas estas muertes para cambiar nuestros hábitos?

Desde luego a mi me va a costar.



viernes, 6 de noviembre de 2020

Tarumba

Llevo un tiempo ausente, pero no dejo de pensar en los tres cientos muertos diarios que llevamos en esta semana. ¿Qué  puedo hacer yo? Pues quedarme en casa, aunque me joda, más me duele la muerte de tantas personas.
Llevo tambien un tiempo dándole vueltas a las estadísticas de los fallecidos.
La mayoría son mayores de sesenta y cinco años.
Muchos con patologías previas.
Resulta que el virus se ceba con estas personas ¿casualidad?
Ya he escrito en alguna otra entrada que no creo en las casualidades, mi profe de metafísica no me lo perdonaría, ni veinte años después de licenciarme.
Lo de que el virus es un invento humano empieza a no sonarme tan descabellado. 
Mi teoría conspiranoica, mi informe pelicano es:
Somos demasiados humanos en el mundo, hace años una guerra aniquilaba a millones de humanos y generaba hambre y riqueza a partes desiguales. Hoy una guerra en el primer mundo es impensable, después de Hirosima y Nagasaki, después de las bomba atómica y de hidrógeno, las guerras a “la antigua” no van a tener un escenario como Europa. ¿Casualidad que Europa haya sido el lugar con más muertos por no sé cuantos miles de habitantes? Nuestro continente, el más envejecido del mundo, va a tener unos cuantos cientos de miles de ancianos menos.
Los “jóvenes” que están falleciendo dejan puestos de trabajo vacantes.
El paradigma del trabajo y del consumo ha cambiado. 
El teletrabajo va a revolucionar todo.
¿Cuantos vamos a salir de la superpobladas ciudades para irnos a un pueblo con una buena conexión de internet? 
No sé, todo empieza a parecerme sospechoso, veo indicios de una limpieza de población mundial, muy sutil, muy bien enmascarada con un virus sin nación a la que culpar, un arma biológica simple y letal.
Ya digo, no sé, será que el confinamiento me ha vuelto tarumba.

domingo, 18 de octubre de 2020

Dimitamos

Desde hace unas semanas el virus campa, de nuevo, a sus anchas por Europa, en España se confinan ciudades y pueblos según vaya creciendo el índice de contagiados y de ocupación de camas en UCI.

Ayer leía a una prestigiosa viróloga; su diagnostico es que nos van a confinar a todos los españolitos en breve, la desescalada ha sido muy rápida, tratando de salvar la economía le hemos dado alas al virus y seguimos en caída libre.

Los mayores de sesenta y cinco que no quieren vacunarse de la gripe; a saber que les inyectan este año.

Los jóvenes haciendo botellones y fiestas en casas particulares porque los bares están obligados a cerrar pronto; no sea que se les pase la juventud y no les de tiempo a emborracharse y ligar lo suficiente.

Los políticos a la gresca; en su línea.

 La plebe acojonada en sus casas, pasándolas putas con o sin trabajo, sabiendo que contagiarse de Covid no es la muerte segura, pero papeletas se tienen si se infectan, y sabiendo que la suerte es caprichosa, mejor no tener papeletas.

No me parecen tolerables los 222 muertos del viernes de esta semana, no después de casi ocho meses.

Hay una viñeta de Lo Forges circulando por las redes; un político dirigiéndose a sus compañeros de partido:

 “Tenemos que volver a ilusionar a nuestros simpatizantes ¿Qué se os ocurre?”

Alguien contesta: “Dimitamos”

Más claro no puedo manifestarme.

martes, 22 de septiembre de 2020

Seguimos contagiándonos

Me reiría si no fuera porque hay gente muriendo cada día, en esta última semana: ciento sesenta y ocho. Diez mil contagiados en el día de hoy, camino de los treinta y un mil muertos. Cifras así no se veían hace semanas y seguimos tan pichis.

Los centros de salud saturados, y los políticos dando golpes de ciego.

No voy a echar la culpa a los políticos, esta vez no, ya tenemos EPIS, mascarillas, PCRs, hay pocos médicos si, una sanidad mermada, pero dónde está el problema es en una población que se pasa por el forro de los cojones las normas de seguridad para no contagiarse. 

Si en marzo mis críticas iban dirigidas al gobierno, por su improvisación, esta segunda ola estábamos avisados de sobra, pero no podemos estar sin salir a divertirnos, ole, España, la juerga y los bares. ¡Venga fiesta!

¡Qué  vergüenza! Tanto aplauso y tanta hostia en marzo y abril. Ahora la culpa es nuestra, solo nuestra y de nadie más que nuestra. Si nos confinan por barrios pues ajo y agua. Oigo a hosteleros quejarse, pocos ingresos dicen, y en parte les entiendo, pero si el virus no se controla no habrá gente a la que servir una caña, porque se saturará la sanidad y morirán personas que no deberían morir.

No puedo entender como hay personas que se saltan las sencillas reglas que nos piden: DIMAMA, distancia, mascarilla y lavado de manos. 

Pero es que “Spain is diferent”, y los españolitos somos los más listos, los más chulos y si, así somos, tanto presumir de solidarios y ejemplares, ¡menuda tropa! 

sábado, 12 de septiembre de 2020

Vuelta a casa...

Primeras impresiones de la vuelta a mi ciudad... ¡quiero volver a irme! Mira que me gusta Madrid, pero ¡que contraste!

Vivir en el centro de la capital es lo que tiene, mucha gente a todas horas. Después de la pandemia, del aislamiento y de meses saliendo lo imprescindible, viendo amanecer sobre el mar, con un café en la mesa, volver a mi populosa calle, el calor del asfalto, los pitidos de los impacientes, me ha impactado.

Ayer hablaba con un amigo que me dijo que a él le pasaba lo mismo, que cada vez que estaba un tiempo largo fuera de la ciudad notaba el contraste y eso que él vive en un pueblo a las afueras.

Vuelvo al blog, el Covid sigue rondando, cuarenta y ocho muertos ayer. ¿Quien se acuerda de ellos? Han pasado a ser una fría cifra, ya no hay aplausos al salir de la UCI, ni imágenes optimistas, no hay canciones de ánimo, la segunda oleada arrasó con todo lo positivo y nos está dejando miles de contagiados cada día, negacionistas tocando los huevos, y muertos que solo son estadística.

Los sanitarios avisando que nos estamos desmadrando, los políticos a su puta bola rascando votos y la peña de botellón a escondidas. 

Ya lo dice la canción; “Money makes the world go round”, la crisis golpea duro a los más débiles, nadie debía quedar atrás, pero las ONGs no dan abasto y los comerciantes no cubren gastos.

No sé hasta cuándo seguiremos así, pero todo va a cambiar, eso es seguro, desde cómo y donde trabajamos, hasta donde y cómo consumimos.

Nuevos vientos soplan, y la vacuna va para largo, si es que llega. Seguiremos quejándonos en próximas entradas.

lunes, 3 de agosto de 2020

Buen viaje Señor

Hoy nos enteramos que se nos ha ido el emérito. ¿Dónde recalará su regio body?
Buen viaje señor, que le vaya bien contando millones, como el tío Gilito, dando saltos en su montón de doradas monedas.
Siento una decepción enorme, cada nueva noticia sobre su fortuna y cómo la logró, más decepción siento.
Es verdad que no le he visto más que en una pantalla, pero se ha colado usted en mi casa, durante años, cada nochebuena, he creído sus discursos de igualdad, hasta le he defendido en charlas con amigos.
Se llama traicion señor.
Usted que tenía una generosa asignación económica, con la vida resuelta y llena de experiencias que el común de los mortales ni soñamos disfrutar, usted avaricioso emérito... que decepción señor.
Deja usted en España un regusto amargo entre todos los Juancarlistas, por no mencionar la cara de gilipollas que se nos ha quedado.
Lo dicho señor, buen viaje, good trip, bon voyage, y, con todo respeto, haga el favor de borrar la ruta de vuelta señor.

viernes, 10 de julio de 2020

Azul

Miro al infinito, analizo los distintos azules que refleja el cielo en el mar.
La brisa me mece. Me gusta.
Hay una reto circulando en Instagram; apuntar cada día tres cosas que te gustan, hasta hacer una lista de “mil cosas que me gustan”.
La iniciativa es de @lasclavesdesol (50.000 enhorabuenas)
Dudo que pueda llegar a cien cosas que me gusten, pero empezaré por; sentir el viento en la cara.
Ya lo he contado en alguna entrada, el primer recuerdo que tengo es del viento frío en el rostro.
Yo en el cochecito, sin saber andar aún, con ocho capas de ropa, guantes y verdugo, solo un poco de piel al aire para sentir el frío, si todavía lo recuerdo es que ya me gustó entonces.
De adolescente “volaba” en mi Ossa al Boalo o a Manzanares, cuando el casco no era obligatorio, esa sensación de libertad, acelerador a tope, el motor rugiendo y el viento de nuevo curtiendo mi cara, enmarañando mi pelo.
Hoy miro el mar y siento la brisa abrazarme, acariciarme el rostro y definitivamente me gusta el viento, así que si, estreno la lista.

domingo, 5 de julio de 2020

Brotes, brotes y más rebrotes

En casi todas las provincias hay rebrotes del Covid, la mayoría por fiestuquis de San Juan.
No aprendemos.
Pasamos miedo en marzo, nos confinamos acojonados varios meses, empezamos a salir con las escasas mascarillas que entonces había para llenar los carros de la compra con papel higiénico.
Meses después ya estamos en la nueva normalidad, nos hemos relajado, nos vamos de terracitas , de juerga nocturna, a bailar bien pegaditos.
Durante el aislamiento veíamos a diario noticias de sanitarios dejándose la piel, parece que todo fue un mal sueño.
Los científicos ya avisaban, la pandemia va a ser larga, una vacuna segura tardará meses, pero la economía ha terminado por ganar protagonismo y la salud ha dejado de ser lo prioritario para que las colas del hambre no sean cada día más largas.
La ciencia es mi única esperanza, porque la humanidad cada día me parece más inconsciente y gilipollas, como decía la gran B.B.; “Cuanto mas conozco a los hombres, más me gusta mi perro”

domingo, 28 de junio de 2020

28 de junio Orgullo

La pandemia nos ha dejado sin manifestación del Orgullo, pero el Orgullo sigue, continúa en redes, medios y en la casa de cada cual y cada cuala.
He visto en muchos canales menciones al Orgullo, con lo bien que lo he pasado yo con mis chicas de @extremaduraentiende en la manifestación, ahí meneando la bandera arcoíris, haciéndonos fotos para la posteridad, un año hasta salimos en el periódico, @sisicaceres, Sergio y mi menda, ni más ni menos que en portada, ha sido lo más cerca del famoseo que he estado.
Ese mismo día charlamos con una pareja norte americana por la calle y en el metro, llenito de gente, hable con un japonés, explicándole cómo iba el Orgullo en las calles de mi Madrid, y nos entendimos y todo.
Tengo recuerdos magníficos de mi primer Orgullo con Julia, hace la torta de años, lo que nos pudimos reír viendo pasar el desfile, quien me iba a decir entonces que acabaría saliendo en el desfile entre @arcopolis y @gaylespol.
Celebremos, con mascarilla, distancia y orgullo, día a día hasta el próximo 28 de junio en que podamos volver a desfilar.

martes, 23 de junio de 2020

Calor en la noche de San Juan.

Solo quien ha vivido las fiestas de San Juan a orillas del mediterráneo, o en el barrio en el que crecí en Madrid; barrio de San Juan, comprende que el rito de fuego es algo más que juerga y verbena.
Hace tiempo escribí lo que os dejo hoy aquí, anhelando que las hogueras ardan esta noche, aunque este año solo sea en mis sueños.



Me resultaba imposible conciliar el sueño.
La noche de San Juan, la más corta del año, al menos amanecería pronto y volvería a la rutina diaria.
Me levanté de la cama de mal humor, sudando cuan pollo.
Salí a la terraza a fumar un cigarro al fresco, me senté en el suelo, apoyé la espalda en la pared de ladrillo rojo, crucé las piernas y miré a la calle, ni un coche circulaba a las cuatro de la mañana.
Me resultó extraño no escuchar cláxones, ni ruido de motos o voces de gente, desierta mi calle parecía otra calle, otra ciudad.
Di una calada profunda, las ventanas del edificio de enfrente estaban oscuras, ni una luz.
Sentí el silencio rodearme y lo escuché denso en mis oidos.
Levanté los ojos al cielo, intentando quitarme esa extraña sensación de soledad que me embargaba, la luna resplandecía llena, y las estrellas fulgían con un brillo inusual.
¿Lucían así siempre o sólo en la noche de San Juan?
Sin dejar de mirar a la luna di otra calada, el humo que expulsé rodeó al astro cual nebulosa, unos segundos, hasta desaparecer.
Había algo mágico, esa luna llena, el silencio, a esa misma hora habría hogueras por todos lados, playas llenas de gente celebrando la llegada de la luz, del verano, del calor, ese ancestral rito del fuego, de la pasión.
Miré la pavesa del cigarro, yo también tenía fuego, aunque fuera esa miseria, sonreí por mi propia tontería, di una calada para avivarlo, el pitillo estaba casi consumido.
Miré de nuevo al edificio de enfrente, en una habitación alguien había encendido una luz, la curiosidad me pudo, esperé hasta ver la figura de una mujer ir y venir por una sala, pronto la oscuridad volvió a reinar en el edificio.
No era el calor lo que me provocaba el insomnio, eran los recuerdos que me quemaban como las piras que en esos momentos ardían en media península.
Fuego en la noche de San Juan.
Respiré profundamente, ahora ya no conseguiría dormir en toda la noche, miré de nuevo las estrellas y reconocí Casiopea.
Cerré lo ojos, vano intento por si el sueño me atrapaba, fue inútil, pero aún sin dormir, soñé que estaba frente al mar, sobre la arena fresca de una playa, la luna llena iluminado el cielo se reflejaba en las calmadas aguas del mar, mi mirada se perdió en el horizonte, mirando sin ver, sintiéndome parte del paisaje, como un grano de arena más en la infinita playa de la vida.
Me tumbé boca arriba, las estrellas y la luna eran las únicas luces que veía, nada podía romper la paz y el encanto de aquel momento.
Extendí los brazos, intentando en vano fundirme con la arena y ser para siempre parte de tu playa, y sentí la humedad de tu tierra en mis dedos.
Magia en la noche de San Juan.
Tu mano tocó mi mano. Enlazamos los dedos. No me sobresalté. Giré la cabeza y te vi a mi lado, mirándome, con la cabeza reposando sobre la otra mano, el codo hincado en la arena.
Sonreímos.
Tus ojos brillaban como llamas ¡Me abrasabas!
Pasión en la noche de San Juan.
Abrí los ojos. El edificio seguía oscuro, la calle desierta, la noche tranquila.
Entré a la habitación.
Te vi durmiendo, tu cuerpo desnudo boca abajo sobre la cama revuelta, una mano colgando fuera.
Me senté en el suelo a tu lado y mis dedos rozaron tus dedos.
Enlazamos las manos.
Sonreíste y abriste los ojos; ¡Puro fuego!
Tiraste de mí hacia la cama, caí junto a ti, nos abrazamos fuerte.
Noche de San Juan, llena de calor, de fuego, de magia, de pasión, para siempre llena de ti.


 

sábado, 20 de junio de 2020

Fase 2- Último dia

Cuando la vacuna del covid esté circulando por el mundo me pienso comprar una camiseta del doctor Simón. Espero que el año que viene, en el mercadillo de Tetuán, me la compraré de saldo, ojalá hasta entonces vayan bajando las cifras de infectados y muertos.
No voy a llegar al nivel de un chaval que se ha tatuado al Dr. Simón en el muslamen, mi admiración no llega a tanto, su tranquilidad durante estos meses me pasma, y parece que su gabinete ha tomado decisiones correctas, aunque nos hayan tenido confinados en casa.
No me van mucho los tatuajes en mi piel, pero en la de otros no me desagradan. Ayer, camino de la ofi, me pasó una chica en pantalón corto, me llamó mucho la atención un tatuaje que llevaba en el gemelo derecho; un cactus bien colorido con su tiesto incluido. Muy original desde luego, claro que pensé, mientras se alejaba la moza, si era un rasgo de su personalidad o si lo mismo trabajaba en un vivero, porque no sé yo que otro significado puede tener un tiesto con un cactus tatuado. Claro que para gustos, los colores. ¡Aúpa!

viernes, 19 de junio de 2020

Fase 2-viernes

Pasado mañana entraremos en la nueva normalidad, pronto dejaremos de pensar en los que ya no están, la vida volverá a ser luminosa para quien haya encontrado luz en estos meses oscuros, porque muchas personas han encontrado en el confinamiento el momento de parar y descubrir sus anhelos, sus deseos vitales. He leído que hay una gran demanda de casas con jardín y terrazas grandes, no sé si porque temen un nuevo aislamiento o porque quieren poder respirar en sus hogares.
Hay quienes van a dejar de vivir para trabajar y van a saltar al abismo de a cumplir sus sueños y trabajar para vivir más felices.
El respeto a la naturaleza ha calado en seres que antes ni se lo planteaban, la tecnología y el teletrabajo nos ha conquistado, y aunque los humanos no cambiemos y sigamos siendo unos necios animales racionales egoístas, más animales que racionales, que no nos ponemos la mascarilla porque no nos sale de los mismísimos, el mundo si ha cambiado, y tendremos que adaptarnos a esta nueva normalidad.
Creo que tardaremos en digerir estos meses, en entender sus consecuencias en cada uno de nosotros, la angustia de los primeros días, la bofetada diaria de las muertes de familiares y amigos, la cobardía y el egoísmo de pocos, la grandeza y generosidad de muchos, no de nuestros políticos, sea dicho de paso, la sensación de días iguales, uno tras otro, escuchar a los gorriones cortar el silencio por la mañanas, el deseo de libertad y como símbolo de la unión de los anónimos; los aplausos a las ocho.
Mucha tinta hubo y habrá sobre estos meses de pandemia, para que no la olvidemos, porque sin la memoria, incluso con ella, la nueva normalidad va a ser muy parecida a la vieja normalidad, me temo.

miércoles, 17 de junio de 2020

Fase 2-miércoles

He dormido mal, estaba soñando que estaba de juerga y al cachondeo se unía el cabrito del inquilino al que le tengo una oficina alquilada y que no me paga desde antes de la alarma.
En sueños si aparece el mozo, porque el teléfono no me lo coge y escribirle es gastar energía.
Pues ahí estaba el cacho capullo, con su peluquín, de risas conmigo y mis colegas.
En esto que ha sonado el timbre de la puerta, ringggg.
Me he levantado cuan resorte, encendido la luz y ya no he pegado ojo, tres y media de la mañana.
A veces sueño que suena el timbre y, aparte de la taquicardia que me provoca, pues ya no duermo, mis orejas se ponen de punta por si escucho algún ruido extraño, así hasta que me levanto y me voy a currar a las seis de la mañana.
No sé porqué, no puedo explicarlo, no me pasa siempre eh, pero cuando pienso en alguna persona conocida tengo la impresión de que mi pensamiento le llega, como si la energía de mi pensamiento viajara por el espacio hasta llegar a esa persona diciéndole que le estoy pensando.
Suena raro, pero muchas veces esa persona acaba llamándome o escribiéndome, no siempre, a ver que Rappel no soy, y por mucho que piense en Bill Gates o Sharon Stone no me van a contactar ni de coña, solo me pasa con personas cercanas.
Tengo la impresión que algo no va bien por las pitiusas, y que mi desvelo no ha sido el único, solo espero equivocarme y que quien lleve varios días sin poder dormír sea al calvo mal disimulado de mi inquilino.

martes, 16 de junio de 2020

Fase 2 - martes

Vuelvo al redil, a mis críticas de cascarrabias, que lo mío es quejarme y no los rios que van al mar.
Que digo yo que porque la peña se empeña en seguir corriendo alrededor del parque Santander !si está cerrado merluzos y merluzas¡ ¡Corred por otro lado!
Pues si, paso todos los días por el susodicho parque, de ida a la oficina y de vuelta a casa.
Durante el estado de la alarma los parques han cerrado y los runners parecen animales de costumbres, siguen yendo temprano al parque aunque esté cerrado y corren alrededor, todos a mogollón, ¿no habrá más calles en Madrid para correr?
Vamos digo yo.
Pues no, cuán borreguitos todos por la misma acera, tragándose el sudor del que les adelanta. Y es que estamos tan acostumbrados a las rutinas que hasta algo tan sencillo como cambiar de ruta nos cuesta.
Que ahora que lo pienso, yo también podría ir por otras calles a la oficina, evitando corredores amantes de sus rutinas, pero también sigo mi camino de borreguito bien enseñado... Beeeee, beeeee.
Mañana voy por Quevedo. ¡Aúpa!

lunes, 15 de junio de 2020

Fase 2- otro lunes

Las aceras de mi calle son muy anchas, se podría pasear la mar de bien si no fuera porque hay gente a todas horas, de día y de noche, en verano y en invierno.
Iba hoy yo en mis pensamientos propios de lunes cuando he visto venir de frente a una chavala joven, mulata, no más de 25 años, con un corpiño negro, ajustado,que dejaba ver mucho de sus generosos pechos, inevitable mirarla a las 8 de la mañana, supuse que volvía de fiesta dominguera tardía.
Antes de llegar a su altura y cruzarme con la chica he pasado junto a una mujer mayor que iba caminando despacito en el mismo sentido que yo, la mujer iba hablando entre dientes.
He agudizado el oído, y la anciana iba murmurando sobre la mulata, y francamente no la dejaba en muy buen lugar, claro que para mi la que quedó en mal lugar fue la abuelita y sus comentarios.
Juzgamos demasiado, respetamos poco.





viernes, 12 de junio de 2020

Fase 2- Viernes

Me gusta dibujar, me gustaba desde bien peque.
Yo tendría cinco o seis años cuando mis padres contrataron a una persona para vender la casa en la que vivíamos, en el rato que conversaron y llegaron a algún acuerdo yo dibujé un payaso, inocente, infantil y colorido, antes de marcharse se lo regalé a aquel desconocido, con su consecuente sorpresa.
En algún cumple me regalaron un caballete y un bastidor con números para colorear con óleo, recuerdo vagamente que era un paisaje con árboles, no se me despinta el color verde, intenso y oscuro de las copas. Supongo que mi obra de arte acabó en la basura en alguna de las muchas mudanzas que hizo la familia en los siguientes años, el caballete se lo regalé a una arquitecto, esa fue la última mudanza del caballete.
Durante muchos años arrinconé la pintura de mi vida, la sustituí por mi otra pasión; la escritura, con letras pintaba historias y las llenaba de color, al menos lo intentaba.
No debía tener ni trece años cuando en el cole estábamos estudiando “La tragicomedia de Calisto y Melibea” más conocida como “La Celestina”, recuerdo que me quede en casa con uno de esos arranques de fiebre que tienen los cuerpos adolescentes para dar un estirón, cuando la fiebre me dejó libre unas horas escribí mi primera y única tragicomedia y se la leí a mi madre en la cocina, mientras cocinaba, pobre, que paciencia.
Dibujo y escribo mal, no vayamos a equivocarnos, pero me gusta, me llena, me entretiene, y lo más importante, me hace feliz.
Tengo en mi despacho dos cuadros míos colgados, uno es una copia de “La villa Medici”, que es una de mis pinturas favoritas y me enorgullece haberlo copiado y que me quedara tan pintón, no sé si algún día me atreveré con “Los fusilamientos del 2 de mayo”, todo se andará. ¡Aúpa!

jueves, 11 de junio de 2020

Fase 2 -Jueves

Madrid se queda en fase dos otra semana, lo lamento pero visto lo visto hasta lo aplaudo.
Las mascarillas son un complemento molesto, si, yo llego a la oficina con la cara toda babeada del vapor de mi propia respiración después de mis caminatas, me lavo la cara y arreglado.
Hoy me he cruzado con bastantes personas con el tapabocas en cualquier parte de sus cuerpos menos en la boca, en la barbilla colgando, en la muñeca, hecha un burruño en la mano, el día que llueva lo mismo se la ponen de sombrerete, en fin usan la mascarilla mal; “como el que tiene un tío en Alcalá, que ni es tío ni es na”, pero lo que me ha llamado más la atención ha sido cruzarme, en apenas cien metros de acera de Islas Filipinas, a unas cuantas chicas, jóvenes todas, bastante maquilladas sin mascarilla, ni rastro de ella.
Les he mirado mal, achinando los ojos, que es lo único que veían las mozas, agudizando mi miopía, a ver si se daban por enteradas, coño, que hay que llevar algo que haga de barrera a los virus, pero me da que no han sacrificado sus maquillajes por la salud de todos, claro que ya lo dice el refranero, “para estar guapa hay que sufrir”, lo que no se dice es quien ha de sufrir a estas pimpollos de morros pintados. ¡Aúpa!

miércoles, 10 de junio de 2020

Fase 2 - miércoles

Hacia mucho que no cantaba a toda mecha en la ducha, Pau Dones ha sonado por encima de lo que los vecinos suelen tolerar antes de empezar a dar golpes en las paredes, han sido solo tres canciones eso les ha despistado y ni tiempo han tenido de protestar.
Recuerdo mi adolescencia con un radiocasette portátil que iba de mi habitación al baño y del baño al dormitorio, entonces la duchas eran mucho más largas, supongo que sería la cantidad de roña acumulada en el colegio, y que hacía que cantaba con un peine frente al espejo, y eso retrasa mucho.
Entonces ponía música y hasta con la puerta cerrada con siete cerrojos, vergüenza juvenil se llama, se escuchaba en toda la casa para tortura de mi familia, claro que mi madre no se quedaba atrás y ponía las arias de la Callas a toda lo que daba el aparato mientras limpiaba el polvo con un plumero y mi hermano con Iron Maiden hacía retumbar las paredes.
Va ser cosa de familia.
Hoy Pau me ha llevado a esos días donde las responsabilidades no existían y todo estaba por ser.
He cantado “Agua”, a grito “pelao” debajo de la alcachofa, esa canción me atraviesa cada vez que la escucho. Que pena que tanto talento y elegancia musical nos haya dejado.

lunes, 8 de junio de 2020

Fase 2 Lunes

El primer día de fase dos empieza interesante.
Una de las cosas buenas que me ha traído la la pandemia es la hora de la siesta, sofá en casa o sofá del despacho y unos minutitos después de comer caigo en brazos de Morfeo.
Cuando empieza el calor no la perdono, y aunque no hay día que no me despierte el teléfono, esos diez minutos de relax me renuevan.
Hoy he tenido uno de mis sueños surrealistas que tanto me gustan y que que de puro raros logro recordar; he viajado a un Ikea de Alemania, sip, en la Germany. Yo ni papa del idioma y me las he visto y deseado para hacer entender a un matrimonio, muy alemanes ellos, que el ascensor no funcionaba, luego me he dado un paseito por una calle amplia, con muchos árboles y todo muy organizado, todo digno de mi idea de lo que debe ser el país de Merkel.
Al despertar me he preguntado ¿Qué puñetas hago yo en un Ikea, y encima de Alemania? ¿No había otro más cerca? ¿Y cómo sabía que era Alemania?
Pues ni puñetera idea de las respuestas.
Si Fromm levantara la cabeza se iba a divertir conmigo.

sábado, 6 de junio de 2020

Fase 1- penúltimo día

El próximo lunes pasamos a la fase 2, estamos de enhorabuena, los muertos ya no se cuentan por día, sino por semana, pero hay un cacao maravíllao que nos se aclaran ni en el ministerio. El mismo lío que tengo yo con las cosas que se pueden hacer y las que no en la nueva fase, yo salgo cuando quiero, poco la verdad, pero no tengo en cuenta horarios. A la mañana a la oficina temprano, con mi mascarilla, el paseo matutino, si hablo con alguien a dos metros y a gritos, que con la mascarilla y la distancia no hay quien se entienda y a la tarde, de nuevo paseando, al despacho de casa.
Creo que se va a quedar montado, aunque es un poco pequeño me ha salvado estos meses y me ha servido para terminar hoy, por fin, el último de los cursos a los que me apunte al principio de la pandemia, la semana pasada hice el examen final y hoy he mandado el proyecto final, san se acabó, qué ganas tenía caramba. No me vuelvo a meter en estos líos hasta la próxima pandemia, que espero no llegue nunca aunque escucho a muchos médicos decir que nos estamos relajando, no seré yo, que no tengo intención de hacer botellón ni irme de terracitas cerveceras, aún, que todo llegará.. (Tengo unas ganas de Navaluenguear, que ahí lo dejo pring)
También tengo ganas, y muchas, de museos. Pero, de momento, relax que esta mañana he leído un artículo de las consecuencias del virus en los enfermos recuperados, y se me han puesto los vellos de punta, cuantos enfermos crónicos van a quedar, en fin, al menos lo pueden contar y eso es lo importante. ¡Aúpa!

martes, 26 de mayo de 2020

Fase 1 - Día 2

Hoy han aprobado el luto nacional, ya era hora.
El virus va quedando atrás y por delante nos queda un panorama político, cuanto menos, delicado.
El cese de Perez de los Cobos, la dimisión del número dos de la guardia civil en Madrid.
Un informe sospechoso de una investigación sobre el 8M.
Un estado de alarma prolongado con la ayuda de Bildu.
Me temo que nuestro presidente no va a aguantar mucho en el cargo, y lo lamento, porque la alternativa es un gobierno con la Ultra derecha como socio, y es salir de Guatemala para meternos en guatepeor.
La gestión del virus del gobierno no fue buena, ya lo dejado escrito en otras entradas, la falta de material, el desprecio por lo que pasaba en Italia, o en China antes, no hay excusa.
Cuando don mandíbulas apretás decía eso de “no es no” muchos amigos no hizo y llegar a la presidencia con tantos enemigos políticos no es un buen inicio de legislatura, le veo muy solo señor presidente, con sus socios de gobierno absteniéndose en votaciones importantes, sus ministros enfrentados y la oposición devolviéndole su “no es no”.
Desgraciadamente creo que la crisis económica que viene va a ser tal tsunami que va a obligar a pactar a la derecha y a la izquierda, a las moderadas, vamos a necesitar estar unidos para no dejar a nadie atrás.

lunes, 25 de mayo de 2020

Fase 1 día 1

Nunca imaginé que las orejas sirvieran para tantas cosas, ajustar la mascarilla, sujetar las gafas, los auriculares del teléfono, pendientes a lo Lola Flores.
He salido a la oficina, esperé a las diez para no incordiar a los deportistas que te pasan resoplando  y sudando dejando las miasmas en el aire libres para los que quedamos atrás.
Por mi calle, centro de Madrid, había más gente que en la guerra, todas las tiendas abiertas,  mucha mascarilla y algunos a su puta bola, que esto es Madrid y “pa” chulos nosotros.
Y yo me pregunto ¿que no entenderán estos y estas mozas que van sin tapabocas que es obligatorio, obligatorio? Algunos la llevan en la mano, o bajada en la barbilla, o colgada de una sola oreja, hasta de codera, he visto a un matrimonio muy bien conjuntado con sus mascarillas en el codo, tan monos oyes, y es que ya lo dice el refrán, dos que duermen en el mismo colchón son de la misma condición; insolidarios.
(Aúpa Lula, vuelve pronto Talguito)

domingo, 24 de mayo de 2020

Fase 0 - Último día

Desescamamos, mañana un poquito más de normalidad.
Aprovecho este último domingo de fase 0 para escribir y escuchar a Vanesa Martin.
Sus canciones me llevan a los primeros días de epidemia, a las ventanas abiertas, a las golondrinas avisando que llega la primavera, para mi sus canciones han quedado como la banda sonora de la película de miedo que es esta pandemia.
No creo que le hiciera mucha gracia la asociación a Vanesa, pero son mis neuras y además no se va a enterar, chimpun.
Leo el periódico, y como todos los días desde el confinamiento veo cómo evoluciona el virus por el mundo.
En primer lugar de infectados y fallecidos del mundo; Estados Unidos.
Su presidente; el Sr. Trump no se ofenderá si le califico de “poco empatico” (como pertenezco al club de los cobardes no puedo calificarle de ignorante de tomo y lomo, que seguro que los servicios de inteligencia yankees rastrean todo lo que se publica del mandatario, y si yo veo a un hombre de negro con gafas en la calle me cago, así que con “poco empatico” ya me has entendido)
Bien, el señor Trump desprecia al virus, no lo da importancia, pero bien que se medica por si acaso, su gente infectándose a un ritmo impresionante y el gacho sin mascarilla; el confinamiento en su país es parcial y la curva sigue up, up.
En segundo lugar tenemos al señor Bolsonaro, Presidente de Brasil, que no solo desprecia al virus, sino que desprecia a sus compatriotas, a los que está dejando morir, hace chistes con su nombre de  Mesías. Con lo fácil que hubiera sido hacer un mitin populista, de los suyos, decir que el sistema sanitario brasileño no podría soportar la avalancha de infectados, hacer un confinamiento voluntario, que todo el mundo se saltaría ya que en el país carioca la mayoría de la población vive al día, y si no se trabaja no se come, los muertos hubieran sido los mismos pero sus paisanos le respetarían algo más, en fin que este Mesías me parece muy poco inteligente, y bastante chorizo.
En tercer lugar de la lista de infectados está Rusia, la cifra de muertos e infectados están falseadas, no me cabe duda, me juego un cocido en “La Bola” ¿cómo va a permitir el “divino y eternamente joven” Putin que se mueran sus paisanos por una mierda de virus? Otro que lo despreció el, que los rusos con una buena borrachera de vodka matan a cualquier bicho inmundo.
Usa, Brasil y Rusia tienen una población muy por encima de la española, pero España es la cuarta de la lista de infectados y muertos en el mundo.
El Sr. Sanchez ha hecho lo que ha podido, lo quiero creer, pero ha sido un despropósito de compras locas en China, ha tardado mucho en darse cuenta de la importancia del covid 19, le han sacado las vergüenzas a la mejor “sanidad  del mundo”, y nos ha tratado como niños chicos, con mentiras piadosas para no asustarnos, y aunque me duela decirlo, también despareció la virulencia del virus.
El quinto de la lista dijo que prefería al Covid 19 a parar la economía del Reúno Unido, y el que tuvo que parar fue él, infectado e ingresado en la UCI por corona virus, más despreció al bicho a lo que otros países ya estábamos sufriendo en nuestras carnes.
En fin, saco mis conclusiones sobre los presidentes y primer ministro de estos países, me entristece que el de mi país esté entre tanto bobo con votos, creo que voy a reflexionar más sobre esto. ¡Aúpa¡

sábado, 23 de mayo de 2020

Fase 0 - penúltimo día

Es sábado, a las nueve de la mañana ya estaba aporreando el teclado.
A principios del confinamiento me apunté a varios cursos on line, egiptología, lingüística, técnicas de ventas, pensé que así ocuparía las muchas horas del día que se me hacían eternas al principio del aislamiento, y de paso aprendería de temas que me han interesado siempre.
Confieso que en esos días me era imposible concentrarme en la lectura de novelas, la realidad superaba con creces cualquier ficción, en la televisión todo era coronavirus, cifras de muertos y miedo a espuertas, hacer esos cursos gratis on line de Harvard University me han ayudado mucho, no sé si habré incrementado conocimientos, lo que sí hicieron fue ocupar mi mente en algo que no fuera el puto virus.
He terminado todos menos el de ventas; ¡qué pestiño de curso!
Tenemos la nueva normalidad más cerca y mi cabeza ya está más centrada, será por eso que se me ha atragantado el dichoso cursito de ventas ¡ale acabarlo lo acabo, eso lo saben en la Conchinchina!
Y hablando de chinos, quien me conozca, "in person", sabrá que colaboro con el colectivo chino en Madrid y el cursito me ha dado alguna idea para incrementar mi "target", así que me he liado la manta a la cabeza y he abierto un blog nuevo dirigido a ellos, el traductor de Google es una maravilla oyes, así que ya iré contando si funcionan mis ideas de "Pepe Gotera y Otilio".¡Aupa!

jueves, 21 de mayo de 2020

Día setenta y uno-Jueves

He vuelto a la oficina, creo que voy a dejar de contar los días de este cuaderno de bitácora, no me parece justo hacer creer que mi travesía continua, cuando he llegado a puerto, vaya a mi oficina y a los papeles rodeándome, ese es mi puerto.
La calle está llenita de gente, y yo me propongo no salir hasta el lunes, que el virus es un cabrón y te pilla donde menos lo esperes.
El apagón informativo lo he cumplido estos dos últimos días, creo que la cifra de muertos va bajando,  y para celebrarlo me he puesto la cinta de Prince, “Love Sexy 88”. Guau, guau, guau, que genio, que tío, y no tengo palabras para la batería que le acompañó en lo mejor de su carrera; Sheila E. ¡Dios, como se puede tocar la batería así! Que fuerza transmite.
El primer concierto que vi en mi vida fue en el desaparecido Rockodromo de Madrid, la artista Tina Turner. Si, me estrené por todo lo alto, no recuerdo con quien fui, solo sé que no pude quitar los ojos del escenario las horas que duró la música.
Salí un love con Tina, aún sigo, me marcó para siempre ese concierto, que chute de adrenalina.
Sheila E. me recuerda mucho a ella, arrasa sobre el escenario, no me canso de ver y escuchar en YouTube “Sheila E. Drum solo’88” ¡que animala! Aúpa.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Día setenta - miércoles

La crispación va en aumento, nos habremos casi librado del corona virus, pero del bicho del revanchismo no nos libra ni Santa Rita, patrona de los imposibles.
Los debates del congreso son para no verlos, las tertulias y sus opinadores mejor apagaralas, así que hoy mientras trabajo escucho una vieja cinta, también llamado casette, de Alejandro Sanz. ¡Qué de recuerdos, emociones e imágenes preciosas se me han venido al presente escuchando estas canciones, si mi emoción se puede transportar por telepatía, habrá alguien en el norte que sepa cuanto cariño le guardo.
Miro en el rincón donde descansaba la cinta de Alejandro desde hace años, otros casettes  me están esperando con Janet Jackson, su hermano Michael, Gary Moore, Eric Clapton, Prince, Inxs, Billy Joel, uff que de buenos ratos hemos pasado, esta semana voy escucharlas una y otra vez, a ver si volviendo a los noventa puedo olvidarme de tanta crispación y tanta testosterona.

martes, 19 de mayo de 2020

Día sesenta y nueve - Martes

Me cae bien la señora Calvo, casi todas las mujeres que están en el hemiciclo me merecen respeto y admiración, llegar a ese nivel de poder es complicado para el común de los mortales, pero siendo mujer la cosa se complica, por eso las admiro más.
Pido, ya, una candidata a presidenta del país , más sensibilidad y menos testosterona, eso si que sería una revolución y no la sexual.
Me alegro de su recuperación del Covid, pero hoy ha estado torpe en sus declaraciones, quejándose de las caceroladas contra Sanchez y el estado de Alarma; que si no se guarda la distancia de seguridad cuando sabemos que hay un virus pululando en nuestro amado país... bla, bla, bla.
¿Habrá pensado la señora Calvo que en la manifestación del 8 de marzo, en la que ella sujetaba pancarta en primera línea, ya había un virus rondándonos la salud, que ya había ciudades enteras en China en aislamiento? ¿Habrá recordado que la OMS ya había avisado en esa fecha de la rapidísima propagación del virus?
Para mi que no, porque muy coherente no parece su queja contra las caceroladas y ella suele ser más consecuente, o moros o cristianos, no vale utilizar un argumento para una cosa y para su contraria, eso no, no, no.
¿Que nos mentís? Eso ya lo sabemos, pero por favor, sed más sutiles.
 De los scraches al señor Abalos y al señor Iglesias, frente a sus domicilios, también quiero decir que me parecen muy feos, muy poco democráticos, manifestaros delante del congreso y dejad a las familias en paz, no quiero equivocarme pero a Rosa Diez le montó un bonito scrache el señor Iglesias, y a la señora Sainz de Santamaría le montaron otro sin tener en cuenta que había un crio pequeño en la casa.
No me gustan esas cosas, ni para unos ni para otros, “que las revanchas no son buenas, que hacen daño, que dan pena y se acaba por llorar..” ¡Viva Agustin Lara! Aúpa.

lunes, 18 de mayo de 2020

Día sesenta y ocho-Lunes

He vuelto a la oficina, creo que esta semana no voy a volver por allí, me he montado el despacho en mi habitación, la mesa del salón manga por hombro se ha terminado hasta nueva orden, me ha quedado la mar de chulo mi despachito.
Fui y volví dando un paseo, mis diez mil pasos listos hoy, y la calle llenita de gente, parece mentira que no estemos en la fase 3, porque el tráfico abunda y las mascarillas brillan por su ausencia en los deportistas, y la distancia de seguridad es difícil de mantener cuando en la calle hay tanta gente. ¡Viva España! ¡Viva los madrileños chulos! ¡A tomar por saco el coronavirus!
Hoy solo hubo 57 muertos.
Así no vamos bien, nada bien, no me veo en Alicante hasta diciembre porque nos estamos relajando mucho.
En las noticias hablan de los daños colaterales del virus, y escuchó a médicos que cuentan que no se sabe bien cómo va a reaccionar quienes han superado la enfermedad, y yo, ignorante de mi, me pregunto si los recuperados en China o en Italia no habrán tenido los mismos problemas de salud con los recuperados ¿no podríamos preguntarles a ellos?
Lo mismo nos sirve su experiencia, digo yo, porque lo de tener la mejor sanidad del mundo ya no cuela, ale los mejores sanitarios del mundo, si, sin duda. ¡Aúpa!

domingo, 17 de mayo de 2020

Día sesenta y siete - Domingo

Escucho mucho la radio, durante el confinamiento ha sido la banda sonora de mis mañanas trabajando, y aunque ya venía detectándolo hace tiempo, no puedo dejar de hacer notar; ¡qué mal hablan los políticos, los periodistas y los opinadores en general!
En la Universidad tuve un profesor, D. José Polo, quien nos daba lingüística, era un profe duro, suspendía si no puntuabas bien, no hablo de acentos, sino de comas y puntos; ponías una coma en mal sitio y cate al canto.
De los veinte alumnos que éramos en primero de Filosofía, aprobó una alumna, la más brillante del grupo.
Yo suspendí  y vi peligrar mi título porque Don José te dejaba hasta quinto con la asignatura pendiente sin miramiento alguno, hasta le pedí reunirme con él para revisar mi primer examen, en cuanto me lo enseñó le di las gracias por recibirme y me fui; mi “magnifico” examen estaba lleno de anotaciones del profe, aquel suspenso era insalvable,  mi puntuación era y es bastante deficiente.
La suerte para mí, que no para él, fue que el profe murió a mitad del curso siguiente y nos dieron a todos aprobado general.  
Aprendí  muchas cosas de su asignatura, a puntuar y a acentuar bien no, pero  aún veintitantos años después recuerdo lo que nos repitió hasta la saciedad; “Lo que no se dice es como si no se pensase”, decía que los pensamientos, las ideas hay que expresarlas con claridad, sin florituras, ni muletillas, para su pleno entendimiento, vaya igualito que los políticos, periodistas y opinadores actuales.
Al  Sr. Presidente se le entiende bien poquito cuando habla, la muletilla “lógicamente” lo repite quinientas veces en sus mítines televisivos, de lógica me da que sabe poco Don “mandíbulas apretás”.
Doña Maria Jesús Montero, ministra de Hacienda y portavoz del gobierno, no hay Dios que la pille una idea clara, con tanta frase subordinada, cuando hace pausa para coger aire ya me he perdido, claro que siendo ministra de hacienda debe ir con el cargo que no se le entienda nada.
Al Sr. Maruenda periodista, director de un periódico, acaba todas  sus frases con la coletilla “¿no?”, como si esperara la aprobación de su auditorio, bien está hacerlo en alguna ocasión buscando la complicidad de los escuchantes, pero hacerlo en cada frase es cansino y a mí me pone de los nervios, vamos que cambio de emisora o canal en cuanto le oigo.
“Por tanto”, “la verdad es que”, “al final”, “dicho lo cual”, “de alguna manera”,  “te quiero decir”, “¿me entiendes?”, etc.
Que conste que yo también las utilizo, que me apoyo inconscientemente en muletillas, sin premeditación, pero es que nuestro Presidente lee los discursos que le escriben ¡Joder! ¿Lo hacen adrede para que no nos enteremos o porque sus ideas son tal carajal que ni sus asesores saben cómo expresarlas?

viernes, 15 de mayo de 2020

Días sesenta y seis - San Isidro Labrador

Fiesta en Madrid capital y mi menda ha ido a trabajar, como el Santo, a "labrar" mis papeles.
A la vuelta, en el portal de casa, me he encontrado con una vecina, iba yo con mi mascarilla azul de moda, ella con la suya, me ha comentado todos en su familia han pasado el covid, que lo han pasado mal y que el marido, que hace unos años sufrió un ictus, estaba ingresado en un hospital en rehabilitación y que la hija esta buscando trabajo como periodista, y que si yo sabía de algún curro que se lo dijera, en fin que me ha dado penilla la mujer y, para desengrasar de tanta pena, me ha preguntado por mi madre.
Cuando mi madre vivía en los Madriles iban juntas al bingo y siempre volvían a casa peladas, cabreadas y peladas, eso une mucho.
Bueno el caso es que le he dicho que mi señora madre estaba bien, y que yo estaba deseando poder irme a Alicante a verla y que en cuanto nos permitan viajar a otras provincias para el mediterráneo que me pensaba ir una temporadita, y va la vecina y me pregunta:
- ¿Tu ya te has jubilado no?
He salido lo mejor que he podido:
- Puff, ojalá, !pues anda que no me quedan años para eso! - he respondido con humor.
 Ya en el ascensor, ella en su escalera, yo en la mía, he pensado, caramba si que debe verme mayor, pero ¡coño que me quedan un huevo de años para jubilarme!, estoy empezando a pensar que la mascarilla me hace mayor, si va a ser, si, seguro (Ya me ha dado el día la vecina) ¡Aúpa!

jueves, 14 de mayo de 2020

Días sesenta y cuatro, sesenta y cinco - miércoles y jueves

Me siento a escribir con la ventana abierta, la lluvia cae sobre Madrid, hace días escuchaba a los pájaros revoloteando, ahora escucho las ruedas de los coches pisando los charcos de la calle, los pájaros deben estar a cubierto.
A quien escucho es al Sr. Simancas, aquel que un día quiso ser presidente de la comunidad y al que un tal Tamayo traicionó ausentándose del hemiciclo, dejando el voto decisivo a favor de Esperanza Aguirre, quien salió elegida, contra todo pronostico, presidenta de la autonomía, desde entonces la comunidad de Madrid no ha vuelto a ser gobernada por los socialistas.
Pues le escucho decir, al Sr. Simancas, que Madrid es la comunidad con más tasa de letalidad y mortalidad de España, y que en eso algo tendrá que ver que esté gobernada el partido popular.
¡Que asco!
Si el Sr. Simancas hubiera contrastando su información en vez de escupir lo primero que le cae en las manos hubiera comprobado que las primera comunidad en tasa de letalidad y mortalidad es Castilla-La Mancha, gobernada por el Sr. Paje, socialista, la segunda en tasa de letalidad y mortalidad es Extremadura, gobernada por Fernández Vara, socialista, la tercera otra comunidad y la cuarta ¡la cuarta Sr. Simancas! es Madrid.
Siento que el cadáver de mi tía, muerta por coronavirus, es lanzado de un lado al otro del hemiciclo sin pudor alguno:
- Toma, los muertos para ti, allá van.
- No, mejor te lo quedas tú que, te lo lanzo de vuelta. 
Mientras millones de españoles nos quedamos en casa dejando nuestros negocios parados, o con ERTES "sine die", los políticos del hemiciclo temen por su poder, por sus confortables sillones de cuero, por sus privilegios, por sus sueldos de seis cifras y sus gastos de desplazamiento, que vergüenza me dais, se os llenan las bocas con palabras que deberías tener prohibido pronunciar.
No pierdo la esperanza de que este puto virus que ha puesto nuestras vidas del revés, os barra a todos, y lleguen políticos decentes que piensen en nosotros y no solo en ellos.
¡Aupa Lula!
  

martes, 12 de mayo de 2020

Día sesenta y tres - Martes

Pues me quedé sin mascarilla Fpp2 de la comunidad de Madrid.
Me he acercado, en mis horas de poder caminar libremente, a mi centro de salud para que me activaran lo que tuvieran que activar, no solo por la mascarilla, que para una vez que dan algo me lo pierdo, sino por si en algún momento me tuvieran que ingresar en algún hospital de la capital tener activado cualquier medicamento que necesitase.
Bueno el caso es que me acerqué al centro de salud; Eso era un escenario de guerra, todo oscuro, un pasillito hasta las ventanillas de atención al paciente, de las seis ventanas que hay habitualmente con personas atendiendo, solo funciona la Ventanilla 1, vallas impidiendo el paso, carteles con letras enormes de aviso por el covid, me han dado ganas de salir corriendo, mieditis aguditis, pero como solo estaba yo para los trámites y estoy hasta el gorro de hacer cola hasta en el Mercadona, pues me he armado de valor y ..¡al ataque!
Tras el cristal una administrativa con mascarilla ha conectado el altavoz y el micrófono para hablar conmigo, que también llevo mascarilla, vaya que podía  ser mi vecina, pero con tanta cara tapada no hay quien se reconozca ¡leñes!
Le he dado mis datos, le he enseñado la tarjeta a distancia y en un plis plis tarjeta activada, pero de mascarilla nada, que como se ha activado después de la “oferta” no tengo derecho, en fin, ajo y agua. ¡Aúpa!

lunes, 11 de mayo de 2020

Dia sesenta y dos - Lunes

Me asombra que en Francia y el Italia estén venciendo tan rápido el virus ¿qué están haciendo ellos que nosotros no hayamos hecho?
¿No éramos la mejor sanidad del mundo? ¿No salimos en todas las universidades del mundo como los más mejores?
En fin, más buenos funcionamientos de mi querida España.
Hoy he salido a comprar víveres y a por la mascarilla prometida a todo ciudadano madrileño.
Pues a mi menda no se la han dado, que mi tarjeta de la SS.SS. está caducada. ¿Cómollll? Me cago en "tó de tó"
En la farmacia, en la que he tenido que esperar un ratito en la calle para que fuéramos entrando de uno en uno, van y me dicen que el sistema no reconoce mi tarjeta, ale a la puta calle con cara gilipollas y mascarillas pagadas de mi bolsillo, no es por lo que me han costado, es porque ¿cómo es posble que mi tarjeta sanitaria esté caducada y no me hayan mandado una nueva?
He llamado unas cuantas veces a mi centro de salud ¿me has descolgado el teléfono tú? Ellos tampoco, mañana me acerco y me cuadro ante las amables personas que atienden al publico. Verás como me vengo con otro cabreo del siete.

domingo, 10 de mayo de 2020

Dia sesenta y uno - Domingo

Desgraciadamente el matemático murciano no atinó, el día 8 de mayo hubo bastantes más muertos de los que su predicción decía, lástima.
Hoy ciento cuarenta y tres, siguen siendo demasiados, pero cada día con menos muertos es una batalla ganada, la guerra la ganaremos pronto, espero y confío en los españolitos.
Ayer escuche a un psiquiatra hablando de la ilusión, del optimismo, en resumen de la actitud con la que vivimos, me quedé con alguna idea:
Las palabras curan, y también matan.
No solo lo aplicaba al ámbito médico, contó un chiste;
- Doctor ¿Cómo me encuentra? - pregunta el enfermo.
- Bien, va usted a mejor, sin duda - contesta el médico con una sonrisa confiada.
Cuando el enfermo se marcha de la consulta tan contento, sabiendo que va a ir mejor, la enfermera mira al médico, este se encoge de hombros y dice:
- A peor es imposible que vaya. 
Esto mismo se puede trasladar a la familia, a la pareja, a los amigos. No puedo estar más de acuerdo.
Hay tantas maneras de decir las cosas, tantos tonos de gris entre el blanco y el negro.
También habló de lo obsesionados que estamos con el futuro, con lo que pensamos que nos hará felices en el futuro olvidándonos de disfrutar del presente.
Lo que tenga que ser será, nos pongamos como nos pongamos, sufrir por el futuro no tiene sentido.
Creo que es fácil decirlo, y muy complicado lograrlo, pero para eso tenemos terapias variadas.
Habrá que ir preguntando al experto Villén. Aúpa.
 


sábado, 9 de mayo de 2020

Del 57 miércoles a 60 sábado

El trabajo ha reentrado de pleno, en casa paso horas delante del portátil, y en la oficina se me fueron las horas organizando papeles, y lo que me queda.
Llego a casa deseando ducharme, ponerme el pijama y tirarme en el sofá.
Sin ganas de escribir, ni pintar.
Los aplausos no me los pierdo, cada día se escuchan más lejanos, noto el desánimo, empezando por mi, lo de no pasar la fase del desconfinamiento me parece bien, Madrid no está preparada, por mucho que me duela decirlo y que conste que sesenta días sin poder moverme libremente también hacen mella.
Leo en Instagram a muchos médicos y enfermeras pidiendo que no nos relajemos, que lo que se ve en la calle estos días no es el camino correcto, un rebrote nos daría la puntilla y el confinamiento puede volver.
No puedo entender que los sanitarios tengan que pedirlo, casi rogarlo, se han dejado la piel y la vida en cuidarnos, ahora es nuestro momento de devolverles los cuidados, dejar los gestos simbólicos, léase aplausos, y que empecemos a comportarnos como ciudadanos responsables y solidarios.
Echo de menos una campañita de influercers recomendando ser respetuosos con las medidas de seguridad, hemos visto mil directos hablando de cada recoveco del virus, conciertos solidarios, rifas para recaudar dinero, iniciativas todas loables, pero ahora toca hacer, dejar de hablar y arrimar el hombro.
Ahí dejo la idea para los que movéis millones de personas en redes, concienciad, usad el poder que tenéis.

martes, 5 de mayo de 2020

Día cincuenta y seis-Martes

Día cinco de mayo.
No tengo buena memoria para las fechas, para los nombres si, suelo acordarme de ellos sin esfuerzo, mi hermano y socio me pregunta muchas veces por clientes suyos; “Oye te suena pepito Perez, ¿quien es? Y yo le cuento todo lo que sé y me dice; “ah, ya sé quien es”.
El, en cambio, es una máquina con los números y con las habilidades sociales, ambos campos en los que yo fallo notablemente.
En fin, hoy es cinco de mayo y hace un año exacto estaba yo, pasando el finde, en un pueblecito de Cáceres celebrando el cumple de “mi Sisi”, ella llama así a todos los que tiene en su corazón “su Sergio”, “su Pilu”, “su Sofía”, “su Marco”, así que ella es ya, y para siempre, mi @Sisicaceresrojo.
Un fin de semana memorable, del que me traje  a Madrid un dedo roto, un millón de risas y coreografías de Abba, que yo sepa no hay documento gráfico de mi menda bailando el “Dancing Queen”, a Dios gracias.
Quien nos hubiera dicho, Sisina preciosa, que un año después estaríamos en aislamiento y que hoy me enteraría de la muerte de un conocido por coronavirus.
Ays, como extraño tu alegría.
Feliz cumple amiga.

lunes, 4 de mayo de 2020

Día cincuenta y cinco - lunes

día 1 de fase 0 - nueva normalidad
Esta semana empiezan a abrir comercios, ha sido un lunes de trabajo intenso, de emoción, yo no he parado en toda la mañana, así me dolía la espalda a las tres de la tarde que la mesa del salón cómoda para trabajar no es. Y para rematar he ido a comprar y a arrancar el coche, que llevaba dos meses parado. A la primera, que me gusta mi coche y sin poder meterle kilómetros, cachis.
La calle empieza a tener otro color, azul mascarilla es el de moda.
Me apunto a la esperanza, a pesar de los 164 muertos de hoy, porque necesito pensar que mañana volverán a levantar las persianas algunos comercios, que si la economía va a ir mal, que irá, necesito respirar para seguir peleando. ¡Aúpa!

domingo, 3 de mayo de 2020

Día cincuenta y cuatro - domingo - día de la madre

¡Endorfinas a tope!
Se han despertado después de casi dos meses sin mover el culo del sofá.
¡Caramba que bien me ha sentado hacer ejercicio!
Auriculares con Luis Miguel a tope y.. andando, a recorrerme la casa al trote.
Duchita y a pasar el día de la Madre sin ella cerca, no es la primera vez que lo celebramos en la distancia, pero me duele más este año, este virus me está enseñando a valorar las pequeñas cosas que antes daba por supuestas; salir a la calle sin miedo, ver amanecer camino de Alicante, abrazar a mi madre, en fin, todo pasará y celebraremos que seguimos aquí con nuestras angustias y esperanzas.
Felicidades a las mamás que me leen, en especial a mi pring calvita, que me deja comentarios llenos de apoyo y animo. ¡Aúpa!
Pienso en mis primos, hoy es su primer día de la madre sin ella, se me hace un nudo en la garganta, todas esas madres que se ha llevado la puta pandemia.
Hoy 164 fallecidos, vamos acercándonos a la predicción del matemático murciano, se va viendo la luz.
Soy optimista, saldremos de nuevo, conquistaremos las terrazas, los parques, las calles y me pregunto; ¿Recordáremos cuanto nos ha costado? y no hablo de economía.. Veremos.

sábado, 2 de mayo de 2020

Día cincuenta y tres - Sábado

El dolor de cabeza amenaza con convertirse en migraña, debe ser el aburrimiento o la tensión que acumulo en el cuello, que sé yo.
Pretendía salir a la calle, hoy primer día de la fase 0 o la fase 1, no sé, da igual, echarme un trotecillo cochinero breve que después de dos meses no sé yo cómo andarán mis rodillas, casi mejor dar un paseo, pero creo que voy a dejarlo hasta que la cabeza me deje vivir.
El aislamiento masivo empieza a aflojar y voy a ver cuán responsables somos los madrileños, me temo desbandada y eso que estamos avisadísimos, en fin, ya veremos cómo de solidarios y responsables somos.
Ayer en el cierre del hospital de IFEMA no nos portamos muy bien, no. Han pedido perdón, pero el perdón no me sirve, me sirve el sentido común y el respeto al virus.
Hoy los muertos 276.
He leído una previsión, de un matemático murciano, para el día 8 de mayo dice que los muertos se reducirán a 50. Ojala el murcianico acierte.

viernes, 1 de mayo de 2020

Día cincuenta y dos - viernes 1 de mayo

Uno de mayo, día del trabajador.
Hoy no habrá relojes ni noticias en mi casa.
Esta mañana me han amargado el despertar los agoreros de siempre, la apocalipsis económica llega, todo son "alegrías" para estos opinadores, ni siquiera hemos salido de la pandemia del covid y ya están estos jodiéndonos la poca esperanza que nos queda ¡leche que ya lo sabemos! que van a ser tiempos difíciles, pero caramba dar alguna noticia que nos anime.
Los doscientas ochenta y uno fallecidos de hoy ya es suficiente mala noticia por hoy, así que paso de índices económicos y de horas del reloj.
El reloj de pared del salón se merece un descansito.
Un siglo dando las horas, ni se me ocurre hacer el cálculo de las campanadas que habrá dado. Es lo único que tengo de mi abuela materna, bueno el reloj y un crucifijo de madera y bronce, enorme, que está colgado en mi habitación. Son las reminiscencias de catorce años de educación religiosa, el judeo cristianismo lo llevo marcado a fuego y confieso que a veces rezo, no me da vergüenza decirlo.
Cuando murió mi abuela, hace la tira de años, mi padre llamó a un tipo para que vaciara la casa a cambio de una cantidad de dinero por los muebles y enseres de la abuela. El gachó le dijo que le daba una cantidad mínima por el reloj y una colección de hoyas de cobre, que lo demás no lo quería y que el piso la vaciara "Rita la cantaora", mi padre le dijo que gracias y adiós majo, que mi padre era muy educado pero no gilipollas.
Todo se repartió entre hijas y nietos, yo pedí el reloj, me gustan los relojes mucho, ahí lo dejo por si en agosto alguien se anima, el crucifijo me cayó de rebote, pero me gusta por lo que es y por lo que significa para mi.

jueves, 30 de abril de 2020

Día cincuenta y uno - jueves

Ayer, a la noche, como me paso horas leyendo hasta que me atrapa el sueño, llegó a la bombilla de mi lámpara de noche una pequeña polilla a la que, lo siento de verdad, maté ante un repentino ataque de miedo. ¿Los bichos voladores pueden contagiar el covid 19?
Inmediatamente, tras el óbito del bicho volador, me levanté, me lavé manos, antebrazos, cara, me cambié de camiseta y las sábanas fueron directas a la lavadora, que el cadáver cayó junto a la almohada después del primer palmetazo.
Esta mañana al despertarme y recordarlo me volví a lavar a conciencia, hasta que no me duche y me restriegue a conciencia no me lo quito de la cabeza. Puto miedo.
En estos días los medios han empezado a llamar al virus por su nombre científico; covid 19, ya no le llamamos "corona virus"o "el bicho", después de comprobar su capacidad destructora le tenemos más respeto y le llamamos por su nombre de "adulto", nada de una gripecilla pasajera, nada de una enfermedad sin importancia.
Las tardías autopsias nos revelan que no solo destruye los pulmones, también el corazón, el estómago, el hígado, la sangre, en fin que no es un virus con formita de coronita, como la de los cumpleaños del burger, es un capullo letal que se merece su nombre científico y mucha distancia social.

miércoles, 29 de abril de 2020

Día cincuenta - Miércoles

Cuando llegué a los cuarenta días de confinamiento, pensé en lo increíble de la situación, hoy hago cincuenta días.
El próximo lunes empiezan las "cuatro fases" para la "nueva normalidad", ¡toma ya eufemismo!
Ahora me da un poco de angustia pensar en salir del cascarón seguro de mi casa.
En estos días de aislamiento me he emocionado con la España solidaria entre vecinos, con la generosidad de muchos profesionales, con el talento para hacer memes y chistes de todo.
Por otro lado pienso en los trescientos veinticinco muertos de hoy, las veinticuatro mil familias que han perdido a uno o varios parientes, en los duelos no pasados, en la descoordinación de las primeras semanas, en el miedo, en los sanitarios librando una guerra con bolsas de basura como arma, en la desinformación e intoxicación interesada de unos y otros.
Me pregunto qué he aprendido, si es que algo he aprendido.
Sé que soy mentalmente más fuerte, sé que no necesito grandes nadas para vivir, sé que este virus nos ha colocado en la historia en mayúsculas, que esta pandemia, que ha tenido a un tercio de la humanidad confinada en sus casas, se recordará durante décadas, sé lo que es sentirme libre ahora que no lo soy del todo.
Aprendí a lavarme bien las manos y a aplaudir con el corazón a las ocho de la tarde.
Sé que los políticos  nos manipulan a su antojo y que muchos nos dejamos engañar, otros ni se enteran.
Sé que nos utilizan para que les hagamos de voceros, de propagadores de sus noticias falsas para hacer daño al que piensa distinto.
Sé que soy una duda con patas, soy el desencanto en persona.

Día cuarenta y nueve - Martes

Veo a Trump decir que si la lejía es buena para matar al virus que porque no se lo dan a beber a los enfermos y curarles en minutos ¡ya está solucionada la pandemia!
La epidemióloga que está sentada cerca, escuchándolo, no sabe dónde meterse.
Días después me entero que hay unas cien personas ingresadas en hospitales norte americanos por intoxicación de lejía.
Vivir para ver.
De verdad que me parece asombroso que un país como Estados Unidos tenga un presidente, que entre otras lindezas, dice que les den a los contagiados lejía para curarles.
Yo se la daba a el para que se inmunizara.
Estudié un tiempito en USA, ya volví a mi pueblo pensando que la población yanqui es bastante ignorante, salvando las grandes urbes, los norte americanos saben, y les importa, lo justito del resto del mundo, eso si; "America first and the best", aún así me parece increíble que este espécimen humano haya llegado a presidente, no doy crédito.
En fin yo sigo con mi cuaderno de bitácora en este blog y con mis dibujos diarios en una libretita en la que pienso dejar escrito porqué durante los meses de marzo, abril y mayo del año dos mil veinte, y día tras día, alguien se entretuvo en hacer un dibujito, será mi pequeña historia, no tan grande como la de Trump, pero al menos, más honesta.

lunes, 27 de abril de 2020

Día cuarenta y ocho - Lunes

Sigo con el culebrón de “Merlos place”, esto de los cuernos ajenos es deporte nacional.
Ahora, los nuestros, nuestros cuernos, que ni los menten, que tire la primera piedra quien no los haya puesto o no se los hayan puesto. Ni uno libre queda.
Confieso que los puse y me los pusieron.
Nunca me descubrieron, y me alegro, porque la explosión de emociones, ninguna buena, que sentí cuando descubrí que los llevaba puestos en todo lo alto no se lo deseo a nadie, que en el fondo soy buena persona.
Y como buena persona que soy he decidido que cuando acabe el confinamiento voy a hacer patria, a intentar, en la medida de mis posibilidades, apoyar al comercio de barrio, nada de irme al Caribe de vacaciones con las islas y las playas de quitar “Er sentio” que tenemos en Spain, visitar ciudades y pueblos con historia, hacer rutas gastronómicas, salir con mis prings y comernos la vida a bocaos antes que venga otro mierda de virus a confinarnos.

domingo, 26 de abril de 2020

Día cuarenta y siete - Domingo

Día del niño desconfinado en España.
Fallecidos hoy doscientos ochenta y ocho, y encima tenemos que dar saltos de alegría, no entiendo nada.
Doscientas ochenta y ocho tragedias y todos los noticiarios abren con entusiasmo, que paren, que me bajo.
Los papás y mamás salen con sus churumbeles, todos a la misma hora, solo les falta sacar, en el parque, la petaca y los tacos de queso manchego para hacer el aperitivo al sol en familia.
Nos dan la mano y tomamos el brazo.
Ya estamos jodiéndolo, tanto criticar a los gobernantes y en cuanto podemos les epatamos.
Pienso que lo obedientes que hemos sido estando encerrados en casa durante tantos días ha sido por puro miedo, no porque aislándonos salváramos a otros, los demás nos dan igual, somos unos putos egoístas.
En fin, no quiero cargar contra todos los padres y madres porque sé que no todos somos iguales, pero tenemos tanto que aprender de civismo.
Capotazo que me embalo.
Mi vecina adolescente tiene mal día, porque lleva lo menos cuarenta portazos, uno por día de confinamiento, hoy hasta la entiendo, ella no puede salir a pasear con un progenitor, primero porque alguno más de catorce tiene, y segundo porque la madre debe estar hasta el moño de la "criaturita cierra puertas".

sábado, 25 de abril de 2020

Día cuarenta y seis - Sábado

Apagón de noticias en el finde, ni telediarios, ni radio ni nada de nada, mente out.
Me le levantado con ganas de pasar el aspirador, hacer un poco de ejercicio, en fin activarme un poco, pero después del primer café se me han pasado las ganas y he leído un rato en la cama, estoy con "El Informe Pelícano", en inglés y me animo porque lo estoy entendiendo bien, algo bueno ha tenido tragarme las siete temporadas de "The good wife" en versión original en una semana, una mamarrachada de serie, aviso, pero me ha servido para desoxidar mi inglés.
Ducha y a dibujar con música, un dibujito para mi prima Malena; nombre artístico Miranda Martin, el día que podamos vernos y despedir en familia a su madre, le tengo que preguntar de donde ha sacado ese nombre.
Comida sanita, copita de vino y al portátil a trabajar un rato corto que hoy es sábado.
Sofing y a enterarme de si Alfonso ha sido infiel a Marta o si ya habían roto cuando Alexis se paseó en paños menores por el salón del susodicho, en fin, vivo sin vivir en mi con este cotilleo, a este límite ha llegado mi vida social en confinamiento. Agur.





viernes, 24 de abril de 2020

Días cuarenta y cuatro y cuarenta y cinco - jueves y viernes

He dejado pasar un día para digerir algunas escenas del congreso y sus machotes diputados.
Quiero encontrar una razón para esos discursos vergonzosos, llenos de yo más y mejor que tú mil veces, sin reconocimientos de errores, ni manos tendidas para ayudar, solo zancadillas, pero no encuentro ninguna razón.
Yo, yo, yo, y luego yo y mi partido que somos los más listos y mejores.
Para mi sois unos troleros, ciegos a la realidad de los españoles.
Después escucho a Iglesias, con ese discurso para los más peques, que les habla como si fueran imbéciles, ese discursito paternalista, esa forma de hablar que me da repelús, me recuerda a los curas de pueblo hablando a su parroquia; "hijos míos, hacedme caso, yo sé más que vosotros que estoy tocado por la divinidad de mi coleta, seguidme y os haré libres" ¡Que tropa!
Luego veo a la ministra Robles, en el cierre de la morgue del palacio de hielo, impactándome con esas palabras tan sentidas sobre la muerte de tantos madrileños, en ese escenario de escalofrío, reconozco a la presidenta de la comunidad Díaz Ayuso tras una mascarilla, afirmando con la cabeza cada palabra de la ministra.
Escucho a Rita Maestre en la radio, apoyando sin fisuras el trabajo del ayuntamiento de Madrid en la pandemia, me quito el sombrero.
Tres mujeres, tres ideologías diferentes, la misma visión sobre la pandemia.
Sensibilidad.
Nos hace falta como el comer, sensibilidad en el gobierno, que estos hombretones, con sus barbas y sus pelos tan bien recortados, se emocionen un poco, sientan empatía por los muertos, por sus familias, por los duelos prohibidos, o que se largen a sus casas con jardín, y que les aguantes sus santas esposas.
" Una muerte es una tragedia, cien mil muertes es solo estadística" Iósef Stalin.
PSOE-Robles, PP-Díaz-Ayuso y MasMadrid- Maestre, a cualquiera de estas tres mujeres la votaba ahora mismo para presidenta del gobierno, otra forma de ver el mundo, sin tanta testosterona.
Esta pandemia a arrasado nuestras rutinas, espero que también barra a todos estos machirulos y llegue aire limpio.



miércoles, 22 de abril de 2020

Día cuarenta y tres - Miércoles

He escuchado hoy a una psicóloga que cada noche apunta en un cuaderno las cosas buenas que le pasan durante el día de confinamiento, es su terapia, me parece una magnífica idea y es un poco el motivo de este cuaderno de bitácora, mi terapia junto al dibujito en Instagram.
Tengo la fortuna de tener un techo, un trabajo que no peligra, una nevera que abro demasiado a menudo durante el día, de la que saco, como los magos del sombrero de copa, cositas ricas que engordan.
Amo a mi familia, aunque no sé lo diga lo saben, son lo más importante, desgraciadamente no hemos podido despedir a Paquita, y eso me entristece mucho, porque ni ella ni los miles de muertos de esta puta pandemia merecían un inicio de viaje tan solitario.
Es curioso, nunca hago listas de bueno y malo, me parecían americanadas, mientras escribo esto, mentalmente, se va llenando la parte de cosas buenas que han pasado estos días, me van a terminar gustando estas listas.


martes, 21 de abril de 2020

Días cuarenta y uno, cuarenta y dos - Lunes - Martes

Voy como la curva, desescalándome.
Ayer fue día de pereza total, y hoy de lluvia en la ventana.
Me han dicho que las fotos del Sr. Rajoy, en las que se le acusaba de haberse saltado el confinamiento para ir a pasear, son del año 2018. Que vergüenza.
Tan desafortunadas las fotos como los rumores sobre si la relación sentimental del Sr. Iglesias con la madre de sus tres hijos está rota, esto no se hace señores periodistas.
Esparcir la mierda es muy fácil en redes sociales.
Esta mañana, hablando con mi madre, quien es muy aficionada a reenviar todo lo que le llega por whatsapp, le comentaba lo de la noticia falsa de Rajoy, ella no se había enterado que era mentira.
Cuando saltaron a los medios las fotos, la indignación de mi madre, y la mía, fue total; que le pongan una buena multa, vaya ejemplo que está dando, parece mentira, bla, bla, bla, todas las cadenas condenando sin confirmar.
Resulta que las fotos son del 2018. Pero el daño ya está hecho, si no te enteras de la falsedad ya hemos crucificado al ex presidente, y por ende a su partido, y por seguir, a toda la derecha reaccionaria y poco solidaria.
Lo mismo sucede con el rumor del Sr. Iglesias ¿A mi que coño me importa si tiene una amante dos o tres?
Si fuera verdad, ole por él y su mujer, y si es mentira; es de vomito.
¿Dónde ha quedado comprobar la veracidad de las noticias de los "periodistas"?
Lo entrecomillo porque en estos días más que periodistas hay opinadores, esparcidores de propaganda, pagados por los partidos políticos, aspersores de palabras huecas, que no saben ni hablar, ale levantar la voz se les da de maravilla.
Una cadena da una noticia y a los cinco minutos tenemos al resto de canales dando la "exclusiva de última hora"contando lo mismo, la competencia por el share es atroz, y los perjudicados somos los espectadores, que nos tenemos que "tragar" las mentiras en multicanal.
Un poco de decencia no nos vendría mal, del primero al último de los españolitos.



domingo, 19 de abril de 2020

Día cuarenta - Domingo

Me sorprende la capacidad de adaptación del ser humano, me sorprende mi propia capacidad.
Acostumbrándome a nuevas rutinas, pequeñas obligaciones diarias; escribir este blog, mi válvula de escape en forma de palabras, el dibujito diario en la libreta, de lunes a viernes tele trabajando, poco la verdad, la producción ha bajado a cero pero correos tengo a diario unos cuantos, y eso me entretiene hasta nueva orden y el fin de semana lo ocupo en labores de intendencia, vaya lavadora, aspirador, polvo (limpiarlo, que de otros polvos llevo vida de convento de clausura)
Se me pasan las semanas rápido y cuando quiera darme cuenta estaré de vuelta a mis caminatas por
mi Madrid.
No sé qué conclusiones a largo plazo sacaré de este aislamiento, creo que recordaré cosas como el dolor por las despedidas no dadas, las lágrimas por todos los que se fueron, la angustia de las primeras semanas, la añoranza de los míos, la impotencia, la sorpresa por la solidaridad de tantos anónimos, el insomnio, los aplausos y silbidos desde mi ventana todos los días a las ocho de la tarde.
La cuestión es cuanto tiempo lo recordaremos, y cuando los seres humanos volveremos a olvidarnos del respeto que le debemos a nuestro hogar, la madre tierra.

sábado, 18 de abril de 2020

Día treinta y nueve -Sábado

Casi cuarenta días ya.
Sin mascarilla ni guantes, hasta el diez de mayo aquí seguiremos.
Nos venden que España va a hacer mascarillas y respiradores en suelo patrio a menor precio de lo que compramos en el extranjero.
Ahora, casi cuarenta días después del primer día de confinamiento.
Ahora, tras veinte mil fallecidos.
Ahora, después de doscientos mil infectados.
El presidente comparece para no decir nada nuevo.
Me cuentan que en Alemania nos desprecian por nuestra gestión de la pandemia, nos creíamos seguros, protegidos por esas personas a las que votamos cada cuatro años, pensábamos y presumíamos de la mejor sanidad del mundo, me rio por no llorar.


viernes, 17 de abril de 2020

Día treinta y ocho - Viernes

Hoy entre trabajar y pintar un gato que he prometido se me ha ido el día.
Mañana espero tenerlo terminado.
Como toda la semana he hecho dieta de noticias, escucho la radio y me parece mentira que los infectados no bajen y siga habiendo más de quinientos muertos diarios.
Ahora va el gobierno y cambia el método de contar fallecidos, que alguien me lo explique, pero bien explicado que como salga la portavoz del gobierno no me voy a enterar de nada.
Esta mujer habla media hora, como si supiera, para no decir nada, yo alucino. Bla, bla, bla.
Las mascarillas de chichinabo que nos han querido colar los chinos, las cifras de los test que no encajan con lo que dicen, cada comunidad haciendo lo que le da la gana, media Europa organizando la vuelta a la vida y nosotros con más muertos por habitante y con el confinamiento más estricto, y me huelo que vamos a seguir así hasta mayo. Algo no encaja.
No digo que sea fácil afrontar una pandemia, pero joer, ¡que esto parece la guerra de Gila leche!

jueves, 16 de abril de 2020

Día treinta y siete - jueves



Me recuerda I. que tengo alma de portera, algo que ya he confesado en este blog en otras entradas, y también me ha traído a la memoria un episodio que nos paso hace la tira de años en Cuenca, y es que en esa hermosísima ciudad nos han pasado cosas para escribir un libro.
J., quien  huyó del Castillo del Buen Amor para siempre jamás, tras el episodio del "fantasma tocón", (ver cuaderno de bitácora día veintiséis) se casó, correría el año 1995, vaya que aunque han pasado unos cuantos años ni I. ni yo nos hemos olvidado del bodorrio ni de la juerga que nos corrimos el día de antes ni del frío que pasamos en la iglesia.
J. es de Cuenca y para allá que nos fuimos un fin de semana en pleno octubre para disfrutar de la boda de J. y P.
En el hotel "Leonor de Aquitania" ocupamos varias habitaciones, increíble que aún me acuerde del nombre.
V. y J.V. en una habitación, T. y S. en otra, I. y yo en otra, todos en la misma planta.
En la madrugada del sábado, I y yo roncando a pierna suelta, un vocerío nos despertó, en la habitación de V. y J.V. había una buena bronca.
V. se había ido de juerga sin J.V. y el rebote fue fino.
Para desgracia de mi alma de portera las paredes de las casas palacios de siglos pasados en Cuenca son gruesos y a pesar de que me levanté para enterarme del los insultos de debieron volar por la habitación de V. y J.V, no había manera de entender nada, así que, rememorando los viejos trucos de Macgyver, cogí un vasito de plástico del baño y lo pegué a la pared, la parte estrecha en mi oído, la ancha sobre el grueso muro.
No recuerdo si la audición mejoró, pero discutían de una tercera persona, lo que si recuerdo es que I. y yo nos pasamos un rato sin salir de nuestro asombro por la pelea, intercambiándonos el vasito de plástico por si captábamos algo y hablando bajito por si nos pillaban cotilleando la disputa ajena.
¡Ya ves tú lo que iban a oír con la marimorena que tenían!



miércoles, 15 de abril de 2020

Día treinta y seis - Miércoles

Otro día más de aislamiento.
Mi casa solía ser silenciosa, desde que inició el confinamiento en el piso de abajo hay más ruido del habitual. Y la razón es sencilla; una adolescente.
La propietaria del piso de abajo es una chica italiana muy simpática, que tiene una hija en una edad complicada.
Yo también he sido adolescente, y recuerdo esa época como explosiva, las emociones y su potencia eran motivo de discusiones familiares intensas, así que entiendo que la chavala esté hasta el mismísimo moño de estar en casa con su progenitora.
De vez en cuando tocan el piano, mal, no sé si la madre o la hija, pero bueno, se les perdona, todos hemos intentado aprender a tocar algún instrumento y hemos torturado a los vecinos con los primeros acordes de “Smoke on the water”, yo comprendí pronto que mis talentos no iban por ahí, si, he dicho talentos en plural, que me lo tengo yo muy creído.
Bueno el caso es que las criaturas tocan mal el piano, lo que realmente hace bien es dar portazos, se le da de maravilla oye, un portazo tras otro, pum, pum, pum, a cual mas fuerte, retumban las paredes y se mueven los cuadros, la muchacha tiene la fuerza acumulada de todos estos días sin poder salir a la calle a pasear con las amigas, y la cosa es que pienso que cuando me salgan grietas en las paredes, que como el confinamiento persista y continúe la joven con el entrenamiento “portazil”, no sé si me voy a atrever a bajar a reclamar, no vaya a ser que me lleve el virus puesto, en forma de escupitajo, y un par de ostias de la niña.
Iré contando.

martes, 14 de abril de 2020

Día treinta y cinco - Martes

La travesía tiene sus momentos buenos también.
Ayer me llegó un correo del @castillodelbuenaamor, yo ya sabía que no había ganado en concurso de micro relatos, tenía puesta la ilusión en el jurado, ya que por votación popular del Facebook no iba a ser, hace casi un año que ni entro, me saturé y adiós buenas.
Hola Instagram; hasta que canse también del postureo y see you later alligator.
Leí los setenta y tres micro relatos que se presentaron, es lo bueno de que sean micro, no fue muy duro.
Había algunos interesantes, más que el mío sin duda, por eso no gané el bono para un finde, pero, ¡oh, sorpresa!, en el correo de ayer me agradecían la participación y me obsequian por ello con; una botella de vino de su propia cosecha y una subida de categoría en las habitaciones si nos decidimos a hospedarnos en el Castillo durante el año que viene.
Cuando se lo he dicho a I, ha dicho, textual; "ahora hay que ir si o si".
No tenemos ganas ni nada de ir a cualquier lado, salir del confinamiento, que nos de el aire en la cara y, sobre todo, pimplarnos la botella de vino, que digo yo ¿cómo sabían estos del Castillo que nos gusta el pimple?
Igual están en contacto con el Hotel junto a la Macarena en el que estuvimos I, S y yo en Sevilla hace unos meses, allí nos invitaron a un a botella de cava y acabaron cayendo dos botellas y un jacuzzi, pero eso lo cuento otro día, que rato más bueno pasamos. ¡Aúpa!