domingo, 17 de mayo de 2020

Día sesenta y siete - Domingo

Escucho mucho la radio, durante el confinamiento ha sido la banda sonora de mis mañanas trabajando, y aunque ya venía detectándolo hace tiempo, no puedo dejar de hacer notar; ¡qué mal hablan los políticos, los periodistas y los opinadores en general!
En la Universidad tuve un profesor, D. José Polo, quien nos daba lingüística, era un profe duro, suspendía si no puntuabas bien, no hablo de acentos, sino de comas y puntos; ponías una coma en mal sitio y cate al canto.
De los veinte alumnos que éramos en primero de Filosofía, aprobó una alumna, la más brillante del grupo.
Yo suspendí  y vi peligrar mi título porque Don José te dejaba hasta quinto con la asignatura pendiente sin miramiento alguno, hasta le pedí reunirme con él para revisar mi primer examen, en cuanto me lo enseñó le di las gracias por recibirme y me fui; mi “magnifico” examen estaba lleno de anotaciones del profe, aquel suspenso era insalvable,  mi puntuación era y es bastante deficiente.
La suerte para mí, que no para él, fue que el profe murió a mitad del curso siguiente y nos dieron a todos aprobado general.  
Aprendí  muchas cosas de su asignatura, a puntuar y a acentuar bien no, pero  aún veintitantos años después recuerdo lo que nos repitió hasta la saciedad; “Lo que no se dice es como si no se pensase”, decía que los pensamientos, las ideas hay que expresarlas con claridad, sin florituras, ni muletillas, para su pleno entendimiento, vaya igualito que los políticos, periodistas y opinadores actuales.
Al  Sr. Presidente se le entiende bien poquito cuando habla, la muletilla “lógicamente” lo repite quinientas veces en sus mítines televisivos, de lógica me da que sabe poco Don “mandíbulas apretás”.
Doña Maria Jesús Montero, ministra de Hacienda y portavoz del gobierno, no hay Dios que la pille una idea clara, con tanta frase subordinada, cuando hace pausa para coger aire ya me he perdido, claro que siendo ministra de hacienda debe ir con el cargo que no se le entienda nada.
Al Sr. Maruenda periodista, director de un periódico, acaba todas  sus frases con la coletilla “¿no?”, como si esperara la aprobación de su auditorio, bien está hacerlo en alguna ocasión buscando la complicidad de los escuchantes, pero hacerlo en cada frase es cansino y a mí me pone de los nervios, vamos que cambio de emisora o canal en cuanto le oigo.
“Por tanto”, “la verdad es que”, “al final”, “dicho lo cual”, “de alguna manera”,  “te quiero decir”, “¿me entiendes?”, etc.
Que conste que yo también las utilizo, que me apoyo inconscientemente en muletillas, sin premeditación, pero es que nuestro Presidente lee los discursos que le escriben ¡Joder! ¿Lo hacen adrede para que no nos enteremos o porque sus ideas son tal carajal que ni sus asesores saben cómo expresarlas?