martes, 14 de abril de 2020

Día treinta y cinco - Martes

La travesía tiene sus momentos buenos también.
Ayer me llegó un correo del @castillodelbuenaamor, yo ya sabía que no había ganado en concurso de micro relatos, tenía puesta la ilusión en el jurado, ya que por votación popular del Facebook no iba a ser, hace casi un año que ni entro, me saturé y adiós buenas.
Hola Instagram; hasta que canse también del postureo y see you later alligator.
Leí los setenta y tres micro relatos que se presentaron, es lo bueno de que sean micro, no fue muy duro.
Había algunos interesantes, más que el mío sin duda, por eso no gané el bono para un finde, pero, ¡oh, sorpresa!, en el correo de ayer me agradecían la participación y me obsequian por ello con; una botella de vino de su propia cosecha y una subida de categoría en las habitaciones si nos decidimos a hospedarnos en el Castillo durante el año que viene.
Cuando se lo he dicho a I, ha dicho, textual; "ahora hay que ir si o si".
No tenemos ganas ni nada de ir a cualquier lado, salir del confinamiento, que nos de el aire en la cara y, sobre todo, pimplarnos la botella de vino, que digo yo ¿cómo sabían estos del Castillo que nos gusta el pimple?
Igual están en contacto con el Hotel junto a la Macarena en el que estuvimos I, S y yo en Sevilla hace unos meses, allí nos invitaron a un a botella de cava y acabaron cayendo dos botellas y un jacuzzi, pero eso lo cuento otro día, que rato más bueno pasamos. ¡Aúpa!