jueves, 21 de mayo de 2020

Día setenta y uno-Jueves

He vuelto a la oficina, creo que voy a dejar de contar los días de este cuaderno de bitácora, no me parece justo hacer creer que mi travesía continua, cuando he llegado a puerto, vaya a mi oficina y a los papeles rodeándome, ese es mi puerto.
La calle está llenita de gente, y yo me propongo no salir hasta el lunes, que el virus es un cabrón y te pilla donde menos lo esperes.
El apagón informativo lo he cumplido estos dos últimos días, creo que la cifra de muertos va bajando,  y para celebrarlo me he puesto la cinta de Prince, “Love Sexy 88”. Guau, guau, guau, que genio, que tío, y no tengo palabras para la batería que le acompañó en lo mejor de su carrera; Sheila E. ¡Dios, como se puede tocar la batería así! Que fuerza transmite.
El primer concierto que vi en mi vida fue en el desaparecido Rockodromo de Madrid, la artista Tina Turner. Si, me estrené por todo lo alto, no recuerdo con quien fui, solo sé que no pude quitar los ojos del escenario las horas que duró la música.
Salí un love con Tina, aún sigo, me marcó para siempre ese concierto, que chute de adrenalina.
Sheila E. me recuerda mucho a ella, arrasa sobre el escenario, no me canso de ver y escuchar en YouTube “Sheila E. Drum solo’88” ¡que animala! Aúpa.