sábado, 12 de septiembre de 2020

Vuelta a casa...

Primeras impresiones de la vuelta a mi ciudad... ¡quiero volver a irme! Mira que me gusta Madrid, pero ¡que contraste!

Vivir en el centro de la capital es lo que tiene, mucha gente a todas horas. Después de la pandemia, del aislamiento y de meses saliendo lo imprescindible, viendo amanecer sobre el mar, con un café en la mesa, volver a mi populosa calle, el calor del asfalto, los pitidos de los impacientes, me ha impactado.

Ayer hablaba con un amigo que me dijo que a él le pasaba lo mismo, que cada vez que estaba un tiempo largo fuera de la ciudad notaba el contraste y eso que él vive en un pueblo a las afueras.

Vuelvo al blog, el Covid sigue rondando, cuarenta y ocho muertos ayer. ¿Quien se acuerda de ellos? Han pasado a ser una fría cifra, ya no hay aplausos al salir de la UCI, ni imágenes optimistas, no hay canciones de ánimo, la segunda oleada arrasó con todo lo positivo y nos está dejando miles de contagiados cada día, negacionistas tocando los huevos, y muertos que solo son estadística.

Los sanitarios avisando que nos estamos desmadrando, los políticos a su puta bola rascando votos y la peña de botellón a escondidas. 

Ya lo dice la canción; “Money makes the world go round”, la crisis golpea duro a los más débiles, nadie debía quedar atrás, pero las ONGs no dan abasto y los comerciantes no cubren gastos.

No sé hasta cuándo seguiremos así, pero todo va a cambiar, eso es seguro, desde cómo y donde trabajamos, hasta donde y cómo consumimos.

Nuevos vientos soplan, y la vacuna va para largo, si es que llega. Seguiremos quejándonos en próximas entradas.