Cuando la vacuna del covid esté circulando por el mundo me pienso comprar una camiseta del doctor Simón. Espero que el año que viene, en el mercadillo de Tetuán, me la compraré de saldo, ojalá hasta entonces vayan bajando las cifras de infectados y muertos.
No voy a llegar al nivel de un chaval que se ha tatuado al Dr. Simón en el muslamen, mi admiración no llega a tanto, su tranquilidad durante estos meses me pasma, y parece que su gabinete ha tomado decisiones correctas, aunque nos hayan tenido confinados en casa.
No me van mucho los tatuajes en mi piel, pero en la de otros no me desagradan. Ayer, camino de la ofi, me pasó una chica en pantalón corto, me llamó mucho la atención un tatuaje que llevaba en el gemelo derecho; un cactus bien colorido con su tiesto incluido. Muy original desde luego, claro que pensé, mientras se alejaba la moza, si era un rasgo de su personalidad o si lo mismo trabajaba en un vivero, porque no sé yo que otro significado puede tener un tiesto con un cactus tatuado. Claro que para gustos, los colores. ¡Aúpa!