jueves, 14 de mayo de 2020

Días sesenta y cuatro, sesenta y cinco - miércoles y jueves

Me siento a escribir con la ventana abierta, la lluvia cae sobre Madrid, hace días escuchaba a los pájaros revoloteando, ahora escucho las ruedas de los coches pisando los charcos de la calle, los pájaros deben estar a cubierto.
A quien escucho es al Sr. Simancas, aquel que un día quiso ser presidente de la comunidad y al que un tal Tamayo traicionó ausentándose del hemiciclo, dejando el voto decisivo a favor de Esperanza Aguirre, quien salió elegida, contra todo pronostico, presidenta de la autonomía, desde entonces la comunidad de Madrid no ha vuelto a ser gobernada por los socialistas.
Pues le escucho decir, al Sr. Simancas, que Madrid es la comunidad con más tasa de letalidad y mortalidad de España, y que en eso algo tendrá que ver que esté gobernada el partido popular.
¡Que asco!
Si el Sr. Simancas hubiera contrastando su información en vez de escupir lo primero que le cae en las manos hubiera comprobado que las primera comunidad en tasa de letalidad y mortalidad es Castilla-La Mancha, gobernada por el Sr. Paje, socialista, la segunda en tasa de letalidad y mortalidad es Extremadura, gobernada por Fernández Vara, socialista, la tercera otra comunidad y la cuarta ¡la cuarta Sr. Simancas! es Madrid.
Siento que el cadáver de mi tía, muerta por coronavirus, es lanzado de un lado al otro del hemiciclo sin pudor alguno:
- Toma, los muertos para ti, allá van.
- No, mejor te lo quedas tú que, te lo lanzo de vuelta. 
Mientras millones de españoles nos quedamos en casa dejando nuestros negocios parados, o con ERTES "sine die", los políticos del hemiciclo temen por su poder, por sus confortables sillones de cuero, por sus privilegios, por sus sueldos de seis cifras y sus gastos de desplazamiento, que vergüenza me dais, se os llenan las bocas con palabras que deberías tener prohibido pronunciar.
No pierdo la esperanza de que este puto virus que ha puesto nuestras vidas del revés, os barra a todos, y lleguen políticos decentes que piensen en nosotros y no solo en ellos.
¡Aupa Lula!