Veo a Trump decir que si la lejía es buena para matar al virus que porque no se lo dan a beber a los enfermos y curarles en minutos ¡ya está solucionada la pandemia!
La epidemióloga que está sentada cerca, escuchándolo, no sabe dónde meterse.
Días después me entero que hay unas cien personas ingresadas en hospitales norte americanos por intoxicación de lejía.
Vivir para ver.
De verdad que me parece asombroso que un país como Estados Unidos tenga un presidente, que entre otras lindezas, dice que les den a los contagiados lejía para curarles.
Yo se la daba a el para que se inmunizara.
Estudié un tiempito en USA, ya volví a mi pueblo pensando que la población yanqui es bastante ignorante, salvando las grandes urbes, los norte americanos saben, y les importa, lo justito del resto del mundo, eso si; "America first and the best", aún así me parece increíble que este espécimen humano haya llegado a presidente, no doy crédito.
En fin yo sigo con mi cuaderno de bitácora en este blog y con mis dibujos diarios en una libretita en la que pienso dejar escrito porqué durante los meses de marzo, abril y mayo del año dos mil veinte, y día tras día, alguien se entretuvo en hacer un dibujito, será mi pequeña historia, no tan grande como la de Trump, pero al menos, más honesta.