Desde hace unas semanas el virus campa, de nuevo, a sus anchas por Europa, en España se confinan ciudades y pueblos según vaya creciendo el índice de contagiados y de ocupación de camas en UCI.
Ayer leía a una prestigiosa viróloga; su diagnostico es que nos van a confinar a todos los españolitos en breve, la desescalada ha sido muy rápida, tratando de salvar la economía le hemos dado alas al virus y seguimos en caída libre.
Los mayores de sesenta y cinco que no quieren vacunarse de la gripe; a saber que les inyectan este año.
Los jóvenes haciendo botellones y fiestas en casas particulares porque los bares están obligados a cerrar pronto; no sea que se les pase la juventud y no les de tiempo a emborracharse y ligar lo suficiente.
Los políticos a la gresca; en su línea.
La plebe acojonada en sus casas, pasándolas putas con o sin trabajo, sabiendo que contagiarse de Covid no es la muerte segura, pero papeletas se tienen si se infectan, y sabiendo que la suerte es caprichosa, mejor no tener papeletas.
No me parecen tolerables los 222 muertos del viernes de esta semana, no después de casi ocho meses.
Hay una viñeta de Lo Forges circulando por las redes; un político dirigiéndose a sus compañeros de partido:
“Tenemos que volver a ilusionar a nuestros simpatizantes ¿Qué se os ocurre?”
Alguien contesta: “Dimitamos”
Más claro no puedo manifestarme.