miércoles, 22 de abril de 2020

Día cuarenta y tres - Miércoles

He escuchado hoy a una psicóloga que cada noche apunta en un cuaderno las cosas buenas que le pasan durante el día de confinamiento, es su terapia, me parece una magnífica idea y es un poco el motivo de este cuaderno de bitácora, mi terapia junto al dibujito en Instagram.
Tengo la fortuna de tener un techo, un trabajo que no peligra, una nevera que abro demasiado a menudo durante el día, de la que saco, como los magos del sombrero de copa, cositas ricas que engordan.
Amo a mi familia, aunque no sé lo diga lo saben, son lo más importante, desgraciadamente no hemos podido despedir a Paquita, y eso me entristece mucho, porque ni ella ni los miles de muertos de esta puta pandemia merecían un inicio de viaje tan solitario.
Es curioso, nunca hago listas de bueno y malo, me parecían americanadas, mientras escribo esto, mentalmente, se va llenando la parte de cosas buenas que han pasado estos días, me van a terminar gustando estas listas.