Hacia mucho que no cantaba a toda mecha en la ducha, Pau Dones ha sonado por encima de lo que los vecinos suelen tolerar antes de empezar a dar golpes en las paredes, han sido solo tres canciones eso les ha despistado y ni tiempo han tenido de protestar.
Recuerdo mi adolescencia con un radiocasette portátil que iba de mi habitación al baño y del baño al dormitorio, entonces la duchas eran mucho más largas, supongo que sería la cantidad de roña acumulada en el colegio, y que hacía que cantaba con un peine frente al espejo, y eso retrasa mucho.
Entonces ponía música y hasta con la puerta cerrada con siete cerrojos, vergüenza juvenil se llama, se escuchaba en toda la casa para tortura de mi familia, claro que mi madre no se quedaba atrás y ponía las arias de la Callas a toda lo que daba el aparato mientras limpiaba el polvo con un plumero y mi hermano con Iron Maiden hacía retumbar las paredes.
Va ser cosa de familia.
Hoy Pau me ha llevado a esos días donde las responsabilidades no existían y todo estaba por ser.
He cantado “Agua”, a grito “pelao” debajo de la alcachofa, esa canción me atraviesa cada vez que la escucho. Que pena que tanto talento y elegancia musical nos haya dejado.