Desgraciadamente el matemático murciano no atinó, el día 8 de mayo hubo bastantes más muertos de los que su predicción decía, lástima.
Hoy ciento cuarenta y tres, siguen siendo demasiados, pero cada día con menos muertos es una batalla ganada, la guerra la ganaremos pronto, espero y confío en los españolitos.
Ayer escuche a un psiquiatra hablando de la ilusión, del optimismo, en resumen de la actitud con la que vivimos, me quedé con alguna idea:
Las palabras curan, y también matan.
No solo lo aplicaba al ámbito médico, contó un chiste;
- Doctor ¿Cómo me encuentra? - pregunta el enfermo.
- Bien, va usted a mejor, sin duda - contesta el médico con una sonrisa confiada.
Cuando el enfermo se marcha de la consulta tan contento, sabiendo que va a ir mejor, la enfermera mira al médico, este se encoge de hombros y dice:
- A peor es imposible que vaya.
Esto mismo se puede trasladar a la familia, a la pareja, a los amigos. No puedo estar más de acuerdo.
Hay tantas maneras de decir las cosas, tantos tonos de gris entre el blanco y el negro.
También habló de lo obsesionados que estamos con el futuro, con lo que pensamos que nos hará felices en el futuro olvidándonos de disfrutar del presente.
Lo que tenga que ser será, nos pongamos como nos pongamos, sufrir por el futuro no tiene sentido.
Creo que es fácil decirlo, y muy complicado lograrlo, pero para eso tenemos terapias variadas.
Habrá que ir preguntando al experto Villén. Aúpa.