viernes, 19 de junio de 2020

Fase 2-viernes

Pasado mañana entraremos en la nueva normalidad, pronto dejaremos de pensar en los que ya no están, la vida volverá a ser luminosa para quien haya encontrado luz en estos meses oscuros, porque muchas personas han encontrado en el confinamiento el momento de parar y descubrir sus anhelos, sus deseos vitales. He leído que hay una gran demanda de casas con jardín y terrazas grandes, no sé si porque temen un nuevo aislamiento o porque quieren poder respirar en sus hogares.
Hay quienes van a dejar de vivir para trabajar y van a saltar al abismo de a cumplir sus sueños y trabajar para vivir más felices.
El respeto a la naturaleza ha calado en seres que antes ni se lo planteaban, la tecnología y el teletrabajo nos ha conquistado, y aunque los humanos no cambiemos y sigamos siendo unos necios animales racionales egoístas, más animales que racionales, que no nos ponemos la mascarilla porque no nos sale de los mismísimos, el mundo si ha cambiado, y tendremos que adaptarnos a esta nueva normalidad.
Creo que tardaremos en digerir estos meses, en entender sus consecuencias en cada uno de nosotros, la angustia de los primeros días, la bofetada diaria de las muertes de familiares y amigos, la cobardía y el egoísmo de pocos, la grandeza y generosidad de muchos, no de nuestros políticos, sea dicho de paso, la sensación de días iguales, uno tras otro, escuchar a los gorriones cortar el silencio por la mañanas, el deseo de libertad y como símbolo de la unión de los anónimos; los aplausos a las ocho.
Mucha tinta hubo y habrá sobre estos meses de pandemia, para que no la olvidemos, porque sin la memoria, incluso con ella, la nueva normalidad va a ser muy parecida a la vieja normalidad, me temo.