martes, 19 de mayo de 2020

Día sesenta y nueve - Martes

Me cae bien la señora Calvo, casi todas las mujeres que están en el hemiciclo me merecen respeto y admiración, llegar a ese nivel de poder es complicado para el común de los mortales, pero siendo mujer la cosa se complica, por eso las admiro más.
Pido, ya, una candidata a presidenta del país , más sensibilidad y menos testosterona, eso si que sería una revolución y no la sexual.
Me alegro de su recuperación del Covid, pero hoy ha estado torpe en sus declaraciones, quejándose de las caceroladas contra Sanchez y el estado de Alarma; que si no se guarda la distancia de seguridad cuando sabemos que hay un virus pululando en nuestro amado país... bla, bla, bla.
¿Habrá pensado la señora Calvo que en la manifestación del 8 de marzo, en la que ella sujetaba pancarta en primera línea, ya había un virus rondándonos la salud, que ya había ciudades enteras en China en aislamiento? ¿Habrá recordado que la OMS ya había avisado en esa fecha de la rapidísima propagación del virus?
Para mi que no, porque muy coherente no parece su queja contra las caceroladas y ella suele ser más consecuente, o moros o cristianos, no vale utilizar un argumento para una cosa y para su contraria, eso no, no, no.
¿Que nos mentís? Eso ya lo sabemos, pero por favor, sed más sutiles.
 De los scraches al señor Abalos y al señor Iglesias, frente a sus domicilios, también quiero decir que me parecen muy feos, muy poco democráticos, manifestaros delante del congreso y dejad a las familias en paz, no quiero equivocarme pero a Rosa Diez le montó un bonito scrache el señor Iglesias, y a la señora Sainz de Santamaría le montaron otro sin tener en cuenta que había un crio pequeño en la casa.
No me gustan esas cosas, ni para unos ni para otros, “que las revanchas no son buenas, que hacen daño, que dan pena y se acaba por llorar..” ¡Viva Agustin Lara! Aúpa.