martes, 7 de abril de 2020

Día veintiocho - Martes

Dicen que ya se ve la luz, que la curva va cediendo, pero los muertos siguen siendo demasiados.
La cifra que da el gobierno a medio día me entristece.
Este puto virus nos ha pillado con el paso cambiado, ahora las mascarillas son imprescindibles, hace semanas ya estaban agotadas, y ahora todo quisqui a la búsqueda de la última mascarilla.
Me he aventurado a salir esta mañana a comprar, pasé por la farmacia solo para que me confirmaran que no había nada de nada para protegerme.
En Mercadona había cola para entrar, imagino que los festivos de Semana Santa han hecho que todos saliéramos en estampida a avituallarnos, había papel higiénico de sobra, lo digo por si alguien aún no ha comprado suficiente, aún queda.
Mientras esperaba para entrar he tenido la sensación de estar viviendo dentro una mala película, en la que la comida estaba racionada y esperábamos ordenados en fila para recoger el pan y los huevos.
El miedo va disminuyendo a medida que el tanto por ciento de contagios baja, pero se nos va a quedar dentro durante una buena temporada.
En fin, que hoy no ha sido el mejor de mi días, pero mañana seguro que mejorará. Aúpa.