La travesía se me está haciendo larga, estoy como los grumetes de los barcos que salieron a la conquista de América desde Palos de la Frontera, subidos en el palo mayor de la Nao, oteando el inmenso mar de esta cuarentena buscando divisar tierra.
El mar, el mar, siempre vuelvo al mismo lugar.
Me quejo por inercia, porque esos pobres grumetes y marinos de la Santa Maria, La Pinta y La Niña, si que debieron pasarlas putas, sin espacio, sin higiene, sin comida, y ¡mira tú¡ descubrieron un continente, a ver qué descubro yo cuando vea tierra el próximo día que salga a Mercadona.
¡Aúpa!