miércoles, 8 de abril de 2020

Día veintinueve - Miércoles

Casi un mes en casa, solo me da el aire cuando ventilo a la mañana y a la hora del aplauso.
Dicen que vamos bien, que no cejemos en las medidas, pero empiezan las opiniones criticas.
Admiro la maquinaria de propaganda de la izquierda en España, son la leche en medios y en redes, pero les va a ser muy difícil mandar mensajes de victoria con 757 muertes hoy, y eso que ya vamos mejor, a día de hoy 14.555 fallecidos.
Desde hace algunos días me vienen llegando videos que tildaría de "verbalmente violentos", incendiarios, atacando siempre al gobierno y a su gestión de la crisis.
Es verdad que yo publiqué una teoría de la conspiración del virus, pero es solo eso una teoría no un teorema, lo dejaba como reflexión para lectores, pero lo que me llega al teléfono son auténticos panfletos fascistoides, no me cabe duda de que la extrema derecha está detrás, tratando de desestabilizarnos, de asustarnos, que no volvamos a votar a determinados partidos.
A mi, desde luego, no me van a pescar en estas aguas revueltas.
Me asquean y me dan miedo.
Estos días, y siempre, hay que poner en cuarentena toda la información, incluso la oficial, hay que dudar y dudar, hacerse preguntas sobre los datos, nos manipulan a su antojo, y lo peor es que nos dejamos, cuanto menos pensemos, menos problemas daremos, y así nos va.
La duda metódica de Descartes, es lo que más recuerdo de mis cinco años de carrera, y sigue siendo un pilar importante en el que apoyarse; dudemos de todo, de todo.
Ya hay voces que empiezan a clamar por la cifra real de fallecidos, vamos a sorprendernos cuando hagan la simple comparación de licencias de enterramientos del año pasado y las de este año en los meses de marzo y abril.
Este terremoto sanitario, social, económico, emocional y político va a dejar muchas victimas, y desgraciadamente no serán solo los muertos.