jueves, 30 de abril de 2020

Día cincuenta y uno - jueves

Ayer, a la noche, como me paso horas leyendo hasta que me atrapa el sueño, llegó a la bombilla de mi lámpara de noche una pequeña polilla a la que, lo siento de verdad, maté ante un repentino ataque de miedo. ¿Los bichos voladores pueden contagiar el covid 19?
Inmediatamente, tras el óbito del bicho volador, me levanté, me lavé manos, antebrazos, cara, me cambié de camiseta y las sábanas fueron directas a la lavadora, que el cadáver cayó junto a la almohada después del primer palmetazo.
Esta mañana al despertarme y recordarlo me volví a lavar a conciencia, hasta que no me duche y me restriegue a conciencia no me lo quito de la cabeza. Puto miedo.
En estos días los medios han empezado a llamar al virus por su nombre científico; covid 19, ya no le llamamos "corona virus"o "el bicho", después de comprobar su capacidad destructora le tenemos más respeto y le llamamos por su nombre de "adulto", nada de una gripecilla pasajera, nada de una enfermedad sin importancia.
Las tardías autopsias nos revelan que no solo destruye los pulmones, también el corazón, el estómago, el hígado, la sangre, en fin que no es un virus con formita de coronita, como la de los cumpleaños del burger, es un capullo letal que se merece su nombre científico y mucha distancia social.

miércoles, 29 de abril de 2020

Día cincuenta - Miércoles

Cuando llegué a los cuarenta días de confinamiento, pensé en lo increíble de la situación, hoy hago cincuenta días.
El próximo lunes empiezan las "cuatro fases" para la "nueva normalidad", ¡toma ya eufemismo!
Ahora me da un poco de angustia pensar en salir del cascarón seguro de mi casa.
En estos días de aislamiento me he emocionado con la España solidaria entre vecinos, con la generosidad de muchos profesionales, con el talento para hacer memes y chistes de todo.
Por otro lado pienso en los trescientos veinticinco muertos de hoy, las veinticuatro mil familias que han perdido a uno o varios parientes, en los duelos no pasados, en la descoordinación de las primeras semanas, en el miedo, en los sanitarios librando una guerra con bolsas de basura como arma, en la desinformación e intoxicación interesada de unos y otros.
Me pregunto qué he aprendido, si es que algo he aprendido.
Sé que soy mentalmente más fuerte, sé que no necesito grandes nadas para vivir, sé que este virus nos ha colocado en la historia en mayúsculas, que esta pandemia, que ha tenido a un tercio de la humanidad confinada en sus casas, se recordará durante décadas, sé lo que es sentirme libre ahora que no lo soy del todo.
Aprendí a lavarme bien las manos y a aplaudir con el corazón a las ocho de la tarde.
Sé que los políticos  nos manipulan a su antojo y que muchos nos dejamos engañar, otros ni se enteran.
Sé que nos utilizan para que les hagamos de voceros, de propagadores de sus noticias falsas para hacer daño al que piensa distinto.
Sé que soy una duda con patas, soy el desencanto en persona.

Día cuarenta y nueve - Martes

Veo a Trump decir que si la lejía es buena para matar al virus que porque no se lo dan a beber a los enfermos y curarles en minutos ¡ya está solucionada la pandemia!
La epidemióloga que está sentada cerca, escuchándolo, no sabe dónde meterse.
Días después me entero que hay unas cien personas ingresadas en hospitales norte americanos por intoxicación de lejía.
Vivir para ver.
De verdad que me parece asombroso que un país como Estados Unidos tenga un presidente, que entre otras lindezas, dice que les den a los contagiados lejía para curarles.
Yo se la daba a el para que se inmunizara.
Estudié un tiempito en USA, ya volví a mi pueblo pensando que la población yanqui es bastante ignorante, salvando las grandes urbes, los norte americanos saben, y les importa, lo justito del resto del mundo, eso si; "America first and the best", aún así me parece increíble que este espécimen humano haya llegado a presidente, no doy crédito.
En fin yo sigo con mi cuaderno de bitácora en este blog y con mis dibujos diarios en una libretita en la que pienso dejar escrito porqué durante los meses de marzo, abril y mayo del año dos mil veinte, y día tras día, alguien se entretuvo en hacer un dibujito, será mi pequeña historia, no tan grande como la de Trump, pero al menos, más honesta.

lunes, 27 de abril de 2020

Día cuarenta y ocho - Lunes

Sigo con el culebrón de “Merlos place”, esto de los cuernos ajenos es deporte nacional.
Ahora, los nuestros, nuestros cuernos, que ni los menten, que tire la primera piedra quien no los haya puesto o no se los hayan puesto. Ni uno libre queda.
Confieso que los puse y me los pusieron.
Nunca me descubrieron, y me alegro, porque la explosión de emociones, ninguna buena, que sentí cuando descubrí que los llevaba puestos en todo lo alto no se lo deseo a nadie, que en el fondo soy buena persona.
Y como buena persona que soy he decidido que cuando acabe el confinamiento voy a hacer patria, a intentar, en la medida de mis posibilidades, apoyar al comercio de barrio, nada de irme al Caribe de vacaciones con las islas y las playas de quitar “Er sentio” que tenemos en Spain, visitar ciudades y pueblos con historia, hacer rutas gastronómicas, salir con mis prings y comernos la vida a bocaos antes que venga otro mierda de virus a confinarnos.

domingo, 26 de abril de 2020

Día cuarenta y siete - Domingo

Día del niño desconfinado en España.
Fallecidos hoy doscientos ochenta y ocho, y encima tenemos que dar saltos de alegría, no entiendo nada.
Doscientas ochenta y ocho tragedias y todos los noticiarios abren con entusiasmo, que paren, que me bajo.
Los papás y mamás salen con sus churumbeles, todos a la misma hora, solo les falta sacar, en el parque, la petaca y los tacos de queso manchego para hacer el aperitivo al sol en familia.
Nos dan la mano y tomamos el brazo.
Ya estamos jodiéndolo, tanto criticar a los gobernantes y en cuanto podemos les epatamos.
Pienso que lo obedientes que hemos sido estando encerrados en casa durante tantos días ha sido por puro miedo, no porque aislándonos salváramos a otros, los demás nos dan igual, somos unos putos egoístas.
En fin, no quiero cargar contra todos los padres y madres porque sé que no todos somos iguales, pero tenemos tanto que aprender de civismo.
Capotazo que me embalo.
Mi vecina adolescente tiene mal día, porque lleva lo menos cuarenta portazos, uno por día de confinamiento, hoy hasta la entiendo, ella no puede salir a pasear con un progenitor, primero porque alguno más de catorce tiene, y segundo porque la madre debe estar hasta el moño de la "criaturita cierra puertas".

sábado, 25 de abril de 2020

Día cuarenta y seis - Sábado

Apagón de noticias en el finde, ni telediarios, ni radio ni nada de nada, mente out.
Me le levantado con ganas de pasar el aspirador, hacer un poco de ejercicio, en fin activarme un poco, pero después del primer café se me han pasado las ganas y he leído un rato en la cama, estoy con "El Informe Pelícano", en inglés y me animo porque lo estoy entendiendo bien, algo bueno ha tenido tragarme las siete temporadas de "The good wife" en versión original en una semana, una mamarrachada de serie, aviso, pero me ha servido para desoxidar mi inglés.
Ducha y a dibujar con música, un dibujito para mi prima Malena; nombre artístico Miranda Martin, el día que podamos vernos y despedir en familia a su madre, le tengo que preguntar de donde ha sacado ese nombre.
Comida sanita, copita de vino y al portátil a trabajar un rato corto que hoy es sábado.
Sofing y a enterarme de si Alfonso ha sido infiel a Marta o si ya habían roto cuando Alexis se paseó en paños menores por el salón del susodicho, en fin, vivo sin vivir en mi con este cotilleo, a este límite ha llegado mi vida social en confinamiento. Agur.





viernes, 24 de abril de 2020

Días cuarenta y cuatro y cuarenta y cinco - jueves y viernes

He dejado pasar un día para digerir algunas escenas del congreso y sus machotes diputados.
Quiero encontrar una razón para esos discursos vergonzosos, llenos de yo más y mejor que tú mil veces, sin reconocimientos de errores, ni manos tendidas para ayudar, solo zancadillas, pero no encuentro ninguna razón.
Yo, yo, yo, y luego yo y mi partido que somos los más listos y mejores.
Para mi sois unos troleros, ciegos a la realidad de los españoles.
Después escucho a Iglesias, con ese discurso para los más peques, que les habla como si fueran imbéciles, ese discursito paternalista, esa forma de hablar que me da repelús, me recuerda a los curas de pueblo hablando a su parroquia; "hijos míos, hacedme caso, yo sé más que vosotros que estoy tocado por la divinidad de mi coleta, seguidme y os haré libres" ¡Que tropa!
Luego veo a la ministra Robles, en el cierre de la morgue del palacio de hielo, impactándome con esas palabras tan sentidas sobre la muerte de tantos madrileños, en ese escenario de escalofrío, reconozco a la presidenta de la comunidad Díaz Ayuso tras una mascarilla, afirmando con la cabeza cada palabra de la ministra.
Escucho a Rita Maestre en la radio, apoyando sin fisuras el trabajo del ayuntamiento de Madrid en la pandemia, me quito el sombrero.
Tres mujeres, tres ideologías diferentes, la misma visión sobre la pandemia.
Sensibilidad.
Nos hace falta como el comer, sensibilidad en el gobierno, que estos hombretones, con sus barbas y sus pelos tan bien recortados, se emocionen un poco, sientan empatía por los muertos, por sus familias, por los duelos prohibidos, o que se largen a sus casas con jardín, y que les aguantes sus santas esposas.
" Una muerte es una tragedia, cien mil muertes es solo estadística" Iósef Stalin.
PSOE-Robles, PP-Díaz-Ayuso y MasMadrid- Maestre, a cualquiera de estas tres mujeres la votaba ahora mismo para presidenta del gobierno, otra forma de ver el mundo, sin tanta testosterona.
Esta pandemia a arrasado nuestras rutinas, espero que también barra a todos estos machirulos y llegue aire limpio.



miércoles, 22 de abril de 2020

Día cuarenta y tres - Miércoles

He escuchado hoy a una psicóloga que cada noche apunta en un cuaderno las cosas buenas que le pasan durante el día de confinamiento, es su terapia, me parece una magnífica idea y es un poco el motivo de este cuaderno de bitácora, mi terapia junto al dibujito en Instagram.
Tengo la fortuna de tener un techo, un trabajo que no peligra, una nevera que abro demasiado a menudo durante el día, de la que saco, como los magos del sombrero de copa, cositas ricas que engordan.
Amo a mi familia, aunque no sé lo diga lo saben, son lo más importante, desgraciadamente no hemos podido despedir a Paquita, y eso me entristece mucho, porque ni ella ni los miles de muertos de esta puta pandemia merecían un inicio de viaje tan solitario.
Es curioso, nunca hago listas de bueno y malo, me parecían americanadas, mientras escribo esto, mentalmente, se va llenando la parte de cosas buenas que han pasado estos días, me van a terminar gustando estas listas.


martes, 21 de abril de 2020

Días cuarenta y uno, cuarenta y dos - Lunes - Martes

Voy como la curva, desescalándome.
Ayer fue día de pereza total, y hoy de lluvia en la ventana.
Me han dicho que las fotos del Sr. Rajoy, en las que se le acusaba de haberse saltado el confinamiento para ir a pasear, son del año 2018. Que vergüenza.
Tan desafortunadas las fotos como los rumores sobre si la relación sentimental del Sr. Iglesias con la madre de sus tres hijos está rota, esto no se hace señores periodistas.
Esparcir la mierda es muy fácil en redes sociales.
Esta mañana, hablando con mi madre, quien es muy aficionada a reenviar todo lo que le llega por whatsapp, le comentaba lo de la noticia falsa de Rajoy, ella no se había enterado que era mentira.
Cuando saltaron a los medios las fotos, la indignación de mi madre, y la mía, fue total; que le pongan una buena multa, vaya ejemplo que está dando, parece mentira, bla, bla, bla, todas las cadenas condenando sin confirmar.
Resulta que las fotos son del 2018. Pero el daño ya está hecho, si no te enteras de la falsedad ya hemos crucificado al ex presidente, y por ende a su partido, y por seguir, a toda la derecha reaccionaria y poco solidaria.
Lo mismo sucede con el rumor del Sr. Iglesias ¿A mi que coño me importa si tiene una amante dos o tres?
Si fuera verdad, ole por él y su mujer, y si es mentira; es de vomito.
¿Dónde ha quedado comprobar la veracidad de las noticias de los "periodistas"?
Lo entrecomillo porque en estos días más que periodistas hay opinadores, esparcidores de propaganda, pagados por los partidos políticos, aspersores de palabras huecas, que no saben ni hablar, ale levantar la voz se les da de maravilla.
Una cadena da una noticia y a los cinco minutos tenemos al resto de canales dando la "exclusiva de última hora"contando lo mismo, la competencia por el share es atroz, y los perjudicados somos los espectadores, que nos tenemos que "tragar" las mentiras en multicanal.
Un poco de decencia no nos vendría mal, del primero al último de los españolitos.



domingo, 19 de abril de 2020

Día cuarenta - Domingo

Me sorprende la capacidad de adaptación del ser humano, me sorprende mi propia capacidad.
Acostumbrándome a nuevas rutinas, pequeñas obligaciones diarias; escribir este blog, mi válvula de escape en forma de palabras, el dibujito diario en la libreta, de lunes a viernes tele trabajando, poco la verdad, la producción ha bajado a cero pero correos tengo a diario unos cuantos, y eso me entretiene hasta nueva orden y el fin de semana lo ocupo en labores de intendencia, vaya lavadora, aspirador, polvo (limpiarlo, que de otros polvos llevo vida de convento de clausura)
Se me pasan las semanas rápido y cuando quiera darme cuenta estaré de vuelta a mis caminatas por
mi Madrid.
No sé qué conclusiones a largo plazo sacaré de este aislamiento, creo que recordaré cosas como el dolor por las despedidas no dadas, las lágrimas por todos los que se fueron, la angustia de las primeras semanas, la añoranza de los míos, la impotencia, la sorpresa por la solidaridad de tantos anónimos, el insomnio, los aplausos y silbidos desde mi ventana todos los días a las ocho de la tarde.
La cuestión es cuanto tiempo lo recordaremos, y cuando los seres humanos volveremos a olvidarnos del respeto que le debemos a nuestro hogar, la madre tierra.

sábado, 18 de abril de 2020

Día treinta y nueve -Sábado

Casi cuarenta días ya.
Sin mascarilla ni guantes, hasta el diez de mayo aquí seguiremos.
Nos venden que España va a hacer mascarillas y respiradores en suelo patrio a menor precio de lo que compramos en el extranjero.
Ahora, casi cuarenta días después del primer día de confinamiento.
Ahora, tras veinte mil fallecidos.
Ahora, después de doscientos mil infectados.
El presidente comparece para no decir nada nuevo.
Me cuentan que en Alemania nos desprecian por nuestra gestión de la pandemia, nos creíamos seguros, protegidos por esas personas a las que votamos cada cuatro años, pensábamos y presumíamos de la mejor sanidad del mundo, me rio por no llorar.


viernes, 17 de abril de 2020

Día treinta y ocho - Viernes

Hoy entre trabajar y pintar un gato que he prometido se me ha ido el día.
Mañana espero tenerlo terminado.
Como toda la semana he hecho dieta de noticias, escucho la radio y me parece mentira que los infectados no bajen y siga habiendo más de quinientos muertos diarios.
Ahora va el gobierno y cambia el método de contar fallecidos, que alguien me lo explique, pero bien explicado que como salga la portavoz del gobierno no me voy a enterar de nada.
Esta mujer habla media hora, como si supiera, para no decir nada, yo alucino. Bla, bla, bla.
Las mascarillas de chichinabo que nos han querido colar los chinos, las cifras de los test que no encajan con lo que dicen, cada comunidad haciendo lo que le da la gana, media Europa organizando la vuelta a la vida y nosotros con más muertos por habitante y con el confinamiento más estricto, y me huelo que vamos a seguir así hasta mayo. Algo no encaja.
No digo que sea fácil afrontar una pandemia, pero joer, ¡que esto parece la guerra de Gila leche!

jueves, 16 de abril de 2020

Día treinta y siete - jueves



Me recuerda I. que tengo alma de portera, algo que ya he confesado en este blog en otras entradas, y también me ha traído a la memoria un episodio que nos paso hace la tira de años en Cuenca, y es que en esa hermosísima ciudad nos han pasado cosas para escribir un libro.
J., quien  huyó del Castillo del Buen Amor para siempre jamás, tras el episodio del "fantasma tocón", (ver cuaderno de bitácora día veintiséis) se casó, correría el año 1995, vaya que aunque han pasado unos cuantos años ni I. ni yo nos hemos olvidado del bodorrio ni de la juerga que nos corrimos el día de antes ni del frío que pasamos en la iglesia.
J. es de Cuenca y para allá que nos fuimos un fin de semana en pleno octubre para disfrutar de la boda de J. y P.
En el hotel "Leonor de Aquitania" ocupamos varias habitaciones, increíble que aún me acuerde del nombre.
V. y J.V. en una habitación, T. y S. en otra, I. y yo en otra, todos en la misma planta.
En la madrugada del sábado, I y yo roncando a pierna suelta, un vocerío nos despertó, en la habitación de V. y J.V. había una buena bronca.
V. se había ido de juerga sin J.V. y el rebote fue fino.
Para desgracia de mi alma de portera las paredes de las casas palacios de siglos pasados en Cuenca son gruesos y a pesar de que me levanté para enterarme del los insultos de debieron volar por la habitación de V. y J.V, no había manera de entender nada, así que, rememorando los viejos trucos de Macgyver, cogí un vasito de plástico del baño y lo pegué a la pared, la parte estrecha en mi oído, la ancha sobre el grueso muro.
No recuerdo si la audición mejoró, pero discutían de una tercera persona, lo que si recuerdo es que I. y yo nos pasamos un rato sin salir de nuestro asombro por la pelea, intercambiándonos el vasito de plástico por si captábamos algo y hablando bajito por si nos pillaban cotilleando la disputa ajena.
¡Ya ves tú lo que iban a oír con la marimorena que tenían!



miércoles, 15 de abril de 2020

Día treinta y seis - Miércoles

Otro día más de aislamiento.
Mi casa solía ser silenciosa, desde que inició el confinamiento en el piso de abajo hay más ruido del habitual. Y la razón es sencilla; una adolescente.
La propietaria del piso de abajo es una chica italiana muy simpática, que tiene una hija en una edad complicada.
Yo también he sido adolescente, y recuerdo esa época como explosiva, las emociones y su potencia eran motivo de discusiones familiares intensas, así que entiendo que la chavala esté hasta el mismísimo moño de estar en casa con su progenitora.
De vez en cuando tocan el piano, mal, no sé si la madre o la hija, pero bueno, se les perdona, todos hemos intentado aprender a tocar algún instrumento y hemos torturado a los vecinos con los primeros acordes de “Smoke on the water”, yo comprendí pronto que mis talentos no iban por ahí, si, he dicho talentos en plural, que me lo tengo yo muy creído.
Bueno el caso es que las criaturas tocan mal el piano, lo que realmente hace bien es dar portazos, se le da de maravilla oye, un portazo tras otro, pum, pum, pum, a cual mas fuerte, retumban las paredes y se mueven los cuadros, la muchacha tiene la fuerza acumulada de todos estos días sin poder salir a la calle a pasear con las amigas, y la cosa es que pienso que cuando me salgan grietas en las paredes, que como el confinamiento persista y continúe la joven con el entrenamiento “portazil”, no sé si me voy a atrever a bajar a reclamar, no vaya a ser que me lleve el virus puesto, en forma de escupitajo, y un par de ostias de la niña.
Iré contando.

martes, 14 de abril de 2020

Día treinta y cinco - Martes

La travesía tiene sus momentos buenos también.
Ayer me llegó un correo del @castillodelbuenaamor, yo ya sabía que no había ganado en concurso de micro relatos, tenía puesta la ilusión en el jurado, ya que por votación popular del Facebook no iba a ser, hace casi un año que ni entro, me saturé y adiós buenas.
Hola Instagram; hasta que canse también del postureo y see you later alligator.
Leí los setenta y tres micro relatos que se presentaron, es lo bueno de que sean micro, no fue muy duro.
Había algunos interesantes, más que el mío sin duda, por eso no gané el bono para un finde, pero, ¡oh, sorpresa!, en el correo de ayer me agradecían la participación y me obsequian por ello con; una botella de vino de su propia cosecha y una subida de categoría en las habitaciones si nos decidimos a hospedarnos en el Castillo durante el año que viene.
Cuando se lo he dicho a I, ha dicho, textual; "ahora hay que ir si o si".
No tenemos ganas ni nada de ir a cualquier lado, salir del confinamiento, que nos de el aire en la cara y, sobre todo, pimplarnos la botella de vino, que digo yo ¿cómo sabían estos del Castillo que nos gusta el pimple?
Igual están en contacto con el Hotel junto a la Macarena en el que estuvimos I, S y yo en Sevilla hace unos meses, allí nos invitaron a un a botella de cava y acabaron cayendo dos botellas y un jacuzzi, pero eso lo cuento otro día, que rato más bueno pasamos. ¡Aúpa!

lunes, 13 de abril de 2020

Día treinta y cuatro - Lunes de Pascua

La travesía se me está haciendo larga, estoy como los grumetes de los barcos que salieron a la conquista de América desde Palos de la Frontera, subidos en el palo mayor de la Nao, oteando el inmenso mar de esta cuarentena buscando divisar tierra.
El mar, el mar, siempre vuelvo al mismo lugar.
Me quejo por inercia, porque esos pobres grumetes y marinos de la Santa Maria, La Pinta y La Niña, si que debieron pasarlas putas, sin espacio, sin higiene, sin comida, y ¡mira tú¡ descubrieron un continente, a ver qué descubro yo cuando vea tierra el próximo día que salga a Mercadona.
¡Aúpa!


domingo, 12 de abril de 2020

Día treinta y tres - Domingo de Resurrección

Fíjate que el “Pop Star” me está sorprendiendo, “Solo contra el mundo”, por todos lados le dan y el presidente sale limpio de las críticas de la derecha, que por otro lado están siendo de una inconsciencia absoluta, yo no sé los asesores de los partidos de la oposición que piensan, porque están errando en sus estrategias, hasta me estoy planteando votar por primera vez en mi vida al partido del hombre de las mandíbulas ”apretás”.
El día ha sido tranquilo, he desconectado del mundo, de las noticias del día, y confieso que, aunque pueda parecer egoísta, en algunos momentos he logrado no pensar en la pandemia y juro que he podido sentir mi mente ligera y limpia de angustias, no sé cómo explicarme mejor, pero he vuelto al estado mental previo al aislamiento.
Ha sido una sensación estupenda, porque tengo la seguridad de que es un adelanto de lo que tendremos pronto en nuestras vidas, ojalá no lo olvidemos y seamos conscientes de lo frágiles que somos los seres humanos.
He estado mirando lugares a los que quiero viajar, cuando podamos prings, lugares cercanos, y he sido consciente de los maravillosos paisajes que no apreciamos, los miramos sin verlos, hoy una foto de una sencilla flor me emociona.

sábado, 11 de abril de 2020

Día treinta y dos - Sábado

Hoy ha sido un buen día, el mejor sábado desde el aislamiento, van bajando las cifras de fallecidos, aún son muchos pero el esfuerzo va dando frutos, desgraciadamente hay veinticinco mil sanitarios contagiados, esperemos que nuestros héroes y heroínas vayan mejorando, les necesitamos, les queremos recuperados para que puedan escuchar nuestros aplausos, nuestro sincero homenaje.
Durante el día me he metido entre pecho y espalda la primera temporada de “The goodwife”, entre esta noche y mañana caerá la segunda temporada, enganche total.
También me ha dado tiempo a dibujarle a mi madre una rosa para mandársela mañana por whatsapp, será su cumple y la primera vez que no podré darle un beso, no se va a librar de invitarme a una mariscada en cuando pueda ir a verla, se ha convertido en una tradición en nuestros cumples invitarnos a una buena mariscada, su cumple es en Semana Santa y el mío en pleno agosto, así que nos damos ese homenaje en el puerto, mirando al mar.
Y para rematar el magnifico sábado, después del aplauso de hoy, he hablado con Iso y Soni, video a tres, jajaja, nos hemos puesto nuestro mejor pijama para la llamada, y unas cervezas para charlar de la vida en aislamiento. ¡Que ganas de veros, coño!
Si, un día bueno.


viernes, 10 de abril de 2020

Día treinta y uno - Viernes Santo

Me he levantado tarde, casi a las diez.
Teniendo en cuenta que a las siete estoy ya con el ojo abierto todos los días, pues las diez es todo un logro.
Me he levantado con la intención de hacer cosas, no pienso dejarme llevar por la vaguearía.
Mi amiga Iso me manda comentarios animándome, solidarizándose con la apatía.
Me consuela saber que compartimos emociones, espero que ella hoy también se haya levantado con más energía.
Por mi parte, una lavadora en marcha, he planchado mil camisas que tenía pendientes, y que es lo único que plancho, he hecho lentejas para un regimiento, y a la ducha.
Veo las noticias, las cifras siguen siendo terribles, hoy 605 muertos, y encima tenemos que dar gracias.
Escribo por inercia, en realidad se me hace cuesta arriba, no quiero tocar el tema de la política porque vomito, de economía mejor no que me echo a temblar, necesito volver a la calle, ver gente, pasear, tomar una cerveza en una terraza, empiezo a comprender que para pensar necesito socializar, aprender de otros, yo que creí tener vida interior, pues en un mes me la he liquidado, necesito vida exterior ya.

jueves, 9 de abril de 2020

Día treinta -Jueves Santo

Un mes ya.
No sé si celebrarlo, casi mejor lo dejo para dentro de otro mes que es cuando, a lo mejor, podemos salir.
Me aburro, ya ni la talentosa imaginación de los que hacen memes me hacen sonreír, todo me cansa, incapaz de concentrarme, he leído, dibujado, visto series, películas, comido tres bizcochos, visto directos de Instagram hasta de potingues cosméticos, puff.
No me pierdo el aplauso de las ocho, pero noto ese cansancio también en mis vecinos, en el ímpetu de sus palmas, en el volumen de sus silbidos.
En fin, que ya me he zampado medio paquete de galletas mientras escribo esto, así que lo dejo que me tienen que durar hasta el próximo ataque de valentía para ir a comprar, lo mismo me lío la manta a la cabeza y me aventuro hasta a ir al Supercor que hay en la acera de enfrente, ya veremos.

miércoles, 8 de abril de 2020

Día veintinueve - Miércoles

Casi un mes en casa, solo me da el aire cuando ventilo a la mañana y a la hora del aplauso.
Dicen que vamos bien, que no cejemos en las medidas, pero empiezan las opiniones criticas.
Admiro la maquinaria de propaganda de la izquierda en España, son la leche en medios y en redes, pero les va a ser muy difícil mandar mensajes de victoria con 757 muertes hoy, y eso que ya vamos mejor, a día de hoy 14.555 fallecidos.
Desde hace algunos días me vienen llegando videos que tildaría de "verbalmente violentos", incendiarios, atacando siempre al gobierno y a su gestión de la crisis.
Es verdad que yo publiqué una teoría de la conspiración del virus, pero es solo eso una teoría no un teorema, lo dejaba como reflexión para lectores, pero lo que me llega al teléfono son auténticos panfletos fascistoides, no me cabe duda de que la extrema derecha está detrás, tratando de desestabilizarnos, de asustarnos, que no volvamos a votar a determinados partidos.
A mi, desde luego, no me van a pescar en estas aguas revueltas.
Me asquean y me dan miedo.
Estos días, y siempre, hay que poner en cuarentena toda la información, incluso la oficial, hay que dudar y dudar, hacerse preguntas sobre los datos, nos manipulan a su antojo, y lo peor es que nos dejamos, cuanto menos pensemos, menos problemas daremos, y así nos va.
La duda metódica de Descartes, es lo que más recuerdo de mis cinco años de carrera, y sigue siendo un pilar importante en el que apoyarse; dudemos de todo, de todo.
Ya hay voces que empiezan a clamar por la cifra real de fallecidos, vamos a sorprendernos cuando hagan la simple comparación de licencias de enterramientos del año pasado y las de este año en los meses de marzo y abril.
Este terremoto sanitario, social, económico, emocional y político va a dejar muchas victimas, y desgraciadamente no serán solo los muertos.

martes, 7 de abril de 2020

Día veintiocho - Martes

Dicen que ya se ve la luz, que la curva va cediendo, pero los muertos siguen siendo demasiados.
La cifra que da el gobierno a medio día me entristece.
Este puto virus nos ha pillado con el paso cambiado, ahora las mascarillas son imprescindibles, hace semanas ya estaban agotadas, y ahora todo quisqui a la búsqueda de la última mascarilla.
Me he aventurado a salir esta mañana a comprar, pasé por la farmacia solo para que me confirmaran que no había nada de nada para protegerme.
En Mercadona había cola para entrar, imagino que los festivos de Semana Santa han hecho que todos saliéramos en estampida a avituallarnos, había papel higiénico de sobra, lo digo por si alguien aún no ha comprado suficiente, aún queda.
Mientras esperaba para entrar he tenido la sensación de estar viviendo dentro una mala película, en la que la comida estaba racionada y esperábamos ordenados en fila para recoger el pan y los huevos.
El miedo va disminuyendo a medida que el tanto por ciento de contagios baja, pero se nos va a quedar dentro durante una buena temporada.
En fin, que hoy no ha sido el mejor de mi días, pero mañana seguro que mejorará. Aúpa.

lunes, 6 de abril de 2020

Día vientiseis - Lunes

Ayer mandé un micro relato al Castillo del "Buen Amor", han convocado un concurso para animar las próximas salidas turísticas, para cuando, por fin, salgamos del confinamiento y podamos viajar.
He estado dos veces en el Castillo, una con la familia y otra con amiguis, que diría una que yo me sé.
Ambas veces hubo experiencias, describámoslas como, "peculiares".
La primera vez, me tocó la habitación que fue la antigua cocina del castillo, una estancia grande, muy bien puesta, ninguna queja, salvo que a medianoche, ya roncando, me despertó una luz intensa dentro de la habitación,  salía del suelo de la habitación.
Si, vi una figura de luz subiendo por una escalera de piedra invisible hasta entonces, era una mujer joven, llevaba sobre la cabeza una tela ocre de aspecto basto, llevaba algo en las manos, me pareció una jarra plateada.
Desde luego del siglo XXI no era la chavala.
Cuando me vio se sorprendió y se paró en seco mirándome, esperando alguna reacción por mi parte, que ni pestañeé, en cuanto comprendió que yo tenía más miedo que vergüenza, siguió su camino y la oscuridad se hizo de nuevo en la habitación.
He de confesar que antes de ir ya me habían hablado de los fantasmas de la posada, y que quizás mi viva imaginación me jugó una mala pasada, soñándolo todo, pero aún tengo dudas si fue real o no.
La segunda vez las habitaciones estaban en la parte externa, supusimos, por las troneras, que en otros tiempos fueron zonas de defensa del Castillo, hoy está todo rehabilitado.
Repartimos las habitaciones, una enfrente de la otra.
J y S en una, I y mi menda en la otra.
Pero cuando J entro en su habitación, le dio un ataque de ansiedad, así de buenas a primeras, empezó a decir que ese lugar le daba muy malas vibraciones y que allí no pasaba la noche.
Empezábamos bien.
Cambiamos de habitación, I y yo nos mirando pensando que las malas energías nos iban a dar la noche, pero, no, dormimos como lirones, sin ningún contratiempo fantasmal.
Cuando a la mañana siguiente llamamos a la puerta de J y S para ir a desayunar, nos abrieron con caras descompuestas, J estaba haciendo el equipaje a toda velocidad, S nos contó que habían tenido "visita" nocturna, J tenía abierto el whatsapp y en la pantalla del teléfono móvil varias líneas de mensajes con letras sin sentido, J juró y perjuró que no había tocado el teléfono en toda la noche y que esos mensajes eran "del más allá" , aún guardo una fotografía de esa pantalla por alguna parte, los jeroglíficos egipcios son más fáciles de comprender que esas líneas en el whatsapp.
Para rematar, S dijo que había notado como alguien le acariciaba la cara varias veces por la noche y no había sido J, eso seguro.
Si ganamos un bono para pasar un fin de semana en el Castillo, con el concurso del relatito, S e I van a flipar, porque van a ser mi compañía, a ver si a la tercera es la vencida y tenemos una estancia relajadita. Con J no cuento, aquel fin de semana fue la última vez que nos vimos, salió haciendo fuuuu como el gato.

domingo, 5 de abril de 2020

Día veinticinco - Domingo

He cambiado de ubicación el portátil.
Me mandan correos y, a falta de impresora, tengo que tomar apuntes de datos a recordar.
La mesa de la cocina se me ha quedado pequeña, la tenía llena de papeles de trabajo, todo mezclado con el cuaderno de los dibujitos, las cajas de lápices, en fin, que me he trasladado a la mesa del comedor, enorme y con mejor luz.
Si es que soy idiota, veinticinco días sufriendo con la mesa redonda de la cocina, quitando y poniendo portátil para desayunar, comer y cenar, cuando se nace para sufrir cualquier cosita vale para fustigarse.
Aunque es domingo he trabajado un rato, no sé en que día vivo desde que estamos confinados, y la verdad, leer y responder correos me ocupa bastante tiempo de la mañana y se agradece tener la mente en otras cifras que no sean las de muertos del día.
Me he venido a mi "nuevo despacho", he abierto la ventana y, o sorpresa, silencio.
Vivo en una calle muy populosa, cuando no son pitidos de conductores cabreados, son voces de gente riendo, o sirenas de todo tipo, en fin que hoy, por primera vez, escucho el silencio, a ratos lo rompe el "pio pio del pajarito" de algún semáforo cercano, cuando calla el silencio reconquista su espacio.
He tenido un "déjà vu"; me he transportado a otro tiempo de mi vida, a una pequeña casa, en un pueblo recóndito, donde el silencio es dueño de las rúas blancas y empinadas, donde los paisanos salen de buena mañana con sus animales al campo y lo único que se escucha en todo el pueblo es el repiquetear de los cascos de las bestias sobre los adoquines de las calles.
He respirado ese aire limpio, la luz del sol reflejada en las paredes encaladas me ha hecho guiñar los ojos, la paz ha vuelto y me ha llenado de emociones añoradas, todo ha terminado cuando un camión ha pasado por mi calle, arrastrándome de nuevo a la realidad, a esta mañana de domingo de ramos donde la cifra de muertos será de nuevo escalofriante.

sábado, 4 de abril de 2020

Día veinticuatro - Sábado

Dicen que van a prolongar el confinamiento otros quince días más.
Supongo que a lo largo del día saldrá el presidente a darnos la "buena nueva".
Imagino que lo dejarnos salir con mascarilla y guantes a los que no hemos tenido ningún síntoma, o los que lo han pasado y han hecho aislamiento en sus casas quince días más, no está dentro de sus previsiones.
Me incomoda la manera de tratarnos como a niños, creo que los españoles hemos demostrado ser lo suficientemente maduros para que nos "suavicen" los datos, por no decir nos oculten, pues no, no me gusta.
Aunque, ahora que lo pienso mejor, reconozco que la verdad dura y cruda podría alterar a muchas personas, por no mencionar a los que se creen que esto no es serio y se montan en el repleto coche para irse a la casa de la playa; por unos pocos desgraciados pagamos todos.
Espero que el gobierno tome medidas de "libertad", poco a poco, en las comunidades con el menor dato de infectados, dejarán salir con mascarillas durante un tiempo.
A mi me parece que sería una medida estupenda, los pequeños comercios podrían volver a abrir y evaluar cuanto daño ha hecho en sus negocios el parón, y el resto de comunidades que aún estuviéramos en cuarentena podríamos tener una luz de esperanza.
Deseando estoy de comprar en los pequeños comercios, ayudar a que el motor de los autónomos vuelva a tomar velocidad, elegir un destino nacional para las vacaciones ¡Menos Caribe y más Islas Canarias caramba!
Cuando volvamos a la "vida sin confinamiento" será el momento de devolver a nuestro país lo que nos está dando a manos llenas, cientos de donaciones de pequeñas y grandes empresas, a ellos hay que devolverles el esfuerzo, será el momento de demostrar si de verdad somos un pueblo maduro y agradecido.
Veremos.

viernes, 3 de abril de 2020

Día veintitres - Viernes de Dolores

Otro día con más de 900 muertos.
Como ejercicio de realidad paralela, voy a intentar armar una Teoría Conspiratoria sobre esta pandemia y sobre los resultados que está teniendo en el mundo.
Puestos a imaginar, imaginemos que:
- Esas organizaciones mundiales, donde dicen que están los verdaderos gobernantes del mundo a quienes nadie externo a esas organizaciones conocemos, tipo Club Vanderbilt, ya sabrían hace meses que en China, debido a esa "sanísima" costumbre que tienen los asiáticos de comerse todo bicho viviente, podría repetirse una epidemia como la del SARS.
- Pongamos que cuando se inicio la epidemia en china, en finales de enero del 2020, si no nos engaña el gobierno comunista cosa que sinceramente dudo, saltó la alarma en estas organizaciones y empezaron a analizar, con expertos virólogos contratados para este fin, los resultados de infectados, crecimiento exponencial de la enfermedad, tanto por ciento de muertes, quienes se veían mas afectados, modo de contagio y mil criterios más.
- Supongamos que a las conclusiones a las que llegaron los virólogos, con los datos que filtraba el gobierno chino,  pudieran ser que; el COVID 19 era altamente contagioso y letal para personas enfermas o de edad avanzada y que para el resto de la población era una simple gripe.
- Sigamos suponiendo que esta información fue compartida por estas organizaciones con los gobiernos del mundo.
- Imaginemos que esos gobiernos del mundo despreciaron las posibles consecuencias debido a que en china los guarismos de muertos e infectados se manipularon desde el primer día y por esa razón, y confiando en el gobierno chino, otros países no consideraron importante al nuevo virus.
- Supongamos que muchos países del primer mundo están pasando por unos periodos económicos deficitarios, donde los impuestos de los ciudadanos no cubren para todos los gastos sociales que se predican en los estados del bien estar.
- Supongamos que haciendo números los gabinetes de los gobiernos, calcularon cuanto se podrían ahorrar en tratamientos de enfermos crónicos y pagos de pensiones al año.
¡Menuda limpia de gastos para el estado! Para los gobiernos nos dividimos en contribuyentes o no contribuyentes, así de simple.
- Imaginemos que a muchos gobiernos del mundo los ojos les hicieron chiribitas creyendo que se iban a "librar" de miles de personas que solo generaban gastos, que iban a desaparecer como por efecto de magia, un día están, chan, al siguiente no.
- Supongamos que aún conocedores de las epidemias en otros países, no tomaron  ninguna precaución autorizando manifestaciones, eventos deportivos o políticos, con un virus que ya pululaba en Italia y empezaba a hacer estragos en los hospitales.
- Supongamos que cuando fueron conscientes de la magnitud de la enfermedad en sus sistemas sanitarios comprendieron que la limpia de personas no iba a ser ni tan rápida ni tan barata como esperaban, y entonces reaccionaron comprando todo lo que la sanidad requería para intentar que no solo murieran los viejos y los enfermos no contribuyentes, sino que, ¡oh sorpresa! también la palmaban los contribuyentes de impuestos y que se podían quedar con países como solares, vacíos de personas y, por tanto, de actividad económica y de pringados paganinis.
Mi teoría asusta, sé que todo lo anterior es mucho suponer, pero es lo que tiene la imaginación del confinamiento.









jueves, 2 de abril de 2020

Día veintidos - Jueves

Toda la mañana trabajando, parece que la gente desde sus confinamientos, se va adaptando a la situación, y empieza a retomar asuntos pendientes.
A mi de momento, ya me han cobrado la cuota de autónomos, y los impuestos de la empresa van a caer en breve, ¡ole las ayudas!
Se me va a "amontonar" el trabajo, como decía Eva, si me lees Doña, te mando un abrazo grande.
En cuanto he conectado la televisión, la noticia del record: muertos de ayer a hoy 950 fallecidos.
Me asombra la euforia del gobierno cuando confirman que el pico ya se alcanzó, y que hay menos infectados.
Me da rabia y vergüenza que nos tomen por gilipollas.
¿Pensarán que engañándonos vamos a tragar?
Cuanta gente hay que está o ha estado infectada que no se ha contabilizado en la lista de infectados.
Tengo familiares que han ido a urgencias con síntomas evidentes, les hacen una placa, una analítica y para casita, sin prueba, sin confirmación de enfermedad.
¿Qué pasa con los ancianos que mueren en las residencias que ni prueba, ni ostias? ¿Ellos tampoco cuentan?
Los sanitarios dejándose la piel y la vida mientras nuestros políticos siguen sin ser capaces de traer test fiables para confirmar los infectados reales.
Te digo, no me lo creo.
Siempre me critico por seguir el refrán; "piensa mal y acertarás".
Empiezo a pensar que este gobierno hace el paripé de querer ayudar a salvar vidas, pero en realidad todas estas muertes le vienen que ni pintadas, la población mayor de 70 años disminuirá de manera notable.
Hago fríos cálculos, 10.000 muertos a fecha de hoy, el 80% de los muertos mayores de 70 años, es decir pensionistas.
A una media anual de 12.000€ que se van a ahorrar por los 80.000 pensionistas muertos, resultado 96.000.000€ ahorro anual del gobierno.
Ahí lo dejo, como reflexión del día de hoy.
Y si como dice el estudio británico que circula ahí, en España hay entre 2 y 6 millones de infectados, no quiero ni pensar en los muertos que nos quedan por contar.









miércoles, 1 de abril de 2020

Día veintiuno - Miércoles

Sigue lloviendo.
Mientras ventilo escucho la cadencia de las gotas rebotando en el patio.
El día está gris, como el panorama nacional.
Seguimos en 800 muertos diarios, la puta curva se resiste, dicen que los índices de contagio están bajando, pero los muertos cada día son más, y lo que nos queda por ver.
Lo pero está por llegar nos dicen, bonito eufemismo para decir que aunque los contagios caigan, muchos de los que están en UCI van a morir.
En Madrid vamos mejorado dicen, en Cataluña y Castilla La Mancha los datos empeoran día a día.
Ayer otro conocido falleció, la "buena noticia" es que sus familiares pudieron despedirse, les llamaron del hospital para que fueran a verle vivo por última vez. Gran avance. Que duro.
Me leo y reconozco que estoy como el día, gris, con pocas ganas de nada, así que voy a seguir dejando pasar el tiempo escuchando la lluvia caer.