lunes, 16 de marzo de 2020

Dia quinto- Lunes

Empezamos la mañana trabajando, correos, alguna llamada y responsabilidad quedándonos en casa.
Ayer volvieron a emocionarme los aplausos de la ciudadanía, pero la sorpresa fue escuchar cantar; "O mio babbino caro" en un patio de manzana de Eixample en Barcelona, escenario más hermoso que la mismísima L´Scala, que bello, que solidario, los vellos como escarpias y el papel higiénico listo en la mano por si la lagrimilla se escapaba.
Rozalén organizó un concierto en Instagram, casi cincuenta mil personas conectadas escuchando "80 veces". No sabría decir cuantas veces se reprodujo esa canción en mi teléfono hace unos años, la cantaba escupiendo la rabia en cada estrofa, me ayudó a curar entonces y significa mucho para mi.
Disfruté de la primer a la última canción del concierto solidario de ayer. En media hora nos hizo reír, llorar, la magia del talento de Rozalén.
Diversas iniciativas solidarias en redes, todas se agradecen, hasta tablas de entrenamiento he visto, pero me temo que esas no las voy a seguir, cuando esta cuarentena pase unos cuantos kilos se me habrán pegado al cuerpo, todo el santo día comiendo o pensando en comida, uff.
De esta los Mercadonas saldrán en las diez fortunas del Forbes y los españoles entre los más gordos del mundo.
Que acabe pronto. #yomequedoencasa