Lunes, iniciamos la segunda quincena de la cuarentena trabajando.
¿Segunda quincena de la cuarentena?¿Cómo se divide eso? ¿Quince más quince más diez igual a cuarenta? O sea ¿Qué aún nos quedan veinticinco días más en casa? ¿Hemos doblado ya la curva? Uff, que de preguntas mañaneras "Dios dame paciencia... pero ya".
Ayer, después de pasarme toda la tarde "tumbing" en el sofá, me fui a la cama sin cenar, así del tirón, no fuera que la postura vertical me aplastara aún más.
Mientras desayunaba hoy y me zampaba un pedazo de bizcocho de nueces de aúpa, he leído las noticias y me doy cuenta que España sigue siendo un reino de Taifas; cada reyezuelo de autonomía ha salido a decir con vehemencia que él o ella lo habrían hecho mucho mejor y mucho antes, vamos unos hachas todos ellos.
No digo yo que lo estén haciendo bien el Sánchez Team, pero ¡leche estaos quietos y callados en vuestros tronitos provinciales hasta que acabemos con el puto virus, después ya os matáis si queréis!
Escucho la radio mientras leo y escribo correos, cambio de emisora varias veces, las cifras de infectados y muertos de la pandemia ya están muy vistos y manidos; es la hora del morbo y el alarmismo en los medios.
Un opinador reclama que levanten la prohibición a los periodistas para entrar en las morgues de Madrid y así tener imágenes en tecnicolor.
¿Hace falta tener documentos gráficos para saber qué está pasando en el Palacio de Hielo?
¿Qué mierda de opinión es esa? Lo mismo de mierda que mi opinión, ya lo digo yo, pero ¿es que no pueden dejar en paz a los muertos? ¡Enteraos, buitres de los datos de audiencia, que las familias están de luto, que no han podido ni despedirse de sus fallecidos!
Otros opinadores cuentan con detalle como dar los últimos sacramentos a los enfermos en casa.
Bien, el saber no ocupa lugar.
Y ya el que me ha rematado es uno que dice que saquemos el dinero de los bancos que como los comunistas lleguen a mandar, aún más, nos quitan la pasta que con tanto sudor nos ha costado ganar y ahorrar, vaya una alegría detrás de otra en los medios radiofónicos; he apagado la radio.
Y esto me pasa por escuchar a algunos cretinos rellenadores de tiempo, menos mal que alguna rara avis queda con un poco de decencia y dignidad periodística en el dial.