Hoy más que nunca me identifico con el proverbio Hindú que encabeza mi blog.
"No hay árbol que el viento no haya sacudido"
¡Y nos a arreado pero bien el viento al árbol humano! Nos arrancó las hojas y aunque el tronco está bien arraigado, la sacudida ha sido fina.
¿Aprenderá la humanidad de esta lección?
Me manda Keta un WhatsApp con unas cuántas fotos de lugares emblemáticos del mundo vacíos, cielos limpios, animales salvajes paseando por las calles, peces en los canales de Venecia, un pavo real caminado entre coches, lo acompaña con un texto en el que dice que la tierra necesitaba respirar de los humanos. Quizás somos nosotros el virus.
Quiero creer que si, aunque inevitablemente pienso en que tropezamos con la misma piedra.
Me temo un aislamiento mayor de quince días, ayer el Sr. Sánchez en su mitin, dejó entrever que la cuarentena va a ser eso mismo; cuarenta días de confinamiento.
Imagino que en otras autonomías las medidas se levantarán antes, pero aquí, en los Madriles, me temo un confinamiento largo.
Y seguimos con las pullitas de unos políticos a otros.
La Sra. Díaz Ayuso se enfada porque el presidente dice que Madrid es la ciudad que más contagiados tiene, y que esta señalando a la capital como una urbe apestada.
Pero ¿acaso está mintiendo Sánchez? Pues no, en Madrid aún nos quedan, por desgracia, muchos muertos por contar y muchos aplausos que dar a las ocho de la noche.
De verdad que no entiendo tanta susceptibilidad.
A Vox y al Sr. Abascal les reservo la entrada entera de mañana.