Escribo esta entrada el sábado.
Ayer fue un día difícil, digo difícil con vergüenza, porque ese adjetivo podrían utilizarlo los sanitarios, los policías, las cajeras de los super, en fin que mi amago de cólico nefrítico en otras circunstancias podría calificarse de difícil pero hoy, ya pasado, me doy cuenta de lo cobarde que soy, del miedo que pasé pensando en que ningún hospital podría atenderme, ataque de pánico, litros de agua en mi cuerpo fue todo mi alimento, y sigo si apetito, a ver si pierdo algo de michelín, hoy hago chiste, ayer no estaba para coñas.
Resumido y abreviado, ayer fue día de bajón, sé que habrá más días de angustia, pero pasarán, como el puto coronavirus, pasará.
Retomo mi línea de critica al gobierno, sé que lo están haciendo lo mejor que saben o pueden, lo sé y aún así sigo pensando que tomaron decisiones demasiado tarde, que su obligación y responsabilidad era mirar más allá de nuestras fronteras, no menospreciar el esfuerzo chino, no supieron calibrar la verdadera dimensión del problema que se nos venía encima.
El caso es que a lo hecho pecho, y ahora toca remar juntos, y en esto estamos cuando ayer, entre dolor y dolor, veo al Sr. Iglesias dando un mitin político desde su vacío puesto de vicepresidente.
No le aguanto, y no es de ahora, lo reconozco, no le soporto, con ese tono mesiánico, dándonos a todos lecciones, como si los demás no tuviéramos criterio propio.
Se le ha visto la patita al Sr. Iglesias, sus ansias de protagonismo en la rueda de prensa, para decir lo mismo que ya otros habían repetido, para confirmarnos que su papel en el gobierno es de hombre florero, que ni pincha ni corta, y que cuando no tiene una cámara y un micrófono delante su figura se diluye como un azucarillo en un café caliente.
Me jode doblemente, porque al hombre solidario que dice ser el Sr. Iglesias, de boquilla claro, le han hecho dos o más pruebas de coronavirus, hay personas con síntomas confinadas en sus casas esperando que lleguen sanitarios a hacerles el test.
Debería haber hecho la cuarentena en su casa, con su pareja, positivo de coronavirus, pero no, tuvo que ir al consejo de ministros o no aparecería en la foto, y días después dar la rueda de prensa junto al ministro de sanidad para decir nada nuevo.
Consejos vendo que para mi no tengo.
Para remate el Sr. Echenique, va y se cabrea porque la cadena SER, supuestamente medio afín a su partido, le afea al Sr. Iglesias su comportamiento poco solidario.
Desde la atalaya del poder las criticas joden y a algunos el poder se les ha subido a la cabeza y se creen intocables.
En fin, y no sigo que me caliento y no es bueno para mi piedrecita.