Hoy por unos minutos he debido ser la persona más observada del Metro.
Si del Metro, porque yo hoy, a medio día, le he echado un par y me he metido en la estación de Metro de República Argentina.
¿Y para qué puñetas lo he hecho si hay huelga total y lo sabe hasta el Tato?
!Pues porque no me ha quedado más remedio¡
Mi querido hermano me ha pedido un favor, y al final el favor me ha salido al revés, él se ha pillado un rebote de aúpa, y yo me he quedado sin transporte para volver a la oficina, así que tenía dos opciones:volvía andando o en bus.
Madrid a las 12 de la mañana, a finales de Junio, no es el mejor escenario para dar un paseo de varios kilómetros, sobretodo si tengo en cuenta que la vuelta a casa también la tengo que hacer a patita, y a las 6 de la tarde el calor aprieta de lo lindo.
He pensado; 4 de la mañana, más 4 de la tarde, total 8 kilómetros al día, es suficiente.
Y allá que me he ido al Metro a sacar un bonometro, saltándome todas las cintas de "Prohibido pasar", "Servicio suspendido", sólo les ha faltado poner "Cuidado perro peligroso".
La cosa es que me ha tocado bajar dos tramos de escaleras mecánicas hasta llegar a un inmenso hall donde hay máquinas expendedoras de billetes para el transporte público, ha sido una sensación extraña, no había nadie, por un momento he pensado que como me saliera un quinqui no me salvaba ni Santa Gema.
Mientras sacaba el billete ha salido un guardia de seguridad de no sé donde, le he saludado, con más miedo que vergüenza de que me echara la bronca por saltarme todas las cintas prohibitivas, he recogido mi bonometro y otra vez para arriba por las escaleras mecánicas.
Ha sido entonces cuando he reparado en que las cámaras no están de huelga, y que la vigilancia del Metro tampoco, así que por unos minutos, y mientras subía a la calle de nuevo, he debido ser el entretenimiento de bastante gente.
El trayecto del bus, cuan sardinilla en lata, lo dejo para otro día.