miércoles, 23 de junio de 2010

Segunda parte del culebrón Miguel

Luisita ha vuelto a casa, en el hospital nos han dicho que es mejor que se vaya a casa, allí al menos estará en su entorno y morirá en su cama.
Pero la sorpresa ha saltado en la familia Miguel.
Resulta que el tío Pepe tiene un hijo secreto.
¡Toma ya!
Toda la vida paseando su soltería por Madrid, una vida ordenada, misa diaria con mi tía Luisita y los toros eran sus únicos vicios conocidos, y ahora nos sorprende con un hijo secreto.
¡Vamos que mi familia no falta ni Ángela Chaning! (Quien me conozca sabe de quien hablo, y quien no me conoce ya podía hacer por conocerme, que sé que me leéis)
Bueno, pues resulta que cuando ya, algunos miembros y miembras de mi familia, se frotaban las manos, porque hay una suculenta herencia en bienes inmuebles, aparece José, mi nuevo primo y les quita el pastel cuando ya estaban punto de hincarle el diente.
Al parecer, y supuestamente, mi tío Pepe le hizo un hijo a una mujer casada, y váyase usted a saber que tipo de relación tuvieron o a que pacto llegaron, la cosa es que el mozo tiene 42 tacos, casado y con dos hijos, por si no hubiera bastante heredero con uno.
En mi familia se ha llegado a plantear incluso la prueba del ADN para estar seguros de la genética Miguel o un listo aprovechando la coyuntura.
Nadie de la familia, excepto otro primo Raúl se llama, al que yo no conozco, sabía de su existencia.
Hoy he hablado con Raúl por primera vez, él si recordaba al bueno de mi padre, y hemos quedado en vernos cuando pase el verano, en Chueca, en casa de mis tíos.
Ojalá la visita a Luisita en el hospital no haya sido la última.
Ya os contaré en que acaba el culebrón Mangas.