







El viernes por la mañana me llamó J. al trabajo, una amiga de fuera de Madrid, yo andaba con bastante agobio de trabajo y, aunque me hizo gracia su proposición no me negué, y acepté ir con ella al desfile del Orgullo, le hacía ilusión ir.
Después me acordé que jugaba España contra Paraguay. Me perdí el partido, pero confieso que no me arrepiento.
Se han animado también N. y E., y allí nos plantamos, en primera fila del Orgullo, haciendo fotos y comentarios, la verdad es que me reí tanto que hasta se me saltaron las lágrimas en algunos momentos.
Hay gente que se lo curra mucho, taconazos e imaginación, cuerpazos musculados y operados, ahora que hay alguno que, con total naturalidad, lucía sin complejos la celulitis del culo.
Hacía calor, y había muy buen rollo entre la gente, tanto de los que mirábamos el desfile, como los que iban subidos a las carrozas.
Son cuatro horas de desfile, pero después de una hora y media nos fuimos a tomar una cervecita y a cenar a Chueca, antes de que se llenara todo de gente.
Charla después de unos buenos tacos en un Mexicano y paseo por las calles de Chueca, llenas de luz, color y calor.
Nos cruzamos con dos grupos de percusión en el recorrido, y.. A bailar..
Por último al concierto de Kylie Minoge, que como es tan pequeña apenas se la veía sobre el escenario y como cuando llegamos a Plaza de España ya estaba llenito de gente, pues a la segunda canción nos fuimos al metro y a casita.
Es la primera vez que voy al desfile, y hasta pensé que nos iban a meter mano por todas partes, pero nada, no hubo suerte.
El año que viene habrá que repetir con menos ropa.