Hoy por unos minutos he debido ser la persona más observada del Metro.
Si del Metro, porque yo hoy, a medio día, le he echado un par y me he metido en la estación de Metro de República Argentina.
¿Y para qué puñetas lo he hecho si hay huelga total y lo sabe hasta el Tato?
!Pues porque no me ha quedado más remedio¡
Mi querido hermano me ha pedido un favor, y al final el favor me ha salido al revés, él se ha pillado un rebote de aúpa, y yo me he quedado sin transporte para volver a la oficina, así que tenía dos opciones:volvía andando o en bus.
Madrid a las 12 de la mañana, a finales de Junio, no es el mejor escenario para dar un paseo de varios kilómetros, sobretodo si tengo en cuenta que la vuelta a casa también la tengo que hacer a patita, y a las 6 de la tarde el calor aprieta de lo lindo.
He pensado; 4 de la mañana, más 4 de la tarde, total 8 kilómetros al día, es suficiente.
Y allá que me he ido al Metro a sacar un bonometro, saltándome todas las cintas de "Prohibido pasar", "Servicio suspendido", sólo les ha faltado poner "Cuidado perro peligroso".
La cosa es que me ha tocado bajar dos tramos de escaleras mecánicas hasta llegar a un inmenso hall donde hay máquinas expendedoras de billetes para el transporte público, ha sido una sensación extraña, no había nadie, por un momento he pensado que como me saliera un quinqui no me salvaba ni Santa Gema.
Mientras sacaba el billete ha salido un guardia de seguridad de no sé donde, le he saludado, con más miedo que vergüenza de que me echara la bronca por saltarme todas las cintas prohibitivas, he recogido mi bonometro y otra vez para arriba por las escaleras mecánicas.
Ha sido entonces cuando he reparado en que las cámaras no están de huelga, y que la vigilancia del Metro tampoco, así que por unos minutos, y mientras subía a la calle de nuevo, he debido ser el entretenimiento de bastante gente.
El trayecto del bus, cuan sardinilla en lata, lo dejo para otro día.
miércoles, 30 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Don Creíque y Don Penséque
Yo creí que vivía en un edificio normal, yo pensé que moraba en un barrio "decente", pero ya lo dice mi madre; “Don Creíque y Don Penséque, íntimos amigos de Don Tonteque”
Y sí, esta tarde me he cruzado con un policía en el portal.
Abría yo la puerta de mi casa, para llevar unas chaquetas al tinte, y me encontrado a la vecina, con su puerta abierta, la cara blanca pálida y gesto de susto.
- ¿No has oído la pelea? – me ha preguntado casi temblando, y con una indumentaria que no voy a describir, porque ¿quién no está en su casa con bata de seda con motivos chinos y rulos en la cabeza?
- No, he escuchado ruidos, y un mueble caer, pero pensé que era tu marido haciendo bricolaje en casa. - He disimulado el shock bajando la mirada, mis vecinos habitualmente tienen broncas y dan sus buenos gritos también, ya ni les doy importancia. Cuando me mudé pegaba la oreja a la pared para enterarme del motivo de la bronca, y es que tengo alma de portera; noble oficio que ejerció mi abuela Guillerma en una respetable finca de la calle Castelló, y es que me temo que aparte de haber heredado la cara de mala leche de mi abuela, también me dejó en los genes esa curiosidad innata de todos los cotillas.
- No, no, son los de arriba de mi piso, el hijo parece que está pegando a la madre, he sentido gritos y llantos, mi marido ha bajado a hablar con el portero para llamar a la policía. – La vecina estaba asustada de verdad.
La conversación apenas ha durado unos minutos, y cuando he salido del ascensor ya llegaba la policía.
He hecho mis recados, y habré tardado una media hora en volver a casa, y la bronca seguía arriba, he oído la voz de una mujer joven, supongo que era una policía que ha venido a hablar con la vecina de arriba, a tranquilizarle.
El hijo; el causante de este lío, le pega a la frasca, dato que empieza a ser sospechosamente habitual en mi vecindario, entre J.M y este otro, del que no sé el nombre, tenemos el cupo de alcohólicos cubierto en el edificio.
¡Virgencita, que me quede como estoy!
Y sí, esta tarde me he cruzado con un policía en el portal.
Abría yo la puerta de mi casa, para llevar unas chaquetas al tinte, y me encontrado a la vecina, con su puerta abierta, la cara blanca pálida y gesto de susto.
- ¿No has oído la pelea? – me ha preguntado casi temblando, y con una indumentaria que no voy a describir, porque ¿quién no está en su casa con bata de seda con motivos chinos y rulos en la cabeza?
- No, he escuchado ruidos, y un mueble caer, pero pensé que era tu marido haciendo bricolaje en casa. - He disimulado el shock bajando la mirada, mis vecinos habitualmente tienen broncas y dan sus buenos gritos también, ya ni les doy importancia. Cuando me mudé pegaba la oreja a la pared para enterarme del motivo de la bronca, y es que tengo alma de portera; noble oficio que ejerció mi abuela Guillerma en una respetable finca de la calle Castelló, y es que me temo que aparte de haber heredado la cara de mala leche de mi abuela, también me dejó en los genes esa curiosidad innata de todos los cotillas.
- No, no, son los de arriba de mi piso, el hijo parece que está pegando a la madre, he sentido gritos y llantos, mi marido ha bajado a hablar con el portero para llamar a la policía. – La vecina estaba asustada de verdad.
La conversación apenas ha durado unos minutos, y cuando he salido del ascensor ya llegaba la policía.
He hecho mis recados, y habré tardado una media hora en volver a casa, y la bronca seguía arriba, he oído la voz de una mujer joven, supongo que era una policía que ha venido a hablar con la vecina de arriba, a tranquilizarle.
El hijo; el causante de este lío, le pega a la frasca, dato que empieza a ser sospechosamente habitual en mi vecindario, entre J.M y este otro, del que no sé el nombre, tenemos el cupo de alcohólicos cubierto en el edificio.
¡Virgencita, que me quede como estoy!
miércoles, 23 de junio de 2010
Segunda parte del culebrón Miguel
Luisita ha vuelto a casa, en el hospital nos han dicho que es mejor que se vaya a casa, allí al menos estará en su entorno y morirá en su cama.
Pero la sorpresa ha saltado en la familia Miguel.
Resulta que el tío Pepe tiene un hijo secreto.
¡Toma ya!
Toda la vida paseando su soltería por Madrid, una vida ordenada, misa diaria con mi tía Luisita y los toros eran sus únicos vicios conocidos, y ahora nos sorprende con un hijo secreto.
¡Vamos que mi familia no falta ni Ángela Chaning! (Quien me conozca sabe de quien hablo, y quien no me conoce ya podía hacer por conocerme, que sé que me leéis)
Bueno, pues resulta que cuando ya, algunos miembros y miembras de mi familia, se frotaban las manos, porque hay una suculenta herencia en bienes inmuebles, aparece José, mi nuevo primo y les quita el pastel cuando ya estaban punto de hincarle el diente.
Al parecer, y supuestamente, mi tío Pepe le hizo un hijo a una mujer casada, y váyase usted a saber que tipo de relación tuvieron o a que pacto llegaron, la cosa es que el mozo tiene 42 tacos, casado y con dos hijos, por si no hubiera bastante heredero con uno.
En mi familia se ha llegado a plantear incluso la prueba del ADN para estar seguros de la genética Miguel o un listo aprovechando la coyuntura.
Nadie de la familia, excepto otro primo Raúl se llama, al que yo no conozco, sabía de su existencia.
Hoy he hablado con Raúl por primera vez, él si recordaba al bueno de mi padre, y hemos quedado en vernos cuando pase el verano, en Chueca, en casa de mis tíos.
Ojalá la visita a Luisita en el hospital no haya sido la última.
Ya os contaré en que acaba el culebrón Mangas.
Pero la sorpresa ha saltado en la familia Miguel.
Resulta que el tío Pepe tiene un hijo secreto.
¡Toma ya!
Toda la vida paseando su soltería por Madrid, una vida ordenada, misa diaria con mi tía Luisita y los toros eran sus únicos vicios conocidos, y ahora nos sorprende con un hijo secreto.
¡Vamos que mi familia no falta ni Ángela Chaning! (Quien me conozca sabe de quien hablo, y quien no me conoce ya podía hacer por conocerme, que sé que me leéis)
Bueno, pues resulta que cuando ya, algunos miembros y miembras de mi familia, se frotaban las manos, porque hay una suculenta herencia en bienes inmuebles, aparece José, mi nuevo primo y les quita el pastel cuando ya estaban punto de hincarle el diente.
Al parecer, y supuestamente, mi tío Pepe le hizo un hijo a una mujer casada, y váyase usted a saber que tipo de relación tuvieron o a que pacto llegaron, la cosa es que el mozo tiene 42 tacos, casado y con dos hijos, por si no hubiera bastante heredero con uno.
En mi familia se ha llegado a plantear incluso la prueba del ADN para estar seguros de la genética Miguel o un listo aprovechando la coyuntura.
Nadie de la familia, excepto otro primo Raúl se llama, al que yo no conozco, sabía de su existencia.
Hoy he hablado con Raúl por primera vez, él si recordaba al bueno de mi padre, y hemos quedado en vernos cuando pase el verano, en Chueca, en casa de mis tíos.
Ojalá la visita a Luisita en el hospital no haya sido la última.
Ya os contaré en que acaba el culebrón Mangas.
lunes, 21 de junio de 2010
Exposición




Bueno, ahí están las fotos del Coctel de después de la Exposición en el Claustro de los Jerónimos.
A la ministra ni verla, a Espe tampoco, pero he estado junto a Tita Cervera, que oye, también da puntos ¿No?
Luego he vuelto en metro, he acompañado a Karen hasta Cibeles y he bajado por el subterraneo que atraviesa la plaza por debajo, y estaba como siempre, lleno de mendigos durmiendo, olía bastante mal a orín y uno de ellos roncaba que daba gusto.
He pasado de aromas exclusivos a otros olores más mundanos, del arte en la retina a la miseria.
De la exposición me ha gustado, sobretodo, la época final de Turner, el mar embravecido y los barcos golpeados por la tempestad.
De los Maestros destaco un Canaletto, y la "copia" que hace Turner, maravillosos, y un Rembrand que lo miras y pareces caer dentro de la escena.
En fin, que me ha gustado bastante, pero ni de lejos como me gustaron Goya o Velázquez, será que me tira la patria. (A ver si hoy ganamos a Honduras, me ha salido la vena patriótica)
sábado, 19 de junio de 2010
Sábado
Después de la comilona de ayer, y del “bebercio” por Chueca, hoy toca día vegetariano en casita y mucha agua.
Es día de hacer todas las tareas que no me hace nadie, la lavadora está puesta, la compra semanal hecha, el menú de hoy pensado; verdura al horno, y mañana planchar.
Me han invitado a comer, pero me apetece estar en casa, hacer el vago después de tener todas mis tareas organizadas, a la tarde empezar a ver alguna peli, en horizontal y con los pies tapados, que me sumerja en un profundo sueño que me traiga tu imagen, esas fotos de revista que no me canso de mirar.
viernes, 18 de junio de 2010
Turner... ¡¡¡El lunes!!!
Bueno, pues ahí está la invitación para Turner, inaguran el lunes 21, así que atento "tol mundo" a la tele que igual salgo al lado de Esperanza Aguirre.
Milagritos.. Tengo dos invitaciones... Tú misma, aunque ya sé la respuesta..
Me apetece mucho ver la exposición, el martes os contaré.
jueves, 17 de junio de 2010
Jueves
De nuevo hoy he estado de visita en un hospital.
Carmen es una muñeca, tan perfecta, con sus cinco deditos en cada manita, sus uñitas como alfileres, lleva una manoplitas diminutas para que no se arañe la cara, porque no hace más que moverse y llorar.
Nos ha salido llorona Carmencita, la pobre solo chupa aire, le ponen en la teta para que le suba la leche a mi prima y no hay manera, y claro pues llora la criaturita.
Alfonso, su padre, la ha cogido como si nada, es primerizo, pero el tío no veas que destreza se gasta con su hija, se la ha puesto en el hombro y Carmen ha soltado unas cuantas y sonoras pedorretas, y es así siempre; aire que entra, aire que sale.
Después se ha quedado tan tranquila en su cuco, dormidita aprendiendo que es esto de vivir.
Nosotros, que éramos unos cuantos, hemos seguido de charla mientras la niña dormía, sólo cuando una enfermera ha traído la cena, nos hemos percatado que igual les apetecía, a mi prima y a su marido, un poco de tranquilidad. Y cada mochuelo a su olivo.
De camino a casa he hablado con mi hermano, mañana me han invitado al Prado, pero no se acordaba para que exposición era, si es para Turner, mañana estoy como un clavo es la puerta a las doce, sino lo pensaré, que me parte la mañana.
En fin, mañana viernes, tengo comida con Iso, Karen y Sagra, veremos como acabamos.
Seguiré contando.
Carmen es una muñeca, tan perfecta, con sus cinco deditos en cada manita, sus uñitas como alfileres, lleva una manoplitas diminutas para que no se arañe la cara, porque no hace más que moverse y llorar.
Nos ha salido llorona Carmencita, la pobre solo chupa aire, le ponen en la teta para que le suba la leche a mi prima y no hay manera, y claro pues llora la criaturita.
Alfonso, su padre, la ha cogido como si nada, es primerizo, pero el tío no veas que destreza se gasta con su hija, se la ha puesto en el hombro y Carmen ha soltado unas cuantas y sonoras pedorretas, y es así siempre; aire que entra, aire que sale.
Después se ha quedado tan tranquila en su cuco, dormidita aprendiendo que es esto de vivir.
Nosotros, que éramos unos cuantos, hemos seguido de charla mientras la niña dormía, sólo cuando una enfermera ha traído la cena, nos hemos percatado que igual les apetecía, a mi prima y a su marido, un poco de tranquilidad. Y cada mochuelo a su olivo.
De camino a casa he hablado con mi hermano, mañana me han invitado al Prado, pero no se acordaba para que exposición era, si es para Turner, mañana estoy como un clavo es la puerta a las doce, sino lo pensaré, que me parte la mañana.
En fin, mañana viernes, tengo comida con Iso, Karen y Sagra, veremos como acabamos.
Seguiré contando.
miércoles, 16 de junio de 2010
Miércoles
Presentación del libro de Javier Reverte, Hotel Villamagna.
Entretenido. Ha sido breve, a mi me lo ha parecido. Será que me ha gustado.
El autor y Nativel Preciado han dialogado sobre el libro, cómo y porqué se originó, el trabajo de documentación del autor, en fin, ameno y a Karen le ha gustado. Luego una copita, canapés y a casa.
Frente al hotel de la presentación hay una marquesina, la conozco bien, de cuando trabajaba por allí, pero a pesar de eso, me he equivocado de bus, me he metido en la línea 5 pensando que subía toda la Castellana, pero en Emilio Castelar la conductora ha girado y se ha desviado, menos mal que al final no me ha dejado muy lejos de casa, aunque me he dado un paseito.
Madrid estaba hoy poco bulliciosa, no sé si sería la hora, serían las 10, o que “La Roja” ha palmado con los Suizos. Y es que los españoles somos “asín” (que diría uno que conocí hace tiempo que llevaba el pelo teñido de azul) y ya dábamos por ganada la copa del mundo y no hemos ni estrenado las botas.
Ale, mañana más.
Entretenido. Ha sido breve, a mi me lo ha parecido. Será que me ha gustado.
El autor y Nativel Preciado han dialogado sobre el libro, cómo y porqué se originó, el trabajo de documentación del autor, en fin, ameno y a Karen le ha gustado. Luego una copita, canapés y a casa.
Frente al hotel de la presentación hay una marquesina, la conozco bien, de cuando trabajaba por allí, pero a pesar de eso, me he equivocado de bus, me he metido en la línea 5 pensando que subía toda la Castellana, pero en Emilio Castelar la conductora ha girado y se ha desviado, menos mal que al final no me ha dejado muy lejos de casa, aunque me he dado un paseito.
Madrid estaba hoy poco bulliciosa, no sé si sería la hora, serían las 10, o que “La Roja” ha palmado con los Suizos. Y es que los españoles somos “asín” (que diría uno que conocí hace tiempo que llevaba el pelo teñido de azul) y ya dábamos por ganada la copa del mundo y no hemos ni estrenado las botas.
Ale, mañana más.
Martes
No todo iba a ser penas esta semana, que desde el domingo no pego ojo, dándole vueltas a los lios familiares.
Esta mañana me ha llamado Karen, su compañera de abono en el Real no está en Madrid, y allá que me he ido esta tarde, hacía mucho que no iba al Teatro Real.
Hemos visto una opera que yo esperaba dura, Wagneriana, en cambio he de decir que es de las que más he disfrutado en el Real.
Aunque ninguna como “Lucia de Lamermoor” ¡Dios que emocionante fue! ¡Que voz tenía la soprano! La gente la aplaudía a rabiar, y se oían desde el gallinero gritos de: ”brava, brava, bravísima”
Karen ha llorado, se emociona con las operas alemanas, para algo es alemana ella, le traen recuerdos de su infancia, me lo ha confesado, y entre confidencias me ha dicho que su favorita es “Fidelio”, no compartimos gustos.
El montaje magnífico, moderno, pero sorprendente.
La opera vista ha sido “Die tote stad” o, traducido, “La ciudad muerta” de Erich Wolfgang Korngold (1987-195)
Mañana he invitado yo a Karen, a la presentación del libro de Javier Reverte, no suelo ir a estas cosas, pero a Karen le apetecía y con ella me será más agradable.
Ya contaré que tal ha ido la cosa.
Esta mañana me ha llamado Karen, su compañera de abono en el Real no está en Madrid, y allá que me he ido esta tarde, hacía mucho que no iba al Teatro Real.
Hemos visto una opera que yo esperaba dura, Wagneriana, en cambio he de decir que es de las que más he disfrutado en el Real.
Aunque ninguna como “Lucia de Lamermoor” ¡Dios que emocionante fue! ¡Que voz tenía la soprano! La gente la aplaudía a rabiar, y se oían desde el gallinero gritos de: ”brava, brava, bravísima”
Karen ha llorado, se emociona con las operas alemanas, para algo es alemana ella, le traen recuerdos de su infancia, me lo ha confesado, y entre confidencias me ha dicho que su favorita es “Fidelio”, no compartimos gustos.
El montaje magnífico, moderno, pero sorprendente.
La opera vista ha sido “Die tote stad” o, traducido, “La ciudad muerta” de Erich Wolfgang Korngold (1987-195)
Mañana he invitado yo a Karen, a la presentación del libro de Javier Reverte, no suelo ir a estas cosas, pero a Karen le apetecía y con ella me será más agradable.
Ya contaré que tal ha ido la cosa.
martes, 15 de junio de 2010
Lunes
Apenas he dormido, llegué a casa el domingo para ver la mitad de la carrera de Alonso, y cuando celebraba el 3º puesto, ha llamado mi tío Julián.
Por un momento pensé que era para decirme que ya había nacido Carmen, su primera nieta, pero la noticia no era buena.
Una prima hermana de mi padre, octogenaria, estaba ingresada, y los médicos no le daban muchas horas de vida.
Luisita, es muy cariñosa conmigo, yo le llamo tía, aunque no sé bien qué somos.
Cuando murió mi padre, mi hermano y yo heredamos el negocio familiar, y yo, además heredé la responsabilidad de atender a los mayores de la familia, que hasta entonces habían sido cosa de mi padre.
Supongo que fue la soltería, o que heredé el carácter paciente de mi padre, o que mi hermano tenía hijos pequeños y muchas otras cosas en la cabeza, y me tocó a mí esa herencia. (Ya podía haber sido un Marquesado con tierras)
Antes de jubilarse Luisita, a los 75 años lo menos, le visitaba mucho en el estanco que regentaban ella y su hermano Pepe en la calle Clavel.
Era un local precioso, con ese aire del XIX, que fue cuando su padre inauguró el estanco a bombo y platillo, el mismo día que se abría al tráfico la Gran Vía.
El padre de Luisita y Pepe fue de los primeros en elegir local en las nuevas calles del Madrid que Alfonso XIII ideó.
El padre de Luisita era un hombre de posibles y buena posición, quizás por eso nunca se trató mucho con la familia de su mujer, o sea hermana de mi abuela y madre de mi padre, que eran menos pudientes.
El caso es que por aquel entonces nadie preveía la importancia que tendría la Gran Vía cien años más tarde, y suponiendo que la calle Caballero de Gracia iba a ser una vía con más proyección, el padre prefirió comprar un local en Clavel, a medio camino entre ambas calles, que si bien no fue mal negocio ¡Imagínate tú lo que habría sido el estanco en la mismísima Gran Vía!
Si, cada vez que me acercaba a verles, el local era un bullicio constante, con amigos de Pepe a todas horas en la trastienda hablando de toros, que es su pasión.
Cuando los dos se jubilaron, seguí visitándoles en Chueca, su casa da a la plaza.
En esa casa nacieron los dos; Luisita y Pepe, y él dice que de allí sólo lo sacarán con los pies por delante.
Oportunidad tuvieron de mudarse mil veces, el estanco fue un próspero negocio, pero ninguno quiso dejar su casa, en una tercera planta de un edificio sin ascensor.
Aquella había sido su casa siempre y no concebían otro lugar al que llamar hogar.
Primero los yonkis; daba miedo entrar al barrio, y luego llegaron los gays;
¡Mi tia Luisita que era de misa diaria!
Estaba encantada con la nueva vida del barrio, tiendas, bares, gente joven besuqueándose a todas horas.
Las veces que salí a pasear con ella, le saludaban desde todos los locales que pasábamos. Porque ella nunca dejó de ser una jovencita, octogenaria, con bastón, pero una jovencita, coqueta y delicada.
Eso sí, la semana del Orgullo se cerraban las ventanas, las contraventanas, se bajaban las persianas y se echaban los visillos; demasiado espectáculo para mis tíos.
Bueno, hoy la he visitado en el hospital, creo que va a ser mi última visita, hace meses sufrió una embolia que la acabó de rematar la poca cabeza que le quedaba.
Su hermano Pepe tiene diagnosticado Alzheimer, y ya tampoco me reconoce.
Han tenido una vida plena, llena de afecto, de amigos, de vida social, de viajes, de comodidades, las enfermedades graves les visitaron tarde, para instalarse definitivamente eso sí, pero ya mayores.
Mi padre vivió cuarenta años menos que ellos; toda una vida; la mía sin ir más lejos.
Es curioso pensar que en estos días Luisita se irá, pero, a su vez, ha llegado Carmen; este mediodía le hemos visto la carita; la primera nieta de mi tío Julián.
La vida es así; unos van y otros vienen.
Por un momento pensé que era para decirme que ya había nacido Carmen, su primera nieta, pero la noticia no era buena.
Una prima hermana de mi padre, octogenaria, estaba ingresada, y los médicos no le daban muchas horas de vida.
Luisita, es muy cariñosa conmigo, yo le llamo tía, aunque no sé bien qué somos.
Cuando murió mi padre, mi hermano y yo heredamos el negocio familiar, y yo, además heredé la responsabilidad de atender a los mayores de la familia, que hasta entonces habían sido cosa de mi padre.
Supongo que fue la soltería, o que heredé el carácter paciente de mi padre, o que mi hermano tenía hijos pequeños y muchas otras cosas en la cabeza, y me tocó a mí esa herencia. (Ya podía haber sido un Marquesado con tierras)
Antes de jubilarse Luisita, a los 75 años lo menos, le visitaba mucho en el estanco que regentaban ella y su hermano Pepe en la calle Clavel.
Era un local precioso, con ese aire del XIX, que fue cuando su padre inauguró el estanco a bombo y platillo, el mismo día que se abría al tráfico la Gran Vía.
El padre de Luisita y Pepe fue de los primeros en elegir local en las nuevas calles del Madrid que Alfonso XIII ideó.
El padre de Luisita era un hombre de posibles y buena posición, quizás por eso nunca se trató mucho con la familia de su mujer, o sea hermana de mi abuela y madre de mi padre, que eran menos pudientes.
El caso es que por aquel entonces nadie preveía la importancia que tendría la Gran Vía cien años más tarde, y suponiendo que la calle Caballero de Gracia iba a ser una vía con más proyección, el padre prefirió comprar un local en Clavel, a medio camino entre ambas calles, que si bien no fue mal negocio ¡Imagínate tú lo que habría sido el estanco en la mismísima Gran Vía!
Si, cada vez que me acercaba a verles, el local era un bullicio constante, con amigos de Pepe a todas horas en la trastienda hablando de toros, que es su pasión.
Cuando los dos se jubilaron, seguí visitándoles en Chueca, su casa da a la plaza.
En esa casa nacieron los dos; Luisita y Pepe, y él dice que de allí sólo lo sacarán con los pies por delante.
Oportunidad tuvieron de mudarse mil veces, el estanco fue un próspero negocio, pero ninguno quiso dejar su casa, en una tercera planta de un edificio sin ascensor.
Aquella había sido su casa siempre y no concebían otro lugar al que llamar hogar.
Primero los yonkis; daba miedo entrar al barrio, y luego llegaron los gays;
¡Mi tia Luisita que era de misa diaria!
Estaba encantada con la nueva vida del barrio, tiendas, bares, gente joven besuqueándose a todas horas.
Las veces que salí a pasear con ella, le saludaban desde todos los locales que pasábamos. Porque ella nunca dejó de ser una jovencita, octogenaria, con bastón, pero una jovencita, coqueta y delicada.
Eso sí, la semana del Orgullo se cerraban las ventanas, las contraventanas, se bajaban las persianas y se echaban los visillos; demasiado espectáculo para mis tíos.
Bueno, hoy la he visitado en el hospital, creo que va a ser mi última visita, hace meses sufrió una embolia que la acabó de rematar la poca cabeza que le quedaba.
Su hermano Pepe tiene diagnosticado Alzheimer, y ya tampoco me reconoce.
Han tenido una vida plena, llena de afecto, de amigos, de vida social, de viajes, de comodidades, las enfermedades graves les visitaron tarde, para instalarse definitivamente eso sí, pero ya mayores.
Mi padre vivió cuarenta años menos que ellos; toda una vida; la mía sin ir más lejos.
Es curioso pensar que en estos días Luisita se irá, pero, a su vez, ha llegado Carmen; este mediodía le hemos visto la carita; la primera nieta de mi tío Julián.
La vida es así; unos van y otros vienen.
sábado, 12 de junio de 2010
Hoy toca día doméstico, lavar, planchar, rellenar la despensa, en fin, una mañana llena de emociones fuertes.
Ale, esta tarde no me pienso perder la clasificación de la Formula 1 ¡¡¡Alonso, Alonso!!!
Bueno, a lo que iba. He salido a comprar, y me he cruzado con J.M.
Sé su nombre, porque un día me lo dijo, yo le dije el mío, pero no se acuerda, porque iba con una borrachera de aúpa, vamos que desde que me mudé a esta casa, hace cinco años, siempre le he visto curda, nunca sereno.
Tiene más o menos mi edad, es bien parecido y educado.
Va con muletas, lleva prótesis, tiene las dos piernas amputadas porque con 20 años se tiró al metro, con la intención de matarse, no lo logró.
Aparte de alcohólico es esquizofrénico.
Más de una vez le he encontrado tirado en el portal, le he levantado, y se ha ido tambaleando hacia el ascensor sin decir ni gracias, y yo con los riñones destrozados, que levantar 80 kilos no es tarea fácil.
Otro día se cayó hacia atrás en los escalones del portal, subir con muletas y borracho es lo que tiene, rompió con la cabeza el cristal de la puerta, dejó el marmol blanco del portal fino de sangre, y le dieron varios puntos de sutura.
Una Nochevieja, salía yo a cenar a casa de la familia, y lo encontré en el portal, dos tipos fornidos le ayudaban a subir las escaleras, no era capaz ni de agarrar las muletas, y J.M. no consentía que le levantaran en volandas, y no hacía más que dar gritos de que le dejaran subir sólo, su madre contemplaba la escena llorando en el rellano del portal, toda la Nochevieja me pasé pensando en esa pobre madre y lo que tenía que pasar con un hijo así.
Y es que J.M., cuando está beodo, se pone agresivo con todo quisqui, especialmente con su madre, muchas veces escucho por uno de los patios los gritos que le da a su madre, pidiéndole dinero para bajar al bar, o llamándola de todo menos bonita.
Bueno, pues J.M. lleva ingresado unos cuatro meses, está en un centro psiquiátrico, intentando rehabilitarle de su alcoholismo y tratando su esquizofrenia, porque se negaba a tomar la medicación.
Los fines de semana le dejan volver a casa, y se las pilla dobladas aprovechando la libertad.
Hoy al salir le he encontrado, sentado en la terraza del bar de la esquina, tenía un carajillo sobre la mesa, y los ojos brillantes.
Le he preguntado ¿Cómo andas? Y él me ha contestado, con humor, que si se lo preguntaba con segundas, nos hemos reído y ha iniciado un rato de charla.
Es un hombre inteligente y muy culto, tiene mucho tiempo para leer, pero es un hombre sólo, sin amigos, sin afectos, y tras hablar un rato con él de filosofía, darle ánimos en esta etapa de su vida, se ha echado a llorar, me ha dado la mano y he entendido que la conversación se había terminado.Me he alejado a mis cosas, y la vuelta ya no estaba en la terraza.
Ale, esta tarde no me pienso perder la clasificación de la Formula 1 ¡¡¡Alonso, Alonso!!!
Bueno, a lo que iba. He salido a comprar, y me he cruzado con J.M.
Sé su nombre, porque un día me lo dijo, yo le dije el mío, pero no se acuerda, porque iba con una borrachera de aúpa, vamos que desde que me mudé a esta casa, hace cinco años, siempre le he visto curda, nunca sereno.
Tiene más o menos mi edad, es bien parecido y educado.
Va con muletas, lleva prótesis, tiene las dos piernas amputadas porque con 20 años se tiró al metro, con la intención de matarse, no lo logró.
Aparte de alcohólico es esquizofrénico.
Más de una vez le he encontrado tirado en el portal, le he levantado, y se ha ido tambaleando hacia el ascensor sin decir ni gracias, y yo con los riñones destrozados, que levantar 80 kilos no es tarea fácil.
Otro día se cayó hacia atrás en los escalones del portal, subir con muletas y borracho es lo que tiene, rompió con la cabeza el cristal de la puerta, dejó el marmol blanco del portal fino de sangre, y le dieron varios puntos de sutura.
Una Nochevieja, salía yo a cenar a casa de la familia, y lo encontré en el portal, dos tipos fornidos le ayudaban a subir las escaleras, no era capaz ni de agarrar las muletas, y J.M. no consentía que le levantaran en volandas, y no hacía más que dar gritos de que le dejaran subir sólo, su madre contemplaba la escena llorando en el rellano del portal, toda la Nochevieja me pasé pensando en esa pobre madre y lo que tenía que pasar con un hijo así.
Y es que J.M., cuando está beodo, se pone agresivo con todo quisqui, especialmente con su madre, muchas veces escucho por uno de los patios los gritos que le da a su madre, pidiéndole dinero para bajar al bar, o llamándola de todo menos bonita.
Bueno, pues J.M. lleva ingresado unos cuatro meses, está en un centro psiquiátrico, intentando rehabilitarle de su alcoholismo y tratando su esquizofrenia, porque se negaba a tomar la medicación.
Los fines de semana le dejan volver a casa, y se las pilla dobladas aprovechando la libertad.
Hoy al salir le he encontrado, sentado en la terraza del bar de la esquina, tenía un carajillo sobre la mesa, y los ojos brillantes.
Le he preguntado ¿Cómo andas? Y él me ha contestado, con humor, que si se lo preguntaba con segundas, nos hemos reído y ha iniciado un rato de charla.
Es un hombre inteligente y muy culto, tiene mucho tiempo para leer, pero es un hombre sólo, sin amigos, sin afectos, y tras hablar un rato con él de filosofía, darle ánimos en esta etapa de su vida, se ha echado a llorar, me ha dado la mano y he entendido que la conversación se había terminado.Me he alejado a mis cosas, y la vuelta ya no estaba en la terraza.
jueves, 10 de junio de 2010
Re-entrada
Hace casi un año que borré mi anterior blog, me gustaban más algunas entradas que otras, las del emisario Real de Enrique IV, son unas de mis favoritas, fueron 7 entradas, cada una con una misión, con un recorrido, y la verdad, escribiendolo aprendí mucho de geografía Castellana, es una historia que debería continuar, y que puede que me anime a seguir.
Bueno a lo que voy, que el que yo quisiera desaparecer de la vida de alguien no significa que tenga que eliminar mis entradas anteriores, y ahí os dejo una que me quedó bien, ahí os la dejo.
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¡¡¡CON LO INCOMODOS QUE SON LOS TACONES!!!
Cualquiera que quiera tener argumentos para una novela, sólo tiene que pasear en Metro, por sus estaciones y observar disimuladamente en sus vagones.
He visto muchas cosas en mis diarios viajes, algunas tan asquerosas, relacionadas con las fosas nasales, que prefiero no describir, otras graciosas, amables, y hasta tiernas.
He visto todo tipo de mendigos, cantando sus males en busca de una limosna, músicos de instrumentos rarísimos de dudoso talento musical, y hasta he visto actuaciones de cómicos amateurs haciendo callo con el público menos receptivo que uno pueda encontrar.
La de hoy, sin ser especialmente escandalosa, me ha llamado mucho la atención.
Estación de Sol, acabo de hacer trasbordo, dejo que todos los que entran delante de mí tomen asiento, me apoyo en un extremo del vagón, me resulta más cómodo ir de pie, sentarse con la fila de enfrente llena de ojos observando, me incomoda, aunque yo haga exactamente lo mismo y mire de reojo a quien me interesa.
El tren pita avisando el cierre de puertas.
Un chico llega corriendo, un libro en la mano, haciendo señas al conductor para que espere unos segundos, su carrera es un poco rara.
Entra justo de tiempo en mi mismo vagón, se cierran las puertas.
Me fijo en que es muy alto, de no más de 30 años, delgado pero musculoso, lleva el pelo rapado tratando de disimular su incipiente calvicie, una camiseta marrón de algodón y un vaquero, una bandolera negra le cuelga del hombro, y su libro en la mano.
Nada raro, un tipo normal, si no fuera porque lleva unas sandalias con plataformas y tacones.
¡Tate! ¡Ahora entiendo ese balaceo en la carrera hacia el vagón!
Le observo disimuladamente, mira de arriba abajo, sin disimulo, a un chico con traje y corbata que va a mi lado. Conmigo no gasta ni un segundo.
Se imbuye en la lectura de su libro, y leo de reojo el titulo; “Diario de un seductor”
¡El titulo le iba que ni pintado!
Bueno a lo que voy, que el que yo quisiera desaparecer de la vida de alguien no significa que tenga que eliminar mis entradas anteriores, y ahí os dejo una que me quedó bien, ahí os la dejo.
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¡¡¡CON LO INCOMODOS QUE SON LOS TACONES!!!
Cualquiera que quiera tener argumentos para una novela, sólo tiene que pasear en Metro, por sus estaciones y observar disimuladamente en sus vagones.
He visto muchas cosas en mis diarios viajes, algunas tan asquerosas, relacionadas con las fosas nasales, que prefiero no describir, otras graciosas, amables, y hasta tiernas.
He visto todo tipo de mendigos, cantando sus males en busca de una limosna, músicos de instrumentos rarísimos de dudoso talento musical, y hasta he visto actuaciones de cómicos amateurs haciendo callo con el público menos receptivo que uno pueda encontrar.
La de hoy, sin ser especialmente escandalosa, me ha llamado mucho la atención.
Estación de Sol, acabo de hacer trasbordo, dejo que todos los que entran delante de mí tomen asiento, me apoyo en un extremo del vagón, me resulta más cómodo ir de pie, sentarse con la fila de enfrente llena de ojos observando, me incomoda, aunque yo haga exactamente lo mismo y mire de reojo a quien me interesa.
El tren pita avisando el cierre de puertas.
Un chico llega corriendo, un libro en la mano, haciendo señas al conductor para que espere unos segundos, su carrera es un poco rara.
Entra justo de tiempo en mi mismo vagón, se cierran las puertas.
Me fijo en que es muy alto, de no más de 30 años, delgado pero musculoso, lleva el pelo rapado tratando de disimular su incipiente calvicie, una camiseta marrón de algodón y un vaquero, una bandolera negra le cuelga del hombro, y su libro en la mano.
Nada raro, un tipo normal, si no fuera porque lleva unas sandalias con plataformas y tacones.
¡Tate! ¡Ahora entiendo ese balaceo en la carrera hacia el vagón!
Le observo disimuladamente, mira de arriba abajo, sin disimulo, a un chico con traje y corbata que va a mi lado. Conmigo no gasta ni un segundo.
Se imbuye en la lectura de su libro, y leo de reojo el titulo; “Diario de un seductor”
¡El titulo le iba que ni pintado!
domingo, 6 de junio de 2010
Domingo en Lavapiés

Hemos ido al Museo Reina Sofía, era la excusa para dar un paseo por el centro y pasar el día cuan turistas por nuestra ciudad.Hemos hablado de ir a Rock In Río, veremos si nos animamos, pero vamos a la visitita al Museo.
La verdad que la exposición de “Principio Potosí” me ha aburrido soberanamente, solo Ricardo, que tiene una mente “conceptual” se ha enterado de algo y nos ha ido explicando, yo la verdad, me sacan de Tintoretto y me pierdo.
El arte Moderno me supera, va a ser que los años me han cerrado la imaginación y eso que acabo de pasar la barrera de los 40... uff.. Que mal rollo, con lo que me gusta el arte.. En fin.
Mientras el resto han visto otra planta de la exposición, yo me he ido a hacer fotos a la terraza del Edificio Nouvel, ha sido lo mejor de la excursión, los demás han preferido seguir la visita por el Edificio Sabatini, y como siempre me pasa, me quedé sin batería y he tenido que tirar de cámara del teléfono, mucha Pentax y a la hora de la verdad; sin batería.
De remate nos hemos ido a Bollywood, a comer costas ricas de India.
Había en la Plaza de Lavapiés puestos de comida típica India, cada plato 1€, y la verdad estaba todo bueno, y luego más cervecitas, orujos y cafés variados por la calle Santa Isabel.
Bueno ahí os dejo las fotos que he hecho.
Domingo, mañana a trabajar de nuevo, espero que la resaca sea leve.
jueves, 3 de junio de 2010
Visita Express
A las 11 ha sonado el teléfono, la suegra de mi hermano, L, ha regresado de Argentina, tras un accidente visitando a la familia de allí, y organizaba una comida en su casa, para celebrar que estaba de vuelta en la “Madre Patria”, así que me he ido a comprar unos pasteles para la ocasión, contaban conmigo.
Ha venido, desde Buenos Aires, una prima de la accidentada, que es ahora sus manos y sus pies.
Adriana, que así se llama la prima, lleva 5 días encerrada en casa ayudando a L.
Después de comer, le he sugerido dar un paseo, y no hemos tardado ni media hora en estar en la calle.
Había salido yo de casa con unos mocasines rojos, sin domar, sin ninguna intención de caminar, pero el destino es así.
El recorrido ha sido; calle Ayala, calle Goya abajo, Plaza Colón, calle Velázquez hasta puerta Alcalá, bajada a Cibeles, giro hacia Neptuno, parada en edificio de la Bolsa, y en la terraza del Ritz, ver la escultura del Caixa Forum, patear el Reina Sofía en la ampliación, estación de Atocha, jardín interior, y ale de vuelta al Retiro y a casa de L. en calle Ayala.
No quiero decir como han llegado mis pies, pero lo resumiré en; mal, muy mal, y Adriana como una rosa, encantada de la visita express.
Yo tenía prevista para el domingo visita al Reina Sofía, con amigos y sus niños, que están en edad de culturizarse, pero no sé yo si me voy a animar, que no sé si me va a dar tiempo de curarme las ampollas.
Ahí os dejo una foto de Adriana en Cibeles, otra de la biblioteca del Reina Sofía (que ha sido lo que más me ha gustado a mí) otra de las tortugas que viven el jardín interior de Atocha, hay cientos de ellas.
Después de comer, le he sugerido dar un paseo, y no hemos tardado ni media hora en estar en la calle.
Había salido yo de casa con unos mocasines rojos, sin domar, sin ninguna intención de caminar, pero el destino es así.
El recorrido ha sido; calle Ayala, calle Goya abajo, Plaza Colón, calle Velázquez hasta puerta Alcalá, bajada a Cibeles, giro hacia Neptuno, parada en edificio de la Bolsa, y en la terraza del Ritz, ver la escultura del Caixa Forum, patear el Reina Sofía en la ampliación, estación de Atocha, jardín interior, y ale de vuelta al Retiro y a casa de L. en calle Ayala.
No quiero decir como han llegado mis pies, pero lo resumiré en; mal, muy mal, y Adriana como una rosa, encantada de la visita express.
Yo tenía prevista para el domingo visita al Reina Sofía, con amigos y sus niños, que están en edad de culturizarse, pero no sé yo si me voy a animar, que no sé si me va a dar tiempo de curarme las ampollas.
Ahí os dejo una foto de Adriana en Cibeles, otra de la biblioteca del Reina Sofía (que ha sido lo que más me ha gustado a mí) otra de las tortugas que viven el jardín interior de Atocha, hay cientos de ellas.
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