domingo, 28 de junio de 2020

28 de junio Orgullo

La pandemia nos ha dejado sin manifestación del Orgullo, pero el Orgullo sigue, continúa en redes, medios y en la casa de cada cual y cada cuala.
He visto en muchos canales menciones al Orgullo, con lo bien que lo he pasado yo con mis chicas de @extremaduraentiende en la manifestación, ahí meneando la bandera arcoíris, haciéndonos fotos para la posteridad, un año hasta salimos en el periódico, @sisicaceres, Sergio y mi menda, ni más ni menos que en portada, ha sido lo más cerca del famoseo que he estado.
Ese mismo día charlamos con una pareja norte americana por la calle y en el metro, llenito de gente, hable con un japonés, explicándole cómo iba el Orgullo en las calles de mi Madrid, y nos entendimos y todo.
Tengo recuerdos magníficos de mi primer Orgullo con Julia, hace la torta de años, lo que nos pudimos reír viendo pasar el desfile, quien me iba a decir entonces que acabaría saliendo en el desfile entre @arcopolis y @gaylespol.
Celebremos, con mascarilla, distancia y orgullo, día a día hasta el próximo 28 de junio en que podamos volver a desfilar.

martes, 23 de junio de 2020

Calor en la noche de San Juan.

Solo quien ha vivido las fiestas de San Juan a orillas del mediterráneo, o en el barrio en el que crecí en Madrid; barrio de San Juan, comprende que el rito de fuego es algo más que juerga y verbena.
Hace tiempo escribí lo que os dejo hoy aquí, anhelando que las hogueras ardan esta noche, aunque este año solo sea en mis sueños.



Me resultaba imposible conciliar el sueño.
La noche de San Juan, la más corta del año, al menos amanecería pronto y volvería a la rutina diaria.
Me levanté de la cama de mal humor, sudando cuan pollo.
Salí a la terraza a fumar un cigarro al fresco, me senté en el suelo, apoyé la espalda en la pared de ladrillo rojo, crucé las piernas y miré a la calle, ni un coche circulaba a las cuatro de la mañana.
Me resultó extraño no escuchar cláxones, ni ruido de motos o voces de gente, desierta mi calle parecía otra calle, otra ciudad.
Di una calada profunda, las ventanas del edificio de enfrente estaban oscuras, ni una luz.
Sentí el silencio rodearme y lo escuché denso en mis oidos.
Levanté los ojos al cielo, intentando quitarme esa extraña sensación de soledad que me embargaba, la luna resplandecía llena, y las estrellas fulgían con un brillo inusual.
¿Lucían así siempre o sólo en la noche de San Juan?
Sin dejar de mirar a la luna di otra calada, el humo que expulsé rodeó al astro cual nebulosa, unos segundos, hasta desaparecer.
Había algo mágico, esa luna llena, el silencio, a esa misma hora habría hogueras por todos lados, playas llenas de gente celebrando la llegada de la luz, del verano, del calor, ese ancestral rito del fuego, de la pasión.
Miré la pavesa del cigarro, yo también tenía fuego, aunque fuera esa miseria, sonreí por mi propia tontería, di una calada para avivarlo, el pitillo estaba casi consumido.
Miré de nuevo al edificio de enfrente, en una habitación alguien había encendido una luz, la curiosidad me pudo, esperé hasta ver la figura de una mujer ir y venir por una sala, pronto la oscuridad volvió a reinar en el edificio.
No era el calor lo que me provocaba el insomnio, eran los recuerdos que me quemaban como las piras que en esos momentos ardían en media península.
Fuego en la noche de San Juan.
Respiré profundamente, ahora ya no conseguiría dormir en toda la noche, miré de nuevo las estrellas y reconocí Casiopea.
Cerré lo ojos, vano intento por si el sueño me atrapaba, fue inútil, pero aún sin dormir, soñé que estaba frente al mar, sobre la arena fresca de una playa, la luna llena iluminado el cielo se reflejaba en las calmadas aguas del mar, mi mirada se perdió en el horizonte, mirando sin ver, sintiéndome parte del paisaje, como un grano de arena más en la infinita playa de la vida.
Me tumbé boca arriba, las estrellas y la luna eran las únicas luces que veía, nada podía romper la paz y el encanto de aquel momento.
Extendí los brazos, intentando en vano fundirme con la arena y ser para siempre parte de tu playa, y sentí la humedad de tu tierra en mis dedos.
Magia en la noche de San Juan.
Tu mano tocó mi mano. Enlazamos los dedos. No me sobresalté. Giré la cabeza y te vi a mi lado, mirándome, con la cabeza reposando sobre la otra mano, el codo hincado en la arena.
Sonreímos.
Tus ojos brillaban como llamas ¡Me abrasabas!
Pasión en la noche de San Juan.
Abrí los ojos. El edificio seguía oscuro, la calle desierta, la noche tranquila.
Entré a la habitación.
Te vi durmiendo, tu cuerpo desnudo boca abajo sobre la cama revuelta, una mano colgando fuera.
Me senté en el suelo a tu lado y mis dedos rozaron tus dedos.
Enlazamos las manos.
Sonreíste y abriste los ojos; ¡Puro fuego!
Tiraste de mí hacia la cama, caí junto a ti, nos abrazamos fuerte.
Noche de San Juan, llena de calor, de fuego, de magia, de pasión, para siempre llena de ti.


 

sábado, 20 de junio de 2020

Fase 2- Último dia

Cuando la vacuna del covid esté circulando por el mundo me pienso comprar una camiseta del doctor Simón. Espero que el año que viene, en el mercadillo de Tetuán, me la compraré de saldo, ojalá hasta entonces vayan bajando las cifras de infectados y muertos.
No voy a llegar al nivel de un chaval que se ha tatuado al Dr. Simón en el muslamen, mi admiración no llega a tanto, su tranquilidad durante estos meses me pasma, y parece que su gabinete ha tomado decisiones correctas, aunque nos hayan tenido confinados en casa.
No me van mucho los tatuajes en mi piel, pero en la de otros no me desagradan. Ayer, camino de la ofi, me pasó una chica en pantalón corto, me llamó mucho la atención un tatuaje que llevaba en el gemelo derecho; un cactus bien colorido con su tiesto incluido. Muy original desde luego, claro que pensé, mientras se alejaba la moza, si era un rasgo de su personalidad o si lo mismo trabajaba en un vivero, porque no sé yo que otro significado puede tener un tiesto con un cactus tatuado. Claro que para gustos, los colores. ¡Aúpa!

viernes, 19 de junio de 2020

Fase 2-viernes

Pasado mañana entraremos en la nueva normalidad, pronto dejaremos de pensar en los que ya no están, la vida volverá a ser luminosa para quien haya encontrado luz en estos meses oscuros, porque muchas personas han encontrado en el confinamiento el momento de parar y descubrir sus anhelos, sus deseos vitales. He leído que hay una gran demanda de casas con jardín y terrazas grandes, no sé si porque temen un nuevo aislamiento o porque quieren poder respirar en sus hogares.
Hay quienes van a dejar de vivir para trabajar y van a saltar al abismo de a cumplir sus sueños y trabajar para vivir más felices.
El respeto a la naturaleza ha calado en seres que antes ni se lo planteaban, la tecnología y el teletrabajo nos ha conquistado, y aunque los humanos no cambiemos y sigamos siendo unos necios animales racionales egoístas, más animales que racionales, que no nos ponemos la mascarilla porque no nos sale de los mismísimos, el mundo si ha cambiado, y tendremos que adaptarnos a esta nueva normalidad.
Creo que tardaremos en digerir estos meses, en entender sus consecuencias en cada uno de nosotros, la angustia de los primeros días, la bofetada diaria de las muertes de familiares y amigos, la cobardía y el egoísmo de pocos, la grandeza y generosidad de muchos, no de nuestros políticos, sea dicho de paso, la sensación de días iguales, uno tras otro, escuchar a los gorriones cortar el silencio por la mañanas, el deseo de libertad y como símbolo de la unión de los anónimos; los aplausos a las ocho.
Mucha tinta hubo y habrá sobre estos meses de pandemia, para que no la olvidemos, porque sin la memoria, incluso con ella, la nueva normalidad va a ser muy parecida a la vieja normalidad, me temo.

miércoles, 17 de junio de 2020

Fase 2-miércoles

He dormido mal, estaba soñando que estaba de juerga y al cachondeo se unía el cabrito del inquilino al que le tengo una oficina alquilada y que no me paga desde antes de la alarma.
En sueños si aparece el mozo, porque el teléfono no me lo coge y escribirle es gastar energía.
Pues ahí estaba el cacho capullo, con su peluquín, de risas conmigo y mis colegas.
En esto que ha sonado el timbre de la puerta, ringggg.
Me he levantado cuan resorte, encendido la luz y ya no he pegado ojo, tres y media de la mañana.
A veces sueño que suena el timbre y, aparte de la taquicardia que me provoca, pues ya no duermo, mis orejas se ponen de punta por si escucho algún ruido extraño, así hasta que me levanto y me voy a currar a las seis de la mañana.
No sé porqué, no puedo explicarlo, no me pasa siempre eh, pero cuando pienso en alguna persona conocida tengo la impresión de que mi pensamiento le llega, como si la energía de mi pensamiento viajara por el espacio hasta llegar a esa persona diciéndole que le estoy pensando.
Suena raro, pero muchas veces esa persona acaba llamándome o escribiéndome, no siempre, a ver que Rappel no soy, y por mucho que piense en Bill Gates o Sharon Stone no me van a contactar ni de coña, solo me pasa con personas cercanas.
Tengo la impresión que algo no va bien por las pitiusas, y que mi desvelo no ha sido el único, solo espero equivocarme y que quien lleve varios días sin poder dormír sea al calvo mal disimulado de mi inquilino.

martes, 16 de junio de 2020

Fase 2 - martes

Vuelvo al redil, a mis críticas de cascarrabias, que lo mío es quejarme y no los rios que van al mar.
Que digo yo que porque la peña se empeña en seguir corriendo alrededor del parque Santander !si está cerrado merluzos y merluzas¡ ¡Corred por otro lado!
Pues si, paso todos los días por el susodicho parque, de ida a la oficina y de vuelta a casa.
Durante el estado de la alarma los parques han cerrado y los runners parecen animales de costumbres, siguen yendo temprano al parque aunque esté cerrado y corren alrededor, todos a mogollón, ¿no habrá más calles en Madrid para correr?
Vamos digo yo.
Pues no, cuán borreguitos todos por la misma acera, tragándose el sudor del que les adelanta. Y es que estamos tan acostumbrados a las rutinas que hasta algo tan sencillo como cambiar de ruta nos cuesta.
Que ahora que lo pienso, yo también podría ir por otras calles a la oficina, evitando corredores amantes de sus rutinas, pero también sigo mi camino de borreguito bien enseñado... Beeeee, beeeee.
Mañana voy por Quevedo. ¡Aúpa!

lunes, 15 de junio de 2020

Fase 2- otro lunes

Las aceras de mi calle son muy anchas, se podría pasear la mar de bien si no fuera porque hay gente a todas horas, de día y de noche, en verano y en invierno.
Iba hoy yo en mis pensamientos propios de lunes cuando he visto venir de frente a una chavala joven, mulata, no más de 25 años, con un corpiño negro, ajustado,que dejaba ver mucho de sus generosos pechos, inevitable mirarla a las 8 de la mañana, supuse que volvía de fiesta dominguera tardía.
Antes de llegar a su altura y cruzarme con la chica he pasado junto a una mujer mayor que iba caminando despacito en el mismo sentido que yo, la mujer iba hablando entre dientes.
He agudizado el oído, y la anciana iba murmurando sobre la mulata, y francamente no la dejaba en muy buen lugar, claro que para mi la que quedó en mal lugar fue la abuelita y sus comentarios.
Juzgamos demasiado, respetamos poco.





viernes, 12 de junio de 2020

Fase 2- Viernes

Me gusta dibujar, me gustaba desde bien peque.
Yo tendría cinco o seis años cuando mis padres contrataron a una persona para vender la casa en la que vivíamos, en el rato que conversaron y llegaron a algún acuerdo yo dibujé un payaso, inocente, infantil y colorido, antes de marcharse se lo regalé a aquel desconocido, con su consecuente sorpresa.
En algún cumple me regalaron un caballete y un bastidor con números para colorear con óleo, recuerdo vagamente que era un paisaje con árboles, no se me despinta el color verde, intenso y oscuro de las copas. Supongo que mi obra de arte acabó en la basura en alguna de las muchas mudanzas que hizo la familia en los siguientes años, el caballete se lo regalé a una arquitecto, esa fue la última mudanza del caballete.
Durante muchos años arrinconé la pintura de mi vida, la sustituí por mi otra pasión; la escritura, con letras pintaba historias y las llenaba de color, al menos lo intentaba.
No debía tener ni trece años cuando en el cole estábamos estudiando “La tragicomedia de Calisto y Melibea” más conocida como “La Celestina”, recuerdo que me quede en casa con uno de esos arranques de fiebre que tienen los cuerpos adolescentes para dar un estirón, cuando la fiebre me dejó libre unas horas escribí mi primera y única tragicomedia y se la leí a mi madre en la cocina, mientras cocinaba, pobre, que paciencia.
Dibujo y escribo mal, no vayamos a equivocarnos, pero me gusta, me llena, me entretiene, y lo más importante, me hace feliz.
Tengo en mi despacho dos cuadros míos colgados, uno es una copia de “La villa Medici”, que es una de mis pinturas favoritas y me enorgullece haberlo copiado y que me quedara tan pintón, no sé si algún día me atreveré con “Los fusilamientos del 2 de mayo”, todo se andará. ¡Aúpa!

jueves, 11 de junio de 2020

Fase 2 -Jueves

Madrid se queda en fase dos otra semana, lo lamento pero visto lo visto hasta lo aplaudo.
Las mascarillas son un complemento molesto, si, yo llego a la oficina con la cara toda babeada del vapor de mi propia respiración después de mis caminatas, me lavo la cara y arreglado.
Hoy me he cruzado con bastantes personas con el tapabocas en cualquier parte de sus cuerpos menos en la boca, en la barbilla colgando, en la muñeca, hecha un burruño en la mano, el día que llueva lo mismo se la ponen de sombrerete, en fin usan la mascarilla mal; “como el que tiene un tío en Alcalá, que ni es tío ni es na”, pero lo que me ha llamado más la atención ha sido cruzarme, en apenas cien metros de acera de Islas Filipinas, a unas cuantas chicas, jóvenes todas, bastante maquilladas sin mascarilla, ni rastro de ella.
Les he mirado mal, achinando los ojos, que es lo único que veían las mozas, agudizando mi miopía, a ver si se daban por enteradas, coño, que hay que llevar algo que haga de barrera a los virus, pero me da que no han sacrificado sus maquillajes por la salud de todos, claro que ya lo dice el refranero, “para estar guapa hay que sufrir”, lo que no se dice es quien ha de sufrir a estas pimpollos de morros pintados. ¡Aúpa!

miércoles, 10 de junio de 2020

Fase 2 - miércoles

Hacia mucho que no cantaba a toda mecha en la ducha, Pau Dones ha sonado por encima de lo que los vecinos suelen tolerar antes de empezar a dar golpes en las paredes, han sido solo tres canciones eso les ha despistado y ni tiempo han tenido de protestar.
Recuerdo mi adolescencia con un radiocasette portátil que iba de mi habitación al baño y del baño al dormitorio, entonces la duchas eran mucho más largas, supongo que sería la cantidad de roña acumulada en el colegio, y que hacía que cantaba con un peine frente al espejo, y eso retrasa mucho.
Entonces ponía música y hasta con la puerta cerrada con siete cerrojos, vergüenza juvenil se llama, se escuchaba en toda la casa para tortura de mi familia, claro que mi madre no se quedaba atrás y ponía las arias de la Callas a toda lo que daba el aparato mientras limpiaba el polvo con un plumero y mi hermano con Iron Maiden hacía retumbar las paredes.
Va ser cosa de familia.
Hoy Pau me ha llevado a esos días donde las responsabilidades no existían y todo estaba por ser.
He cantado “Agua”, a grito “pelao” debajo de la alcachofa, esa canción me atraviesa cada vez que la escucho. Que pena que tanto talento y elegancia musical nos haya dejado.

lunes, 8 de junio de 2020

Fase 2 Lunes

El primer día de fase dos empieza interesante.
Una de las cosas buenas que me ha traído la la pandemia es la hora de la siesta, sofá en casa o sofá del despacho y unos minutitos después de comer caigo en brazos de Morfeo.
Cuando empieza el calor no la perdono, y aunque no hay día que no me despierte el teléfono, esos diez minutos de relax me renuevan.
Hoy he tenido uno de mis sueños surrealistas que tanto me gustan y que que de puro raros logro recordar; he viajado a un Ikea de Alemania, sip, en la Germany. Yo ni papa del idioma y me las he visto y deseado para hacer entender a un matrimonio, muy alemanes ellos, que el ascensor no funcionaba, luego me he dado un paseito por una calle amplia, con muchos árboles y todo muy organizado, todo digno de mi idea de lo que debe ser el país de Merkel.
Al despertar me he preguntado ¿Qué puñetas hago yo en un Ikea, y encima de Alemania? ¿No había otro más cerca? ¿Y cómo sabía que era Alemania?
Pues ni puñetera idea de las respuestas.
Si Fromm levantara la cabeza se iba a divertir conmigo.

sábado, 6 de junio de 2020

Fase 1- penúltimo día

El próximo lunes pasamos a la fase 2, estamos de enhorabuena, los muertos ya no se cuentan por día, sino por semana, pero hay un cacao maravíllao que nos se aclaran ni en el ministerio. El mismo lío que tengo yo con las cosas que se pueden hacer y las que no en la nueva fase, yo salgo cuando quiero, poco la verdad, pero no tengo en cuenta horarios. A la mañana a la oficina temprano, con mi mascarilla, el paseo matutino, si hablo con alguien a dos metros y a gritos, que con la mascarilla y la distancia no hay quien se entienda y a la tarde, de nuevo paseando, al despacho de casa.
Creo que se va a quedar montado, aunque es un poco pequeño me ha salvado estos meses y me ha servido para terminar hoy, por fin, el último de los cursos a los que me apunte al principio de la pandemia, la semana pasada hice el examen final y hoy he mandado el proyecto final, san se acabó, qué ganas tenía caramba. No me vuelvo a meter en estos líos hasta la próxima pandemia, que espero no llegue nunca aunque escucho a muchos médicos decir que nos estamos relajando, no seré yo, que no tengo intención de hacer botellón ni irme de terracitas cerveceras, aún, que todo llegará.. (Tengo unas ganas de Navaluenguear, que ahí lo dejo pring)
También tengo ganas, y muchas, de museos. Pero, de momento, relax que esta mañana he leído un artículo de las consecuencias del virus en los enfermos recuperados, y se me han puesto los vellos de punta, cuantos enfermos crónicos van a quedar, en fin, al menos lo pueden contar y eso es lo importante. ¡Aúpa!