Una de mis pocas virtudes es la paciencia, pero cuantos más años cumplo menos paciencia me va quedando, va a ser que se gasta como las neuronas.
En algún rincón tengo algunas reservas, aunque para algunos temas se me agotó, se terminó, fin, punto y final.
Para los políticos ni una pizquita me queda.
Les escucho hablar, sus grandes proyectos, sus promesas de mejoras, el maná prometido y la biblia en verso.
¿Siguen pensando que somos imbéciles?
Pues va a ser que sí, porque todos, todos, todos, hacen lo mismo, mentir para medrar.
Cada vez que les veo en la televisión, cambio de canal, y como estamos en campaña es acoso y derribo televisivo, conclusión; no veo la tele, no escucho la radio, no leo periódicos.
Al sistema habría que darle la vuelta como a un calcetín, menearlo como al olivo y dejarlo que no lo conozca ni "la madre que lo parió".
¡Separación de poderes real ya! ¡Listas abiertas ya!
Llevan décadas voceando que van a hacerlo, y cuando llegan al poder lo aparcan para que otros vuelvan a prometerlas, y así seguimos, como hamsters en la rueda.
Mientras esto no pasé, seguirá habiendo Barcenas, Pujoles, tarjetas black, Púnicas, presidentes andaluces, y Esperanzas Aguirres cobrándonos su factura de la luz.