Que no me malinterprete nadie. Solo reflexiono en alto.
Los atentados de París no me parecen justificables, bajo ningún concepto, pero me
surgen preguntas, muchas, y la que más me inquieta es; ¿Por qué hombres y
mujeres nacidos en Europa, educados como cualquier otro occidental deciden
dejarlo todo, incluida su propia vida, y convertirse en radicales Islamistas suicidas
y asesinos?
Si, no me olvido que su religión es el
Islam, y que puede parecer que la cultura judeo-cristiana
y el Islam chocan hasta el punto de ser incompatibles, pero yo no lo creo,
tienen tanto en común, que si nos molestáramos en compararlas, nos sorprenderíamos,
pero los egocéntricos occidentales no perdemos el tiempo en ombligos
ajenos.
En Madrid hay Mezquitas, Iglesias
Católicas, Iglesias Protestantes, Centros Mormones, Baptistas, Budistas y hasta Sintoístas. ¿Por qué los no islamistas no
se han radicalizado?
Retrocedamos en el tiempo a la guerra del
Golfo y a la caída de Saddam.
Hasta entonces el avispero religioso de
los países islamistas, Sunitas, Chiítas, y sus
respectivas corrientes internas, se mantenían en un delicado equilibrio, con escaramuzas
locales de las que el resto del mundo apenas tenía noticias, choques por el
poder político local camuflado por creencias religiosas.
La guerra del Golfo, 1990-1991, librada
por Naciones Unidas (34 países) y liderada por Estados Unidos contra Irak, que había invadido Kuwait, fue el primer conflicto armado
televisado hora a hora, vimos las atrocidades de ambos bandos, pero he de decir
que la capacidad aniquiladora de occidente era mucho mayor, en
apenas un año Kuwait recuperó sus campos petrolíferos y
quedo eternamente agradecida a Naciones Unidas, siendo una fiel aliada en sus exportaciones de
petróleo.
(Si en Kuwait en vez de abundancia de oro negro
hubiese habido lechugas para alimentar a todos los veganos del
mundo, ni Naciones Unidas ni nadie hubiera intervenido para salvar a los vegetarianos del
mundo, claro que otra cosa muy distinta son las poderosas multinacionales petrolíferas)
Conviene recordar que en los años 80,
Estados Unidos apoyó a Irak en su enfrentamiento con Irán, y que
pocos años después de la victoria de Irak sobre Irán, Saddam aniquiló
a miles de Kurdos con gas nervioso, ni Estados Unidos, ni Naciones Unidas
hicieron nada por derrocar al asesino Saddam entonces, quien siguió gobernando bajo
el estricto control de occidente.
En el 2003, y tras la horrible ofensa de
la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, año
2001, la coalición formada por Estados Unidos, Reino Unido, Australia, España y
Polonia declararon la guerra a Irak, el
pretexto fueron las jamás encontradas armas de destrucción masiva.
Cada día los informativos abrían con
noticias de la guerra, de los avances de la coalición contra el dictador.
Los buenos, o sea nosotros los occidentales, íbamos ganando y lograríamos la
victoria final, todo era triunfalismo;
la democracia vencería a la dictadura.
Solo unos años después fuimos conscientes
de las salvajadas cometidas contra civiles iraquíes, de no haber
sido por las filtraciones de Wikileaks,
seguiríamos en la inopia de la brutalidad de la coalición.
¿Alguien se ha percatado de que después de
la caída de Saddam los noticiarios alejaron el foco de Irak?
De todo se aprende, los políticos y
militares comprendieron que tanta difusión no era buena, para
los menesteres bélicos la oscuridad va mucho mejor que las cámaras. (Que se lo
digan a la familia Couso)
La opinión pública occidental se echó
encima de sus líderes tras descubrir las mentiras de la coalición para
intervenir en Irak, de su
abuso de poder, de su interés económico y no ideológico.
Los ciudadanos de occidente no justificaban los
medios para lograr el fin y de una manera muy democrática los presidentes de
Estados Unidos, Reino Unido, España, Australia y Polonia, fueron apartados del
poder político, en sus hojas de servicio una mancha quedará para la historia.
Desgraciadamente en España nos costó 193
muertos y 1858 heridos, sin contar los militares que se dejaron la vida por la
bandera.
De aquellos mimbres salieron estos cestos.
En Europa las noticias han dejado de
llegar, pero la guerra continua, miles de militares ocupan territorios en
conflicto, empresas armamentísticas venden a diestro y siniestro sus últimos
inventos demoledores y nosotros, pacíficos occidentales de a pie, hemos vuelto a nuestras confortables vidas,
ignorantes del sufrimiento de otros.
¿Nos sigue extrañando que algunos se
radicalicen hasta el punto de envolverse con un chaleco lleno de explosivos y reventarse rodeado
de franceses, británicos o españoles?
Esta mañana he escuchado en la radio a una
tertuliana que decía que había que aniquilar el estado Islámico, con toda la
contundencia que las armas nos dan, (como si no lo estuvieran haciendo ahora
mismo, con drones no tripulados)
He escuchado que debemos expulsar a los
musulmanes, otro decía que España se tendría que declarar estado católico y no aconfesional como
es ahora, y que se prohíban las Mezquitas.
Los occidentales,
a pesar de ser los más avanzados tecnológica, social, económicamente estamos ciegos, se ocupan muy mucho de
que lo estemos y la mayoría nos dejamos manipular como obedientes ovejitas; los pastores silban y todas al
unísono nos movemos a donde manden.
Nos manipulan como
quieren, algunos consentimos y nos ponemos la venda para no ver por pura
cobardía, otros, con menos criterio, creen a pies juntillas lo
que les dicen y se dejarían matar por ello.
¿Qué decir del nivel de manipulación de
otras culturas no occidentales?
Vuelvo a la pregunta del principio.
¿Por qué hombres y mujeres nacidos en
Europa, educados como cualquier otro occidental deciden dejarlo todo, incluida
su vida, y convertirse en radicales Islamistas suicidas y asesinos?
No creo que el Islam sea la única
respuesta.
Desde las cruzadas la religión ha sido la
excusa para mangonear a los humanos, los poderosos mandaban a la muerte a
otros, con el único fin de ser más importantes, más influyentes.
El poder político y la religión han estado
íntimamente ligados durante demasiados años, tanto que, aún hoy siglos después
de las cruzadas, creemos que los terroristas que el día 13 asesinaron a 129
personas en París lo hicieron para acabar con nuestra civilización judeo-cristiana.
Para mí solo es una lucha por poder
político, disimulada por la cortina de la religión.
Fanáticos que empuñen las armas también
los encontré yo esta mañana cuando escuchaba la radio.