lunes, 30 de noviembre de 2015
Menudencias
Esta mañana uno de mis mejores clientes me ha dejado caer que va a escuchar ofertas de mi competencia. No es que me haya enfadado, porque unos clientes van y otros vienen, pero jorobarme, si, me ha jorobado. Todo el día estuve dándole vueltas al asunto, pensando en la pasta que se me podía escapar si finalmente se va a otro despacho.
Así que ha sido un lunes regular desde primera hora.
Al volver a casa, paseando y escuchando a Amy Whitehouse y su "Back to black" a todo volumen he olvidado un rato "mi gran problema"
Pero el whatsapp me ha rematado. El fallecimiento de alguien siempre me hace replantearme todo, me zarandea y me coloca en mi sitio, todos mis "grandes problemas" se hacen diminutos, se evaporan y todo cobra su verdadera dimensión.
No puedo, no debo quejarme.
Lamentablemente, mañana volveré a cabrearme cuando un cliente mal educado me toque las narices y las cosas pequeñas, ínfimas, se me harán montañas gigantescas, hasta que otra persona cercana se vaya al otro barrio y todo lo fundamental se me colocarña de nuevo, para volver a descolocarse por alguna bobada, y así hasta el infinito y sea yo quien se vaya "pa allá" y un alguien que me aprecie repare en lo imbéciles que somos los seres humanos, valorando tanto lo que no tienen valor, y no dandole importancia a lo que de verdad la tiene.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Thanksgiving
Hace años viví mi propio día de Acción de gracias en Miami.
El tiempo de la beca en la universidad Barry fue una de las mejores etapas de mi vida, conocí gente con la que aún conservo la amistad.
Arturo; un panameño superdotado que con apenas 20 años ya estaba terminando su segunda ingeniería. Vete tu a saber porqué le caí bien, me dejaba prestado su coche automático para que me paseara por la ciudad con Isabelle, me invitó al único concierto de Paco de Lucia al que he asistido; fue escuchar los primeros acordes de la guitarra del maestro y los vellos como escarpias, tuve que aguantarme las lágrimas, ya ves tú ni que Antonio Molina se hubiera arrancado con "El emigrante".
Isabelle; una parisina con la que me reía y me entendí a la perfección a pesar de nuestro inglés macarronico, fue la persona que más me costó dejar cuando regresé a España.
Afortunadamente la vida nos ha dado más oportunidades de encontrarnos.
Lo mismo me pasó con Mimi y Kimy, dos norte americanas que recalaron en Madrid en su periplo europeo, y con las que que recordé momentos inolvidables en los días que compartimos apartamento.
Wilson, Inga, Hans, Marcela, y muchos otros a los que recuerdo perfectamente, aunque sus nombres se me han ido borrando, yo y mi magnifica memoria.
Con ellos pasé mi cena de Acción de gracias de hace muchos años, en el enorme comedor de la universidad, solo una mesa ocupada por todos nosotros, el resto de cientos de alumnos estaban en sus casas, con sus familias.
Comí pavo, bebí coca cola hasta hartarme y paseé por un campus extrañamente desierto.
Ha llovido tela desde aquellos días, pero todos siguen presentes en mi recuerdo, espero que mi nombre no se les haya olvidado a ellos. (Aunque la edad va haciendo estragos en todos)
domingo, 22 de noviembre de 2015
II Parte y última
Las cajas se habían abierto al caer, desparramándose por el
asfalto bombones y galletas, los periódicos se habían salido de su carpetilla
protectora y se ensuciaban con la mugre de la calle.
Que
ironía Dios, pensó el tendero, con la “farola” se gana la vida y con una ídem
se ha chocado dejándolo a mi merced, sonrió como sonríen los jugadores tras un
farol que les hace ganar mucho dinero.
Luis
estaba parado junto a Niko tratando de que el aire le ventilara los pulmones,
con las manos apoyadas sobre las rodillas, miró al chico y vio como un hilillo de sangre le salía de la nariz.
Luis
sintió como su propia sangre se helaba en un segundo.
Una
vez, hacía años, Luis, presenció una pelea entre dos borrachos, uno de ellos
golpeó al otro con una barra de hierro en la nuca; lo mató del golpe y también
a aquel borracho muerto le corría un rastro de sangre por la nariz.
Se
agachó y levantó la cabeza de Niko, esperando que se levantara y echara a
correr de nuevo entre risas e insultos húngaros, pero no se movió un milímetro,
ni parpadeó siquiera, y cuando Luis se dio cuenta de lo que estaba pasando,
gritó como nunca lo había hecho antes:
-
¡Socorro,
llamen una ambulancia! ¡Por Dios Santo, llamen una ambulancia!
A los diez minutos escasos el Samur apareció con sus luces y
sirena encendida, pero ya no había nada que hacer, Niko estaba muerto sobre el
asfalto, entre galletas, bombones y periódicos.
Luis tenía las manos llenas de sangre de un muchacho de apenas veinte años que se ganaba la vida en la calle.
sábado, 21 de noviembre de 2015
¡En el nombre Dios!
jueves, 19 de noviembre de 2015
De fuera vendrán...
Los urbanitas creemos que dominamos nuestra cuidad como nadie, y he de confesar que saberse el callejero nada tiene que ver con conocer una cuidad.
Madrid es preciosa de día y de noche, los capitalinos apenas nos enteramos de lo hermosa que es nuestra urbe, siempre corriendo de acá para allá, sin levantar la mirada de los adoquines del suelo o de nuestros teléfonos móviles.
Tienen que venir de fuera, vikingos y vikingas, a enseñarnos que nuestra humilde cuidad merece un buen paseo por sus modernas avenidas o por sus céntricas callejas, llenas de historias de honor, honra y fama.
Hoy he paseado por calles centenarias, por lugares donde hace siglos hombres embozados sacaban a pasear sus espadas en noches de media luna, he creído perderme en pasajes que sin querer, siempre, me llevaban a "La Catedral", al final, siempre el destino nos acaba llevando donde debemos estar.
Aquí os dejo una foto del renovado luminoso de Tio Pepe , me ha emocionado verlo, aunque esté en otra ubicación y siga iluminando la Puerta del Sol y a sus variopintas paseantes, a mi me gustaba más donde estaba antes, será que con la edad los cambios me desagradan más, quizás.
También me ha emocionado verte a ti, ojos de miel, aunque también estés ya en otra ubicación muy lejos del anuncio del Tío Pepe; buena vuelta a tu reino vikinga...
domingo, 15 de noviembre de 2015
París, Londres, Madrid, Nueva York.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Novela negra nocturna y sus consecuencias..
Con decir que ha matado hasta a su madre, ya se puede uno hacer a la idea de lo sangriento del libro.
Bien, la cosa es que ya estoy terminándolo y el asesino se está quedando solo, en el último capítulo ha matado a tres sin que la policía sea capaz de pillarle, aunque ya le van pisando los talones, que para algo es una novela y los polis son los buenos.
A consecuencia de una lectura tan "relajante" esta noche soñé que me mataban, si que me asesinaban, y el arma homicida era un rotulador negro.
Es lo que tienen los sueños, que el subconsciente va por donde le da la gana.
Estaba en un edificio vacío, algo así como un colegio en fin de semana, limpio y sin un alma.
Me retenía una sola persona que escuchaba música clásica mientras jugueteaba con un bote lleno de rotuladores de colores, de esos cortos con la punta gorda que usan en los mercados de abastos para cambiar los precios de un día para otro.
En un despiste de mi carcelero, y haciendo un alarde de valentía por mi parte, le subí el volumen de la música, provocando que mi guardián se sobresaltara unos segundos, los cuales aproveché para salir corriendo, bajar dos pisos a toda mecha sin tropezar, y encontrarme en un patio abierto donde aquel ser humano, no sé si era hombre o mujer, me alcanzaba, me atrapaba, me tiraba al suelo y me mataba con un rotulador negro.
Me he despertado con taquicardia, dolor en los tobillos y brazos, creo que hasta he gritado.
La sensación de dolor no me ha desaparecido hasta unos minutos más tarde de desvelarme, es asombroso el poder de la mente, espero que esta noche mi subconsciente me recompense con el pronóstico del Gordo de Navidad.
lunes, 9 de noviembre de 2015
¡Hasta el moño de políticos y lo que nos queda hasta el día 20!
En algún rincón tengo algunas reservas, aunque para algunos temas se me agotó, se terminó, fin, punto y final.
Para los políticos ni una pizquita me queda.
Les escucho hablar, sus grandes proyectos, sus promesas de mejoras, el maná prometido y la biblia en verso.
¿Siguen pensando que somos imbéciles?
Pues va a ser que sí, porque todos, todos, todos, hacen lo mismo, mentir para medrar.
Cada vez que les veo en la televisión, cambio de canal, y como estamos en campaña es acoso y derribo televisivo, conclusión; no veo la tele, no escucho la radio, no leo periódicos.
Al sistema habría que darle la vuelta como a un calcetín, menearlo como al olivo y dejarlo que no lo conozca ni "la madre que lo parió".
¡Separación de poderes real ya! ¡Listas abiertas ya!
Llevan décadas voceando que van a hacerlo, y cuando llegan al poder lo aparcan para que otros vuelvan a prometerlas, y así seguimos, como hamsters en la rueda.
Mientras esto no pasé, seguirá habiendo Barcenas, Pujoles, tarjetas black, Púnicas, presidentes andaluces, y Esperanzas Aguirres cobrándonos su factura de la luz.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Recuerdos, libros y trenes.
Cinco añitos de traqueteo hasta que me licencié.
Tuve compañeros y compañeras viajeros de todo tipo en esos años, desde un muchacho que se quitó los zapatos para estar más cómodo y acabamos todos los viajeros mudándonos sigilosamente a otro vagón, ale el mozo no veas lo a gusto que se quedó.
Recuerdo otro que cayó en brazos de Morfeo y se oían sus ronquidos desde Cercedilla, mi padre, que ese día venía conmigo, y yo nos tronchamos de la risa, mi padre que también roncaba lo suyo, me decía; ¡tú no me dejes dormirme eh!
Pero estos días, no sé por qué, quizás porque el trabajo me ocupa mas tiempo del que quisiera, me acuerdo de un tipo que se sentó a mi lado en el tren un día lluvioso.
Sacó un libro con la portada gris, yo ya estaba con el mío entre las manos, de reojo miré que tipo de lectura era, supongo que él echó un vistazo al mío, y no sé cómo, acabamos charlando y no leyendo.
La conversación fue agradable, distendida, hablamos de filosofía en cuanto supo que yo estudiaba esa materia, del blanco, del negro y de los millones de grises que tienen todas las cosas.
Cuando ya estaba cerca de Torrelodones me confesó que a él lo que le daba la vida eran esos ratos, viajando camino a casa, leyendo, sumergiéndose en las paginas de los libros, olvidando la rutina de su día a día.
No entendí entonces lo que aquel desconocido me contaba, yo con 18 años tenía millones de planes e ilusiones, además de leer.
Estas semanas he comprendido.
Llegar a casa, ponerme el pijama, tirarme en la cama y encender el libro electrónico se ha convertido, estos días, en mi máxima aspiración vital.
domingo, 1 de noviembre de 2015
1 de noviembre. Día de Todos los Santos (Y no tan santos)
Hoy recordamos a nuestros muertos.
Quien ha sufrido la zarpa de la muerte no necesita ningún día señalado en el calendario para recordar, pero respeto a quienes se levantan temprano, hacen cola para entrar en el cementerio, y pagan un dineral por unas flores.
Yo prefiero ir cuando necesito recogerme en silencio y llorar sin testigos.
Mi mundo de Santos empieza y termina en la reja del cementerio.
Pero hay muchos mundos dentro del mundo. Y dentro de mi mundo de vivos hay unos cuantos muertos. Son los otros "no santos" los que sin estar enterrados han decidido, o he decidido, fenecer para mi.
A algunos, a veces, solo a veces, les hecho de menos, a otros puente de plata, explosión de puente y adiós buenas.
A mis muertos muertos les recuerdo hoy, como otros muchos días, con cariño y una sonrisa en los labios.
A mis muertos vivos les dedico esta entrada.