Hemos ido al Museo del Ferrocarril.
Es la tercera vez que vamos, y por fin, hemos entrado, las otras veces, por pitos o por flautas; que si lo estaban remodelando, que si el horario es sólo de mañana...
Confieso que me gustan los trenes y he disfrutado viendo viejas locomotoras y vagones impensables hoy en día. Ver estos trenes te lleva a cómo se debía viajar en siglos pasados.
Luego, y en una dependencia anexa hemos visto el museo de la ciencia, y ahí he disfrutado aún más.Hay astrolabios, octantes y montones de cámaras de fotos antiguas, incluso una cámara reloj espía, hay máquinas de escribir de 1800.
Las niñas han hecho galletas, se han llenado de harina y han “engorrinado” a los chicos que estaban como voluntarios en el museo.
Os dejo unas fotos del día, son del teléfono, para no variar, me olvide la cámara en casa.





