miércoles, 6 de octubre de 2010

Sorpresa Real

Lo que tiene tener andar a menudo por la calle es que te puedes encontrar con quien menos esperas.

Hoy he ido a Chueca, a dejar papeles a varios clientes.
Ali tiene un restaurante en la calle Farmacia, justo enfrente del Colegio Oficial de Arquitectos.
Es una calle tranquila, no suele haber movimiento de coches y hoy me ha sorprendido que la calle estuviera cortada y llena de policías, de coches oficiales y de señores muy mayores con chaqué.
Imaginé que algún ministro estaba por allí, pero no, no..
Era el mismísimo Rey Juan Carlos que ha saludado con la mano a los pocos que esperábamos allí, no por verle a él, sino porque los policías nos impedían el paso.
Algunos espontáneos se han arrancado en aplausos y vítores; ¡¡¡Viva el Rey!!!
A mi lado esperaba una chica que debía llegar tarde a algún sitio, y no hacía más que refunfuñar y cagarse en todo por que no la dejaran pasar.
A mí la verdad, me ha hecho ilusión cruzarme de nuevo a Juan Carlos, no es la primera vez que el azar me ha hecho verle en persona.
Después de entregar papeles a Ali, me he ido a ver a Carlos, en la calle Pelayo, y he tenido que caminar por algunas calles de Chueca, el tráfico estaba colapsado, los coches oficiales han roto el frágil equilibrio de un barrio con muchos coches sin necesidad de ningún evento especial.
Yo he evitado el jaleo y me he metido en el metro, dirección a la oficina.
Desde que sé que Al Qaeda están en plena campaña de bombazos he decidido tomar cuanto menos mejor el metro, así que no sólo voy a andando al trabajo, cuatro kilómetros, sino que también vuelvo; ocho kilómetros al día.
Y de vuelta a casa he regresado a mi mundo, al mundo donde no hay policías, ni coches oficiales, ni guardaespaldas, ni vítores al Rey.
He pasado por delante de un supermercado, donde suele haber alcohólicos pidiendo, y he visto como uno de los tipos que piden tiraba un bocadillo a un contenedor de basura.
Alguna alma caritativa debió dárselo para que comiera, pero a él eso no le alimenta, y lo ha tirado a la basura.