Después de dos funerales, y ninguna boda, retomo el blog.
Y para que se note que sigo aquí, en pie, voy a quejarme, que es lo mío.
Vivo en una calle bastante ancha, y en mi paseito al trabajo procuro caminar por aceras anchas, me molesta bastante tropezar con los demás paseantes, y es que la ida y la vuelta a casa caminando son los minutos en los que voy pensando en mis cosas y un golpazo con otro peatón me desconcentraría.
La cosa es que últimamente, y esta es mi queja, no sólo yo elijo las aceras anchas para “circular”
Ya he tenido varios amagos de golpe, y es que van a toda mecha, dándole al pedal cuan “Alberto Contadores” cualquiera. No me quejo de los bicicletitas respetuosos que van a una velocidad moderada con sus niños en sus cestitas especiales, con sus cascos protectores, me quejo de los que van como subiendo el Alt Pedué.
Hay una mujer que me pasa, todos los días, como un suspiro por la acera que circunvala el parque del Canal, la señora debe tener unos cincuenta añitos y le mete a la bici el plato de más velocidad.
Va a clases de tenis mañaneras, lo deduzco de la raqueta que lleva colgada a la espalda, y debe ser que llega con el tiempo justo a la cancha, porque cuando me pasa sólo escucho; fffffffuuuuuuuiiiiiiiii, y ya está a cien metros la doña.
Y me pregunto yo ¿Por qué puñetas no van por la carretera como los vehículos de ruedas?
Resulta que hemos tardado años, los paseantes, en que hagan peatonales calles de todas las ciudades, y ahora llegan las bicis a ocuparlas.
Voy a empezar a pensar en comprarme una bici con motor para echarle carreras a la suicida de la raqueta.
jueves, 3 de marzo de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
Egipto ¿Revolución de qué?
El dictador se ha ido. El pueblo no ha salido de la plaza de la Paz hasta que lo han logrado, clamaban por la democracia.
África entera ha huido de la miseria de sus paises. Millones de africanos ha emigrado en busca de una vida mejor, el sueño Europeo. Prefieren abandonar sus países, sus culturas, dejan atras la familia, mientras sus gobernantes engordan sus cuentas bancarias y sus estómagos, ciegos ante la necesidad de su gente.
Sólo algunos vuelven, por vacaciones, con coches caros, regalos para toda la familia y dinero en el bolsillo.
Hablan, sin miedo, de la justicia, de los derechos que tienen en Europa.
Los que un día se fueron y les fue bien ya sólo volverán por vacaiones ¿Quién quiere cambiar derechos y justicia por la mordaza del dictador?
Y los que vuelven no entienden por qué en sus propios países se les trata tan mal, los años en Europa les han abierto los ojos respecto a la injusticia de sus paises, tolerada por la pura ignorancia o por el miedo a sus poderosos dioses.
La televsión y, sobretodo, Internet han llegado, por un simple cable, arrasando la aparente tranquilidad de los dictadores.
Es hora de que el país más antiguo del mundo despierte al sueño de la democracia. Tras la celebrada victoria de la expulsión de Mubarak, queda un camino largo y duro, esperemos que nadie les pare con los mismos tanques que les han protegido.
África entera ha huido de la miseria de sus paises. Millones de africanos ha emigrado en busca de una vida mejor, el sueño Europeo. Prefieren abandonar sus países, sus culturas, dejan atras la familia, mientras sus gobernantes engordan sus cuentas bancarias y sus estómagos, ciegos ante la necesidad de su gente.
Sólo algunos vuelven, por vacaciones, con coches caros, regalos para toda la familia y dinero en el bolsillo.
Hablan, sin miedo, de la justicia, de los derechos que tienen en Europa.
Los que un día se fueron y les fue bien ya sólo volverán por vacaiones ¿Quién quiere cambiar derechos y justicia por la mordaza del dictador?
Y los que vuelven no entienden por qué en sus propios países se les trata tan mal, los años en Europa les han abierto los ojos respecto a la injusticia de sus paises, tolerada por la pura ignorancia o por el miedo a sus poderosos dioses.
La televsión y, sobretodo, Internet han llegado, por un simple cable, arrasando la aparente tranquilidad de los dictadores.
Es hora de que el país más antiguo del mundo despierte al sueño de la democracia. Tras la celebrada victoria de la expulsión de Mubarak, queda un camino largo y duro, esperemos que nadie les pare con los mismos tanques que les han protegido.
sábado, 22 de enero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
El tren del amor
¡¡¡Juan Ramón ha encontrado su botón!!!
Me le he cruzado esta mañana en el portal, eran las 8 y ya iba achispado.
Para quien no le sitúe, ya he escrito de él en el blog; es mi vecino esquizofrénico, alcohólico, que con apenas veinte años se tiró al metro y ahora camina con dos prótesis por piernas.
Pues Juan Ramón lleva unos meses ingresado en un psiquiátrico, su madre ha podido descansar unos meses, porque iban a bronca diaria, él pedía más dinero para ginebra y ella se negaba, los gritos se escuchaban por los patios.
Bueno, pues me he cruzado con él en el portal, iba chispa y estaba hablador, me ha saludado muy alegre, y en los pocos minutos que hemos charlado me ha dicho que se tenía que ir echando chispas al centro, que le quería dar unas cosas a una chica. Y en un susurro me ha confesado que se ha enamorado, y que era su última oportunidad.
Me he alegrado mucho por él, le he visto contento, y no sólo por la ginebra, ojalá el tren del amor no le arrolle esta vez.
Me le he cruzado esta mañana en el portal, eran las 8 y ya iba achispado.
Para quien no le sitúe, ya he escrito de él en el blog; es mi vecino esquizofrénico, alcohólico, que con apenas veinte años se tiró al metro y ahora camina con dos prótesis por piernas.
Pues Juan Ramón lleva unos meses ingresado en un psiquiátrico, su madre ha podido descansar unos meses, porque iban a bronca diaria, él pedía más dinero para ginebra y ella se negaba, los gritos se escuchaban por los patios.
Bueno, pues me he cruzado con él en el portal, iba chispa y estaba hablador, me ha saludado muy alegre, y en los pocos minutos que hemos charlado me ha dicho que se tenía que ir echando chispas al centro, que le quería dar unas cosas a una chica. Y en un susurro me ha confesado que se ha enamorado, y que era su última oportunidad.
Me he alegrado mucho por él, le he visto contento, y no sólo por la ginebra, ojalá el tren del amor no le arrolle esta vez.
sábado, 15 de enero de 2011
Y también la lluvia
Hemos vuelto al cine, la propuesta era programa triple.
A las seis empezar con la última de la Bollaín, a las nueve ver "Balada triste de trompeta", y terminar en la sesión golfa de las doce viendo "Buried". Pero a las nueve, y tras un par de generosas jarras de cerveza, nos hemos quedado de charla en el bar con media chispa.
La peli es buena, pero hubiera podido ser mejor, aunque la recomiendo.
Ambiciosa en conceptos, que acaban entremezclandose dejando poco claras algunas líneas del argumento.
Me ha gustado el paralelismo de la historia del Descubrimiento de América con la realidad actual de un país que trata de engancharse al progreso
La peli expone, de una forma poco cómoda para el espectador, la doble moral en la que vivimos el primer mundo.
Creo que no es la primera vez que digo que soy consciente de que para que yo viva "de puta madre" otros trabajan y sufren como esclavos.
Lo sé, pero lo obvio en mi vida, que me lo pongan delante de las narices y en pantalla grande, con toda su crudeza, me revuelve la conciencia.
Porque la pobreza en otros no duele, pero en uno jode mucho.
Creo que el guión es bueno, aunque hubiera podido ser mejor.
La peli se basa en un hecho real, y emociona a momentos, yo para no variar he acabado con un clinex en la mano.
A las seis empezar con la última de la Bollaín, a las nueve ver "Balada triste de trompeta", y terminar en la sesión golfa de las doce viendo "Buried". Pero a las nueve, y tras un par de generosas jarras de cerveza, nos hemos quedado de charla en el bar con media chispa.
La peli es buena, pero hubiera podido ser mejor, aunque la recomiendo.
Ambiciosa en conceptos, que acaban entremezclandose dejando poco claras algunas líneas del argumento.
Me ha gustado el paralelismo de la historia del Descubrimiento de América con la realidad actual de un país que trata de engancharse al progreso
La peli expone, de una forma poco cómoda para el espectador, la doble moral en la que vivimos el primer mundo.
Creo que no es la primera vez que digo que soy consciente de que para que yo viva "de puta madre" otros trabajan y sufren como esclavos.
Lo sé, pero lo obvio en mi vida, que me lo pongan delante de las narices y en pantalla grande, con toda su crudeza, me revuelve la conciencia.
Porque la pobreza en otros no duele, pero en uno jode mucho.
Creo que el guión es bueno, aunque hubiera podido ser mejor.
La peli se basa en un hecho real, y emociona a momentos, yo para no variar he acabado con un clinex en la mano.
martes, 11 de enero de 2011
Viaje en Metro
Hoy he vuelto a casa en metro.
No es que no quisiera darme mi paseo de vuelta a casa, sino que tenía que ir a ver al contable y llevarle todos los papeles del último trimestre del 2010.
Ya vendrá la peor parte, el cargo en la cuenta.
El 20 del mes que toca pagar, y tras ver el apunte en el banco, me lo paso entero con un cabreo de aupa, hablando pestes del gobierno, del que toque, porque a la hora de cobrarme unos cuantos miles de euros no hay derecha ni izquierda.
Bueno, pues he vuelto en Metro a casa, con Shakira a todo volumen en el mp4, tengo una versión cañera del Waka Waka que no me canso de escuchar.
A dos estaciones de casa ha entrado un hombre, con un amplificador en un carrito y una bolsa roja grande.
Ha encendido la música y ha empezado su espectáculo de magia con cuerdas.
Tendría unos cincuenta años largos, es la primera vez que veo magia entre estaciones, se ha quedado con todos los viajeros, y hasta he rebuscado en los bolsillos alguna moneda.
Una vez vi a un cómico, un chaval argentino que se gano al público en apenas unos minutos, nos hizo reír y creó una complicidad en los viajeros que nunca más he vuelto a sentir.
De repente el mago ha visto al vigilante de seguridad, se ha agachado, disimulando, pero no le ha servido de nada, le han cazado y le han puesto de patitas en el andén sin poder recaudar por su actuación.
Me he guardado el euro en el bolsillo y he pensado que es una lástima que a esta gente no la dejen tranquila ganarse la vida.
No es que no quisiera darme mi paseo de vuelta a casa, sino que tenía que ir a ver al contable y llevarle todos los papeles del último trimestre del 2010.
Ya vendrá la peor parte, el cargo en la cuenta.
El 20 del mes que toca pagar, y tras ver el apunte en el banco, me lo paso entero con un cabreo de aupa, hablando pestes del gobierno, del que toque, porque a la hora de cobrarme unos cuantos miles de euros no hay derecha ni izquierda.
Bueno, pues he vuelto en Metro a casa, con Shakira a todo volumen en el mp4, tengo una versión cañera del Waka Waka que no me canso de escuchar.
A dos estaciones de casa ha entrado un hombre, con un amplificador en un carrito y una bolsa roja grande.
Ha encendido la música y ha empezado su espectáculo de magia con cuerdas.
Tendría unos cincuenta años largos, es la primera vez que veo magia entre estaciones, se ha quedado con todos los viajeros, y hasta he rebuscado en los bolsillos alguna moneda.
Una vez vi a un cómico, un chaval argentino que se gano al público en apenas unos minutos, nos hizo reír y creó una complicidad en los viajeros que nunca más he vuelto a sentir.
De repente el mago ha visto al vigilante de seguridad, se ha agachado, disimulando, pero no le ha servido de nada, le han cazado y le han puesto de patitas en el andén sin poder recaudar por su actuación.
Me he guardado el euro en el bolsillo y he pensado que es una lástima que a esta gente no la dejen tranquila ganarse la vida.
lunes, 10 de enero de 2011
Madurez
Creo que estoy madurando, ya era hora dirán algunos; y que razón llevan.
Nunca he sido egoísta en mis relaciones personales, al menos eso creo, pero si he presionado para llegar a situaciones que me apetecían sólo a mí, y al final solo ha quedado rencor y desprecio.
Dicen que errar es humano, y que reconocer los errores es de necios.
Yo debo ser de una necedad supina, porque reconozco algunos de mis errores, quizás cuando cumpla 105 años sea capaz de reconocer todos y cada uno de ellos.
Aunque lo dudo, la vanidad es un de ellos.
Conozco gente a diario, con muchos hablo a menudo y acabo intimando, me cuentan sus penas o alegrías, mi trabajo es técnico a menudo y siempre de escuchar.
Hay a quien me gustaría conocer mejor, más profundamente.
Hace años cualquier excusa me hubiera ido bien para llamarles y charlar un rato, dando pie a más conversaciones o algún café.
La madurez me ha enseñado el significado de; “si surge, surge”, sino déjalo correr.
No fuerzo nada, ni exijo nada.
Como dice la canción de Pablo Milanés; “quien me tienda una mano al pasar, comparte mi suerte”
(Nuri, te voy a contratar como editora, no dejas que me enfríe)
Nunca he sido egoísta en mis relaciones personales, al menos eso creo, pero si he presionado para llegar a situaciones que me apetecían sólo a mí, y al final solo ha quedado rencor y desprecio.
Dicen que errar es humano, y que reconocer los errores es de necios.
Yo debo ser de una necedad supina, porque reconozco algunos de mis errores, quizás cuando cumpla 105 años sea capaz de reconocer todos y cada uno de ellos.
Aunque lo dudo, la vanidad es un de ellos.
Conozco gente a diario, con muchos hablo a menudo y acabo intimando, me cuentan sus penas o alegrías, mi trabajo es técnico a menudo y siempre de escuchar.
Hay a quien me gustaría conocer mejor, más profundamente.
Hace años cualquier excusa me hubiera ido bien para llamarles y charlar un rato, dando pie a más conversaciones o algún café.
La madurez me ha enseñado el significado de; “si surge, surge”, sino déjalo correr.
No fuerzo nada, ni exijo nada.
Como dice la canción de Pablo Milanés; “quien me tienda una mano al pasar, comparte mi suerte”
(Nuri, te voy a contratar como editora, no dejas que me enfríe)
miércoles, 5 de enero de 2011
Día de Reyes
Dice la canción de “Cabaret” que el dinero mueve el mundo.
No es verdad.
La ilusión si mueve el mundo.
El pobre sueña con la lotería.
El rico con ser eternamente adolescente.
El joven acelerar el reloj del tiempo para cumplir años.
El mayor anhela no tener dolores.
El enfermo desea curarse.
El bajo con ser alto, el gordo con ser flaco, el calvo...
Y así hasta el infinito, todos deseamos lo que no tenemos y pagaríamos con nuestra propia alma por lograrlo, pero el dinero solo compra cosas, la ilusión no se puede comprar en ningún supermercado.
No sé si hay alguna canción que diga esto; “las cosas buenas de la vida, son gratis”.
No olvides limpiar los zapatos, dejarlos en la ventana, junto la leche de los camellos, las galletas y el licor de los Reyes, quizás dejen alguna ilusión cumplida para este año.
No es verdad.
La ilusión si mueve el mundo.
El pobre sueña con la lotería.
El rico con ser eternamente adolescente.
El joven acelerar el reloj del tiempo para cumplir años.
El mayor anhela no tener dolores.
El enfermo desea curarse.
El bajo con ser alto, el gordo con ser flaco, el calvo...
Y así hasta el infinito, todos deseamos lo que no tenemos y pagaríamos con nuestra propia alma por lograrlo, pero el dinero solo compra cosas, la ilusión no se puede comprar en ningún supermercado.
No sé si hay alguna canción que diga esto; “las cosas buenas de la vida, son gratis”.
No olvides limpiar los zapatos, dejarlos en la ventana, junto la leche de los camellos, las galletas y el licor de los Reyes, quizás dejen alguna ilusión cumplida para este año.
sábado, 1 de enero de 2011
Final de un camino
Hace unos días estuve en una reunión familiar, tengo una familia estupenda, hay tanto cariño entre nosotros que cada minuto juntos lo disfrutamos a tope entre risas y recuerdos de los que ya no están.
Mi tío J. vive cerca de alguien que aprecio y que ha estado presente, de distintas maneras, en mi vida.
Mi familia es bastante numerosa e intenté hablar con todos, repartirme, saber cómo estaba cada uno y que me contasen novedades; los cotilleos son lo mío.
Entre la tortilla de patata y el Roscón con nata, me contó, una de mis primas, que va a hacer una película, su primer largo, y ese fue el cotilleo que nos tuvo a todos alterados toda la tarde noche; Ya tenemos organizado el día del estreno, aunque queden meses para el evento.
Casi al final de la noche, me senté junto a mi tío J., que tras algunos comentarios sobre sus nietos, que andaban por allí corriendo, me pregunto a quemarropa:
- ¿Sabes algo de C.?
- No, hace mucho que no sé nada de ella, creo que ahora vive en Torrevieja, con unos familiares- contesté sin saber muy bien a qué venía la pregunta, pero J. No da puntada sin hilo y continuó:
- La vi la semana pasada, apenas la reconocí. Sacaba algunas bolsas del coche, iba con un chico joven. Está muy mal, apenas podía caminar – me dijo.
Le alegría del reencuentro familiar se me fue a hacer puñetas.
C. había superado un cáncer, o eso creímos entonces.
La última vez que nos vimos, hará unos dos años, celebramos su recuperación por todo lo alto, la superación de “la enfermedad”.
Entonces ella me animó ha hacer algo que aún hoy hago; me aconsejó que no abandonara el inglés, que no lo dejara oxidarse en mi cabeza. Seguí su consejo.
C. se va a ir pronto, lo sé.
Ayer, día de fin de año, hablé con alguien de su familia, C. vive entre dolores pero no quiere que le ingresen porque quiere terminar en su casa, rodeada de sus cosas, de su intimidad.
No creo que nos veamos, casi lo prefiero, me quedo con los recuerdos de un viaje a Viena, entrañable, que hicimos hace tiempo.
Mi tío J. vive cerca de alguien que aprecio y que ha estado presente, de distintas maneras, en mi vida.
Mi familia es bastante numerosa e intenté hablar con todos, repartirme, saber cómo estaba cada uno y que me contasen novedades; los cotilleos son lo mío.
Entre la tortilla de patata y el Roscón con nata, me contó, una de mis primas, que va a hacer una película, su primer largo, y ese fue el cotilleo que nos tuvo a todos alterados toda la tarde noche; Ya tenemos organizado el día del estreno, aunque queden meses para el evento.
Casi al final de la noche, me senté junto a mi tío J., que tras algunos comentarios sobre sus nietos, que andaban por allí corriendo, me pregunto a quemarropa:
- ¿Sabes algo de C.?
- No, hace mucho que no sé nada de ella, creo que ahora vive en Torrevieja, con unos familiares- contesté sin saber muy bien a qué venía la pregunta, pero J. No da puntada sin hilo y continuó:
- La vi la semana pasada, apenas la reconocí. Sacaba algunas bolsas del coche, iba con un chico joven. Está muy mal, apenas podía caminar – me dijo.
Le alegría del reencuentro familiar se me fue a hacer puñetas.
C. había superado un cáncer, o eso creímos entonces.
La última vez que nos vimos, hará unos dos años, celebramos su recuperación por todo lo alto, la superación de “la enfermedad”.
Entonces ella me animó ha hacer algo que aún hoy hago; me aconsejó que no abandonara el inglés, que no lo dejara oxidarse en mi cabeza. Seguí su consejo.
C. se va a ir pronto, lo sé.
Ayer, día de fin de año, hablé con alguien de su familia, C. vive entre dolores pero no quiere que le ingresen porque quiere terminar en su casa, rodeada de sus cosas, de su intimidad.
No creo que nos veamos, casi lo prefiero, me quedo con los recuerdos de un viaje a Viena, entrañable, que hicimos hace tiempo.
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