domingo, 5 de diciembre de 2010

Un regalo

El viernes compré un regalo, Eva va a tener una fiesta de cumpleaños sorpresa organizada por su mujer (ToNuri espero que lo leas después del jolgorio) y, camino de vuelta a casa, pasé por una tienda en la que vi algo que pensé le gustaría a Eva, pero no llevaba un euro encima.
Me acerqué a un cajero a sacar "money".
Tuve que esperar, hasta que salieron un par de chavales riéndose a carcajadas, entré, eché el pestillo.
En cuanto cerré olí a orín y, de inmediato, vi la manta en el suelo, en una esquinita, con un bulto debajo, del que supuse salía el olor.
¿De que coño se reían esos imbéciles que acababan de salir? Pensé ¿Del mendigo?
Reconozco que me acogoté un poco al sacar la tarjeta ¿Y si se levantaba y me atracaba?
Procuré hacer poco ruido, y enseguida escuche unos rítmicos ronquidos. En esos escasos veinte metros cuadrados se refugiaba del frío, y dormía como un bendito, durante el tiempo que los niñatos o los "justicieros sociales" le dejaran dormir caliente y tranquilo.
No le quité ojo por si se movía, que tampoco soy tan valiente, saqué la pasta y salí cerrando la puerta con cuidado, para que no se le colara el frío de la noche.
Compré el regalo y volví paseando a casa.