He leído hoy que ha muerto Agapito Pazos.
Iba a cumplir 80 primaveras.
Fue abandonado con 3 años, tenía una discapacidad psíquica y distrofia en los miembros inferiores.
Ocupó durante toda su vida la habitación 415 del Hospital Provincial de Pontevedra, allí le criaron, le mimaron y hasta le dieron ocupación.
.."No podía hablar, pero se reía con la mirada y enseñaba su mala leche y su carácter “pícaro y fuerte” cuando algo no le gustaba. Aunque no pudiera decirlo con palabras, Agapito era feliz y demostraba como podía que quería seguir viviendos en un Hospital de Pontevedra.."
Hace algún tiempo vi un reportaje sobre Agapito, me impresionó la fuerza de su mirada, hoy se ha apagado, pero en mí se ha encendido la lucecita de la solidaridad y la humanidad, la de aquellos que respetaron su existanecia en la habitación 415.