sábado, 19 de agosto de 2023

Paseos playeros

Es verdad que los paseos mañaneros por la playa no son tan productivos como los viajes en el Metro Madrileño en donde la fauna es variopinta y diversa a más no poder, en el litoral casi todos nos comportamos parecido. Cuando logras salir de casa, una pila de toallas, bañadores secos, cremas untadas, capazos con peines, pareos y otras cosas siempre necesarias, nunca utilizadas, cubitos, palas y casa recogida con comida preparada para la vuelta, entonces empieza el ritual de encontrar el mejor sitio cerca de la orilla, que a las horas que llegamos ya no queda ni medio centímetro, pinchado de sombrilla en quinta línea, silla y toalla a la sombra, lectura de periódico, cervecita en el chiringuito, limpieza de arena de pinreles y a casa a descansar de la dura mañana. 

Tiempo de relax total con el sonido de las olas rompiendo en la orilla, risas de críos disfrutando y el pin pan de los jugadores de pala que siempre son muy distraídos de mirar. Yo me decanto por analizar el bañador de fulanita o menganito, la cantidad de tela de uno u otro, tomo nota para la próxima temporada primavera-verano, y por supuesto siempre surgen comentarios sobre las voluptuosidades de paseantes y paseantas, la puñetera envidia es así.

Pues si, en el paseo de hoy nos hemos cruzado con dos hippies entraditos en años, con rastras hasta donde la espalda pierde su casto nombre, y roña acumulada de cuando les empezaron a crecer las mismas, discutiendo. No es que me sorprenda que dos personas discutan en la calle, tampoco es que fuera una bronca de las de llamar la atención por su virulencia, lo sorprendente es que ambos gachos se llamaban de usted.

“Si, porque usted me dijo que… No, no, no fue usted quien me dijo que.. “

Eso si, los dos con su latita de cerveza en la mano, usted por aquí, usted por allá..

Me ha chirriado ese lenguaje tan formal, uno espera que se tuteen, que se digan “colega o tronco”, pero lo de usted me ha pasmado y es que, ya lo dice el refrán: “No se puede uno fiar de las apariencias, que engañan”