viernes, 18 de agosto de 2023

Cumpliendo años

 Me comentaba, el otro día, mi prima Pilar lo poco agradable que es cumplir años, claro que la otra opción, no cumplirlos, es mucho peor, creo yo.

Bueno, pues eso, que se quejaba de que dando un salto en la piscina para zambullirse en la refrescante agua, se había roto los ligamentos del gemelo y que andaba como la Nancy. Tiesa perdida.

En una cosa le doy la razón a mi prima y es en como se pierde agilidad con los años, incluso entrenando.

Andaba yo en los Madriles en mi casita, tralari tralará , dando a los muebles de madera “Pronto”, rodilla incada en el suelo, trapo va trapo viene, cuando me fui a levantar, zas, perdí el equilibrio, ¡ostia que te crio!

Por no agarrarme y tirar la mesa que estaba limpiando, con todas las fotografías de la familia encima, decidí, en décimas de segundo, dejarme caer sin darme cuenta que mi corpachón se iba escorando peligrosamente, en la caída, hacia la zona de unos sillones fraileros, de muy buena y dura madera, con unos brazos salientes sólidos y labrados, que me golpearon sin astillarse lo más mínimo, que yo les cuidó la mar de bien. 

Resultado final, los muebles limpios como la patena, hidratados y brillantes, cardenal en la pierna y el brazo, costilla fisurada, rabadilla dolorida, golpe en la cabeza, confianza por el mismo sitio que rodé, por los suelos.

Ando ahora torpe de narices, con dolores en el tronco cada vez que me muevo y sentarse tampoco es solución, que la rabadilla anda de un color morado oscuro que asusta, me dicen que esto va para varias semanas. ¡Alegria¡

Pero lo peor es la cama, toda la noche en la misma posición, respirando flojito, la odisea del acostamiento y el levantamiento mejor no contarla para no aburrirte, la lentitud de movimientos procurando evitar dolor es una técnica depurada en mi caso ya… En fin ¡Ays prima, como te entiendo!