lunes, 25 de enero de 2016

Prometer hasta meter y, una vez metido, nada de lo prometido

Llevo días que no entiendo nada, tengo un descoloque político que me reconcome, me asombra y me asquea, todo revuelto y agitado.
Los resultados de las últimas elecciones han dejado un panorama variado y esto hace que el próximo presidente aún esté por investir.
Un posible candidato renuncia, pero no renuncia, se agazapa a ver movimientos ajenos.
Otro prioriza sus animadversiones personales a el gobierno de todo un país.
Un tercero no se define, ni contigo ni sin ti, pero juego con mis escaños y no me muevo, que sino no salgo en la foto.
Y el último decide unilateralmente que quiere la vicepresidencia y seis ministerios, dejando claro que lo que han buscado desde siempre es ser casta ¡Ole sus huevos!
Repaso los mitines antes del día de la votación y alucino.
"No pactaré con este, ni con ese, ni con aquel".
"No es no".
"La constitución no se toca"
Una vez conseguidos los votos; "Donde dije digo, digo diego" ¡Y se quedan tan anchos! ¡Viva la regeneración democrática!
Y mientras tanto el país sin gobierno, los inversores huyendo, la bolsa cayendo y los ciudadanos peoncitos con cara de tontos de baba.