domingo, 19 de septiembre de 2010

La Vela Azul

Hace una semana me llamo mi prima Ana, es la última de la familia que se ha resistido a la llamada de la península y sigue viviendo en Canarias.


Estaba muy ilusionada por una suplencia que estaba haciendo en una empresa.

Ella tiene otro trabajo, pero gana poco y quiere cambiar de curro, algo que en las Islas no es nada fácil, la verdad que tener trabajo, aunque sea una mierda en Canarias, es un privilegio.

Es, junto Andalucía, la región con más paro de España.

Bueno, la cosa es que en mi familia somos algo esotéricos y encendí una vela azul para que tuviera suerte y esa suplencia de tres meses se convierta en un trabajo fijo.

Enciendo todos los días la vela, velón diría yo, que es cuadrada y larga, y cuando me voy a la cama la apago, que una cosa es el esoterismo y otra que se me queme la casa, no fastidies.

Hoy al apagarla he visto que la cera ha rebosado del cenicero donde la tengo puesta, y entre otros dibujitos, no interpretables, salvo por Rappel o Paco Porras, la cera ha hecho una forma de corazón azul.

¡Mira que las cosas no son casuales, y que mi prima lleva con su chico más de quince años! Y aunque la vela la he puesto por ella, con lo grande que es, igual también hay algo para mí ¡Va a ser que el amor va a volver a mi vida!