sábado, 25 de septiembre de 2010

Avatar

El recuerdo de la película "Avatar" me lleva a una nevada nocturna que me lo hizo pasar mal de verdad en el coche, y que quedó plasmada en una de las primeras entradas de este blog.

"Avatar" vuelve a las carteleras de los cines en una edición especial.

Cuando vi la peli, en 3D, saqué algunas conclusiones.

La más obvia, era una maravilla de efectos especiales.

Era un canto a la libertad de los pueblos, a sus costumbres e ideologías.

Pero ¿de qué lado se posicionaba el director?

Evidente; del lado de los moradores de las tierras donde los americanos, en su desmedida ambición, pretenden explotar el mayor yacimiento de no sé que mineral fundamental para el bienestar del primer mundo.

El final es conocido, algunos miembros del grupo humano americano decide ayudar a estos pobladores para que su mundo no sea destruido.

Hasta aquí todo bien, una peli con moraleja; ser respetuoso con el débil.

Moraleja que nada tiene que ver con la práctica de los países poderosos, que no tienen reparo alguno en destrozar países donde haya algo que les interese.

Pero ya sabemos que el cine es una máquina de propaganda que resalta los valores más democráticos del mundo "civilizado".

Pero mi lectura de la película fue traer los personajes a la realidad.

Los pobladores azules serían los Afganos, o los Iraquíes.

En Afganistán está el mayor yacimiento del mundo de silicio, y en Irak haces un güá para jugar a las canicas y sale un chorro de oro negro.

Los americanos, en su papel de invasores impasibles, hacen cualquier cosa, básicamente invadir militarmente, con el fin de lograr esos preciados recursos.

David Cameron, director de la película, no ha podido obviar mi lectura, y se posiciona junto a los "hombres azules" (los Afganos e Iraquíes), enemigos de su país, pero nadie ha parecido darse cuenta de esa lectura.

El detalle que me llevó a esta conclusión fue que en una de la pequeñas escaramuzas de los americanos contra los indígenas azules, las mujeres azules, ante una aparente y efímera victoria, emiten el característico sonido que las mujeres árabes hacen en momentos de gran alegría o tristeza.

¿A cuento de qué venía ese grito de guerra árabe en una película americana con protagonistas que nada tiene que ver con ese mundo, y en pleno conflicto bélico entre América e Irak?

"Avatar" ha recuperado de sobra lo que costó hacer la película, algo impensable si el Sr. Cameron hubiera situado el escenario en Afganistán, en vez de recuperar los millones de dólares de la producción, le habrían tachado de antipatriota.

Ha sido más listo que todos los de la industria del cine americano juntos, ha ganado dinero, se ha hecho más famosos de lo que era, le han llovido premios y ha dicho lo que quería decir, aunque no todos se han enterado.

domingo, 19 de septiembre de 2010

La Vela Azul

Hace una semana me llamo mi prima Ana, es la última de la familia que se ha resistido a la llamada de la península y sigue viviendo en Canarias.


Estaba muy ilusionada por una suplencia que estaba haciendo en una empresa.

Ella tiene otro trabajo, pero gana poco y quiere cambiar de curro, algo que en las Islas no es nada fácil, la verdad que tener trabajo, aunque sea una mierda en Canarias, es un privilegio.

Es, junto Andalucía, la región con más paro de España.

Bueno, la cosa es que en mi familia somos algo esotéricos y encendí una vela azul para que tuviera suerte y esa suplencia de tres meses se convierta en un trabajo fijo.

Enciendo todos los días la vela, velón diría yo, que es cuadrada y larga, y cuando me voy a la cama la apago, que una cosa es el esoterismo y otra que se me queme la casa, no fastidies.

Hoy al apagarla he visto que la cera ha rebosado del cenicero donde la tengo puesta, y entre otros dibujitos, no interpretables, salvo por Rappel o Paco Porras, la cera ha hecho una forma de corazón azul.

¡Mira que las cosas no son casuales, y que mi prima lleva con su chico más de quince años! Y aunque la vela la he puesto por ella, con lo grande que es, igual también hay algo para mí ¡Va a ser que el amor va a volver a mi vida!

jueves, 16 de septiembre de 2010

Suenan violines y sé donde

No me relaciono mucho con los vecinos de mi edificio, la mayoría son gente mayor, como si yo no lo fuera, pero me sacan unos cuantos añitos.


Puerta con puerta vive un matrimonio que pasa más tiempo en su pueblo que en el piso, lo cual se agradece, porque se pegan unos gritos cuando discuten que dan miedo.

Al otro lado viven estudiantes, a quienes yo debo parecerles muy mayor.

A pesar de su juventud son poco ruidosos, si hacen fiestas, que las harán, no son escandalosos.

La pared de mi habitación da a un cine, pero es la habitación más tranquila de la casa, la insonorización es magnífica.

Hoy, al prepararme la cena, he escuchado un ruido que me ha resultado familiar, era un violín, uno de los estudiantes del piso de al lado ensayaba y se escuchaba perfectamente.

Toca bien, no es un maestro, pero he quitado el volumen a la televisión de la cocina y he cocinado escuchando el violín de mi vecino.

Una de mis frustraciones infantiles es que mis padres no vieron en mí talento musical, y es que a esa edad yo suspendía hasta la asignatura de Religión, así que la distracción del solfeo no entró en mi educación.

Ahora también comprendo que si en la casa en la que vivíamos entonces entraba un piano tendríamos que salir alguno de la familia.

Lo que si cupo fue un radiocasete negro en el que mi madre ponía a la Callas una y otra vez, y la imitaba haciendo gorgoritos que ella creía se parecían a los de la Callas; ingenua. Aún canturrea canciones y sigue pensando que no lo hace mal del todo.

He de confesar que mis padres acertaron, por que mi talento musical lo tengo en el culo, así que me conformo con escuchar opera y a mi vecino violinistas con talento de verdad.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Burrolandia






“Burrolandia” es una finca a las afueras de la ciudad.
Los domingos se puede visitar, es gratis y es ideal para ir con niños.
Un grupo de amigos cuidan a un buen grupo de burros.
Algunos han sido abandonados, otros han estado encerrados en un zulo donde les alimentaban y daban de beber por un ventanuco y otros animales han nacido en burrolandia.
Estos animales son más inteligentes de lo que su nombre indica, son trabajadores y cariñosos, vaya igualito que sus antiguos amos que sí merecían el nombre de “burros”, pero en el peor de los sentidos.
En España hay tres tipos de burros, el Cordobés, el Catalán, y otro del que no recuerdo el nombre, a pesar de la charla que nos han dado para familiarizarnos con los animalitos.
Los burritos están sueltos por la finca, se dejan acariciar, y las zanahorias son una golosina que comen en la mano de los críos.
Ahí dejo unas fotos para que veas la cara de buenos tienen.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Cambios temporales

La vuelta a casa ha sido rara, no sólo porque se acabaron los quince días seguidos de vacaciones.
Hacía años que no tenía dos semanas seguidas de relax, se me hacía extraña tanta tranquilidad.
Pero además, con nocturnidad y alevosía, y aprovechando que yo no estaba en Madrid, mi hermano se ha venido a vivir “temporalmente” a mi casa.
Yo que soy una persona de difícil convivencia (bonito eufemismo, vaya que hay días que no me aguanto ni yo) no lo llevo demasiado bien.
Y es que debo ser un poco autista, porque me rompen la rutina y me descuadran la vida.
Pero es lo que hay, y toca apoyar ahora que lo necesita.
Lo que peor llevo, no es lavar o planchar más a menudo, que no es gran esfuerzo, lo peor es el tabaco, y es que no lo soporto.
Ceniceros con colillas, la basura llena de ceniza, la casa apestando a humo.
Menos mal que es verano y voy abriendo ventanas para hacer corriente y ventilar.
Espero que para el otoño ya tenga algo alquilado.
Y por lo demás todo igual; me ilusiono con alguien y me entero que tiene “churri” por unas fotos del “Facebook”, así que; “agua que no has de beber, déjala correr”, conclusión: más complicaciones, no gracias.
Y es que si llego yo a saber todo esto me quedo en Alicante mirando el Mediterráneo y pasando de todo.