Desde hace unos años saludo la llegada del nuevo año en las costa Mediterránea, viendo increíbles amaneceres. Hoy, primer día del recién estrenado año, hemos salido temprano a cumplir una casi tradición, caminar diez kilómetros en el menor tiempo posible y luego tomarnos algo en el bar de Agustín, quien ya nos tiene cogida la medida y en cuanto nos ve nos saca el litro de cerveza y unos calamares a la romana.
Hemos caminado hasta un entrante al mar, son unas rocas donde los pescadores tenían ya sus cañas, pacientes esperando ser picadas.
El día amaneció nublado y el mar era una balsa de paz, entiendo a quienes se sientan en la playa a meditar o a hacer yoga al amanecer, si no fuera porque las mañana aún son frescas lo mismo me animaba.
Yo suelo salir con la música del teléfono y unos auriculares sin cable que resultan comodísimos si haces ejercicio, pero que de vez en cuando se aflojan de la oreja y caen al suelo.
El caso es que he querido hacer estas dos fotografías desde las rocas del entrante:
Me he colocado sobre las rocas, he agarrado fuerte el teléfono no se me fuera a caer mientras buscaba el mejor enfoque, ya es conocida mi torpeza, cuando alguien a mi espalda ha dicho: - ¡Anda mira un cartel en las rocas! Y yo, que ya sabes que soy cotilla por herencia vía abuela paterna, he girado la cabeza con tanto ímpetu que uno de los auriculares se ha salido de mi oreja, ha caído lentamente, regodeándose en la caída, primero golpeando las rocas y luego sumergiéndose en el fondo del mar.
Pum, y luego chof, se me quedaron impares los auriculares.
He sido el cachondeo del momento, me he abofeteado literalmente, flojito eso si, y me he pillado un buen rebote mientras a mi lado se reían.
Hasta bastante después, regresando a casa, he estado visualizando como se caía el puñetero auricular sin que yo haya podido reaccionar, diciéndome: - Y si no hubiera girado la cabeza, y si me hubiera encajado antes el aparatito mejor, y si, y si, y si.
Pero como no hubo ningún "y si" previo, lo perdí y punto, a asumirlo y a escuchar en mono la música.
Hasta que no llegue de vuelta a casa no entendí que no pasa nada, que se perdió, pues se perdió, que se le va a hacer, soltar lo material y darme cuenta de que lo tengo en casa es mucho más importante que cualquier cosa material.
Y las fotos me han quedado chulas.
Espero que mi cupo de pérdidas accidentales de este año haya quedado cubierto y que a Neptuno le guste mi lista de música.
Que el Nuevo Año te sea propicio y te de mucha salud, a ti que aún me lees.

