Ayer viernes me acosté a las cuatro de la mañana, rememorando batallas del cole con compis de aquellos días.
Hacía tiempo que no trasnochaba tanto, el viernes acumulo cansancio de toda la semana, pero charlando, charlando, nos dieron las mil.
Nos hemos encontrado después de veinticinco años, gracias al "facebook", y cada vez son más los que vamos localizando.
Nos reunimos a cenar, de cuando en cuando, y es como si el tiempo no hubiera pasado, el cariño de antaño sigue intacto.
Quien vea las fotos que ha colgado en el "face" verá que pandilla más buena hacemos.
Volvemos a tener quince años, y esta sensación, vistos los achaques propios de los cuarenta, es todo un alivio.