Hoy el parlamento Catalán ha prohibido las corridas de toros, y estoy de acuerdo con la decisión.
Siguiente paso; acabar con los encierros, las vaquillas al agua, las pavas lanzadas desde un campanario, y demás burradas humanas. (Que me perdonen los burros por igualarlos a los racionales y crueles humanos)
Reconozco y admiro el espectáculo estético de una buena corrida, pero el sufrimiento del animal me parece innecesario.
Me parecería mejor si al toro lo mataran lejos de la mirada del espectador, como hacen en Portugal.
Han dicho que el toro es un animal que desaparecerá si no hay corridas, que se cría, única y exclusivamente, para lucirse en las plazas, pues que desaparezca la raza.
¿No nos hemos cargado otras muchas especies por la codicia humana? Pues una menos.
Lo que pasa es que el mundo del toro es un negocio y eso es lo que no quieren que desaparezca los que viven de él, y mi conclusión es que se reciclen como lo hicieron en los astilleros de Sahagunto.
Desde que tengo bicho peludo en casa me he sensibilizado con los animales, dieciséis años va a cumplir mi Pitu, y es la reina de mi casa.
Hasta a las moscas me cuesta matar, abro la ventana y las invito amablemente a salir, por eso me duele que se haga de la muerte de un toro un espectáculo.
Habrá quien me diga que porqué como carne de animales criados en granjas donde les dan una vida pésima, pues si, llevan razón en eso, y aunque como carne rara vez, la como, pero el pollo o la vaca que me como no ha sufrido el martirio que hacen pasar en la plaza a los toros de lidia. Lo que yo me como lo meten en el matadero, descarga que te crió y chinpum. Ahora, pez que veo, pez que me como, si en eso yo también soy cruel.
En un matadero industrial no hay picador para quitar fuerza al animal, ni banderillas para cabrearlo después, ni una espada que casi siempre cae en mal sitio, por no hablar de la puntilla rematadora.
En fin, que hoy, desde hace mucho, estoy de acuerdo con los catalanes, espero que sea el principio de una larga amistad.
martes, 27 de julio de 2010
Tabaco

Detesto el tabaco.
Nunca he tenido el vicio del cigarrito en la boca, por mucho que se empeñe Sonia, no he salido a fumar a la calle, ni he perdido un minuto del desayuno por incrustarme en los pulmones la ración mañanera de nicotina.
Yo no he comprado una cajetilla de tabaco en mi vida, bueno en Estados Unidos si compraba y fumaba, pero vamos que si encendía un pitillo era de Pascuas a Ramos, y lo hacía por joder a los sanísimos yanquis, que luego de sanos no tenía nada.
La verdad es que la mayoría del tabaco que yo compraba se lo fumaba Hernando, que era estudiante de medicina y de “Puelto Lico” (Acento de Puerto Rico) y fumaba de gorra siempre.
Allí estábamos todos a la última pregunta.
Entonces yo tenía veintitantos y mi cuerpo aguantaba sin límite el tequila que Mimi, la mexicana con la que compartía apartamento, se empeñaba en que bebiera a morro, sin limón, sin sal, a pelo, aguantaba las juergas nocturnas y hacer que atendía por la mañana en clase, soportaba fumar y el humo de los demás, que no siempre era de tabaco, resistí desayunar, comer y cenar hamburguesas todos los días de Dios, logré pasar noches en la playa bailando, bebiendo, “socializando”, como decía Wilson, que se ligaba cualquier cosa que llevara falda... ¡Que buenos recuerdos! (The time of mi life)
En fin que me desvío, el tabaco hoy me da asco, me repugna besar a alguien que fuma, se me queda un olor en la boca que no me gusta nada.
Bueno, a lo que iba.
Hoy caminando al metro de Moncloa, he tenido que parar para poder cruzar la calle y, mientras esperaba que el semáforo se pusiera verde para peatones, he visto, enfrente, sentado en la calle a un tipo pidiendo.
Ayer también lo vi, es extrajero, muy alto, muy rubio, muy grande, con su lata de cerveza en la mano renegrida de roña.
Hablaba sólo, nadie parecía prestarle mucha atención.
Jugaba con algo pequeño y brillante entre sus grandes manos.
Cuando por fin he cruzado, he mirado disimuladamente, era una cajita de metal, la ha posado delicadamente en el cemento gris del suelo, la ha abierto y su gran tesoro eran tobas de cigarros encontradas por la calle.
Me he pasado todo el camino a casa pensando en él, aún sigo haciéndolo.
He sacado algunas conclusiones, pero la fundamental es que debo dejar de ser tan intransigente con los vicios ajenos.
Pero, por favor, si fumas; ¡¡no me eches el humo coño!!
sábado, 24 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
Festival de Teatro de Merida
Reeleo mis entradas y se me nota la negatividad a distancia, esto tiene facil solución y es tomarme unos cuantos días de vacaciones.
No tenía muy claro cuando iba cogerme un par de semanas, pero ya lo tengo.
Empezaré entrado agosto; un año más me han invitado al Festival de Teatro Clásico de Mérida.
"Lisistrata" es la obra que va a iniciar mi período estival.
Espero cobijo de M. y de Lolilla en Cáceres, Mérida esta a apenas una hora por la Vía de la Plata. (Bonito nombre para una autovía)
M. ya me has dicho que si te vienes, no te me vayas a rajar, no vaya a ser que nos pase como el año pasado, que me dieron cuatro entradas y tuvimos que regalar dos en la puerta del teatro cinco minutos antes de iniciar la función.
¡Si es que nos pasan unas cosas!
La verdad es que lo pasamos muy bien entonces, acabamos tomándonos una copa con la pareja a la que invitamos y con un militar, y su mujer, recién llegado de Afganistan, estuvimos hasta las mil de la madrugada ,y yo al día siguiente quería volver a Madrid temprano para no pillar atasco.
Vimos al "Brujo" en primera fila, un espectáculo magnífico en un marco increible, el Teatro en sí es una maravilla, hice fotos, pero vete tu a saber donde las tengo guardadas.
Prometo hacer más fotos esta vez y colgarlas.
Que conste que cuelgo estas líneas como invitación oficial, M. esta vez sólo tengo dos entradas, si consigo más, esta vez las vendemos, jaja.
No tenía muy claro cuando iba cogerme un par de semanas, pero ya lo tengo.
Empezaré entrado agosto; un año más me han invitado al Festival de Teatro Clásico de Mérida.
"Lisistrata" es la obra que va a iniciar mi período estival.
Espero cobijo de M. y de Lolilla en Cáceres, Mérida esta a apenas una hora por la Vía de la Plata. (Bonito nombre para una autovía)
M. ya me has dicho que si te vienes, no te me vayas a rajar, no vaya a ser que nos pase como el año pasado, que me dieron cuatro entradas y tuvimos que regalar dos en la puerta del teatro cinco minutos antes de iniciar la función.
¡Si es que nos pasan unas cosas!
La verdad es que lo pasamos muy bien entonces, acabamos tomándonos una copa con la pareja a la que invitamos y con un militar, y su mujer, recién llegado de Afganistan, estuvimos hasta las mil de la madrugada ,y yo al día siguiente quería volver a Madrid temprano para no pillar atasco.
Vimos al "Brujo" en primera fila, un espectáculo magnífico en un marco increible, el Teatro en sí es una maravilla, hice fotos, pero vete tu a saber donde las tengo guardadas.
Prometo hacer más fotos esta vez y colgarlas.
Que conste que cuelgo estas líneas como invitación oficial, M. esta vez sólo tengo dos entradas, si consigo más, esta vez las vendemos, jaja.
viernes, 16 de julio de 2010
Mendigos
Veo mendigos a diario, en los semáforos, en las calles, en las puertas de iglesias y mercados, en el metro.
Camino todos los días por Madrid,
Veo siempre al mismo chico negro en la puerta del Mercado de Maravillas ofreciendo “La Farola”, no vende ni un ejemplar, pero la gente le da los céntimos que han sobrado de la compra, dignifican su mendicidad.
Siguiendo camino veo a menudo, en una esquina de Gaztambide, a una mujer, si un día paso y no la encuentro, me extraño y me pregunto si le habrá pasado algo, pero al día siguiente vuelve a estar sentada en el mismo lugar, con su cantinela lastimera y su mano abierta.
Sé que hay mafias de mendicidad, y que la desgracia de algunos es el negocio de otros, y también sé que hay mucha pobre gente que no tiene otra forma de sobrevivir.
Hoy he visto algo que me ha llamado la atención.
En la Iglesia de San Antonio suele estar los mismos mendigos en la puerta a las nueve de la mañana, por la tarde hay otros, se reparten los turnos, como en un trabajo normal.
Hoy además de los chicos de siempre había otros dos nuevos;
Una mujer, joven, sentada en un banco, frente a la puerta de la iglesia, con una sabanita rosa en el suelo y un cuenco para las limosnas en medio de la sabana, como la bandera de Japón, pero todo en rosa.
Frente a la puerta de la Iglesia, en medio de la calle, arrodillado sobre un grueso cojín, un hombre, joven, con los brazos extendidos y un cartel a sus rodillas.
Sé que el panorama laboral está mal, lo he odio mil veces en estos últimos años, pero ahora empiezo a verlo con mis propios ojos, y me asusta.
Camino todos los días por Madrid,
Veo siempre al mismo chico negro en la puerta del Mercado de Maravillas ofreciendo “La Farola”, no vende ni un ejemplar, pero la gente le da los céntimos que han sobrado de la compra, dignifican su mendicidad.
Siguiendo camino veo a menudo, en una esquina de Gaztambide, a una mujer, si un día paso y no la encuentro, me extraño y me pregunto si le habrá pasado algo, pero al día siguiente vuelve a estar sentada en el mismo lugar, con su cantinela lastimera y su mano abierta.
Sé que hay mafias de mendicidad, y que la desgracia de algunos es el negocio de otros, y también sé que hay mucha pobre gente que no tiene otra forma de sobrevivir.
Hoy he visto algo que me ha llamado la atención.
En la Iglesia de San Antonio suele estar los mismos mendigos en la puerta a las nueve de la mañana, por la tarde hay otros, se reparten los turnos, como en un trabajo normal.
Hoy además de los chicos de siempre había otros dos nuevos;
Una mujer, joven, sentada en un banco, frente a la puerta de la iglesia, con una sabanita rosa en el suelo y un cuenco para las limosnas en medio de la sabana, como la bandera de Japón, pero todo en rosa.
Frente a la puerta de la Iglesia, en medio de la calle, arrodillado sobre un grueso cojín, un hombre, joven, con los brazos extendidos y un cartel a sus rodillas.
Sé que el panorama laboral está mal, lo he odio mil veces en estos últimos años, pero ahora empiezo a verlo con mis propios ojos, y me asusta.
martes, 13 de julio de 2010
Necesito vacaciones
Estoy hasta las narices de todo, de dormir mal por el calor, de trabajar toda la semana sin tiempo para nada, estoy irascible, las gafas se me han roto, me he alegrado de que España haya ganado el mudial de futbol, pero no he ido a ver el autobus pasar por Moncloa, a pesar de estar al lado cuando iban a pasar, la gente que esta de vacaciones me da una envidia que pa qué, en algún blog que leo dice que en la playa hay poca gente y que se pasan el dia magreandose, joder.. ¡¡No es justo y yo levantando el país!!
Tengo todos los síntomas; estres pre-vacacional, lo malo es que aún me queda mucho para irme a la playa a hacer el vago. Diagnóstico: Necesito vacaciones.
Me tendré que conformar con las piscinas de los amigos.
(Y del magreo; ni hablamos)
Tengo todos los síntomas; estres pre-vacacional, lo malo es que aún me queda mucho para irme a la playa a hacer el vago. Diagnóstico: Necesito vacaciones.
Me tendré que conformar con las piscinas de los amigos.
(Y del magreo; ni hablamos)
jueves, 8 de julio de 2010

Hoy era día para quedarse en la oficina con el aire acondicionado y no salir a la calle ni para tomar café, pero no ha sido mi caso, ayer me comprometí en hacer una gestión por la carretera de Burgos, y para allá que he ido.
De camino he sacado esta “maravillosa” foto, es pura ironía claro, pero me sirve para enseñar el cielo plomizo de Madrid hoy.
Parece que esté lloviendo, o que van a caer chuzos de punta, pero no, es el calor que era insoportable, y ni una gotita de viento que aliviara el sudor.
En fin que después de la visita me he venido a casita, ducha y siesta.
¡Joe, que hoy hace mucho calor para trabajar!
miércoles, 7 de julio de 2010
Similitudes

Conozco a algunas cucarachas con dos patas, se las dan de no sé qué, suelen llevar traje y corbata, pelito largo y patillas a lo “Curro Jiménez”, muy fashion, y este aire moderno lo matan fumando puros “Cohíba”.
El dinero que tienen lo han hecho engañando, o puteando, a otros menos preparados.
Les evito siempre que puedo, pero no siempre puedo.
Nos odiamos cordialmente, ellos a mí, yo a ellos.
Cuando coincidimos en alguna reunión nos saludamos con falsas sonrisas.
Nos medimos con la mirada, aunque cualquiera que nos vea pueda pensar que hasta nos alegramos de vernos.
Hoy al salir del garaje de la oficina, desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde, sin salir del despacho, y es que mi socio-hermano está de vacaciones y hay trabajo para aburrir, me paso el día al teléfono o redactando correos electrónicos.
Bueno, pues al maniobrar para salir del garaje, la he visto, este pedazo de cucarachón, tan tranquilo en la columna, he sacado el móvil y le hice esta foto, no sé por qué, al ver al bicho, me han venido a la cabeza las cucarachas de dos patas, ojalá esas se estuvieran tan quietas como esta.
domingo, 4 de julio de 2010
Orgullo 2010








El viernes por la mañana me llamó J. al trabajo, una amiga de fuera de Madrid, yo andaba con bastante agobio de trabajo y, aunque me hizo gracia su proposición no me negué, y acepté ir con ella al desfile del Orgullo, le hacía ilusión ir.
Después me acordé que jugaba España contra Paraguay. Me perdí el partido, pero confieso que no me arrepiento.
Se han animado también N. y E., y allí nos plantamos, en primera fila del Orgullo, haciendo fotos y comentarios, la verdad es que me reí tanto que hasta se me saltaron las lágrimas en algunos momentos.
Hay gente que se lo curra mucho, taconazos e imaginación, cuerpazos musculados y operados, ahora que hay alguno que, con total naturalidad, lucía sin complejos la celulitis del culo.
Hacía calor, y había muy buen rollo entre la gente, tanto de los que mirábamos el desfile, como los que iban subidos a las carrozas.
Son cuatro horas de desfile, pero después de una hora y media nos fuimos a tomar una cervecita y a cenar a Chueca, antes de que se llenara todo de gente.
Charla después de unos buenos tacos en un Mexicano y paseo por las calles de Chueca, llenas de luz, color y calor.
Nos cruzamos con dos grupos de percusión en el recorrido, y.. A bailar..
Por último al concierto de Kylie Minoge, que como es tan pequeña apenas se la veía sobre el escenario y como cuando llegamos a Plaza de España ya estaba llenito de gente, pues a la segunda canción nos fuimos al metro y a casita.
Es la primera vez que voy al desfile, y hasta pensé que nos iban a meter mano por todas partes, pero nada, no hubo suerte.
El año que viene habrá que repetir con menos ropa.
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