Desde hace algún tiempo estoy frecuentando más locales de comercio chino, los antiguos "Todo a Cien", que el Supercor de al lado de casa, y es que la crisis se acusa en cosillas pequeñas.
Por ejemplo, el otro día fui a cambiar las baterías de tres relojes a una joyería, como he hecho muchas otras veces cuando las manllas han dejado de moverse.
Llegué al relojero y le pregunté cuanto me costaría, y el caballero me salió con un discurso de la calidad de los relojes, de patatín de patatán, total y resumido; 5 euros por cambiar cada reloj.
Le agradecí amablemente que valorara en tan alto mis tres relojes; dos miserables "Lotus" y un "Paul Versan" y me fui a un chino, en la siguiente esquina, compré tres pilas por 0,60 cada una y me fui a casa a medir mi habilidad relojera.
He de decir que soy bastante manitas, y me resultó coser y cantar cambiar las baterías y dejar los tres relojes en marcha, con la hora y la fecha correcta. Total de la factura 1,80 euros.
Hoy también me he acercado a un chino a comprarme unas sopas para tomar algo caliento, que el frío en Madrid es intenso, y me ha surgido la duda ¿Porqué todos los chinos tienen las uñas de los dedos tan largas?
¿Para tocar la guitarra? No, me parece que eso no va a ser..
¿Rascar al perro o al gato? No, eso tampoco, que tengo entendido que alrededor de los chinos no quedan vivos ni gatos ni perros.. Ñam, Ñam cerdito agridulce..
¿Sacarse mocos? Pues eso me cuadra más, porque cada día me parecen más guarros estos chinos, menos mal que son baratos.
Ale, Ale, que os aprovechen el arroz tres delicias y la ternera al curry.