sábado, 14 de febrero de 2026

Días de alarma por viento y Viva Córdoba

Hoy el viento no me deja salir, estamos con alarma por viento, los teléfonos sonaron ayer a media tarde, con ese sonido tan "agradable" que te pone el corazón a latir como un loco por el susto, así que  ni carnavales ni leches y de mi paseo matutino ni habalmos.

El mar hace remolinos con el agua de la superficie, si no diera un poco de miedito sería un espectáculo curioso de ver, pero a pocos metros la cosa pasa de bonito a peligroso. Toca quedarse en casita.

Llevo dudando o no si escribir lo que pienso sobre "alguien" que ha escrito un libro poniendo verde a otro "alguien" a quien yo quiero, alguien a quien considero familia, y me duele lo injusto de la situación.

Allá voy.

Me duele lo mal que lo está pasando mi "alguien", nos conocemos hace más de treinta años, hemos pasado funerales, bodorrios, nacimientos, separaciones, algún pedo, muchísimas risas y en definitiva hemos compartido vida, por eso sé cómo es ese "alguien" a quien ahora intentan hacer daño.

Sé que me lees "alguien mío" (jaja, suena a Don juan Tenorio, pero nada de eso ehhh)

Solo puedo decirte que no ofende quien quiere, sino quien puede, que todo lo que dice de ti dice más de quien lo escribe que de tí, que su egoismo no te afecte, porque es solo eso; rabia por no poder manipularte, porque ese "alguien" quiere cargarte con lo que ya no soporta cargar y te lo quiere soltar a tí.

Te mando un abrazo, mucho ánimo y.. ¡viva Córdoba joe!


viernes, 23 de enero de 2026

Mutación Molar y Salsa bom, bom..

 Hace tiempo que no tengo demasiado tiempo para darle a la tecla y contar mis aventuras callejeras.

No es que me hayan dejado de llamar la atención decenas de cosas, es que no me dan las veinticuatro horas del día, pero esto que me pasó ayer no puede dejar de contarse.

Llevo unas semanas visitando todos los dentistas de Alicante y Murcia, una infección me tiene la cabeza dada la vuelta, más de lo habitual, pero no dan con lo que, una vez liquidada la infección, me sigue provocando dolor, parece que la última clínica ha dado con una posible causa; una mutación genética en un molar endodonciado, vaya que si los de "X-man" hubieran hecho casting en España lo mismo ahora era yo una estrella del show business.

Al lio "dentil".

Ayer fui a una primera visita a la clínica que me detectó la mutación, y mientras rellenaba el consentimiento de que hagan conmigo lo que quieran, entro un tipo, mulato, que saludó bastante alto, a pesar de las pequeñas dimensiones de una sala de espera. Eramos tres personas repartidas en los distintos asientos, una mujer mayor con andador, una china con gorro de lana azul y yo.

Devolví los buenos días lo bastante alto para que me oyera, creo que la china no dijo ni mu, y la señora mayor igual dijo algo apenas audible. Le debí parecer de fiar, porque a pesar tener sillas de sobra se sentó en el mismo sofá que yo, mi culo ocupaba la parte izquierda, la plaza del centro la ocupaba mi abrigo y algunos informes médicos. Se sentó en la parte derecha, puso encima de mis papeles, un sobre de tamaño folio del que sacó varias partituras. Empezo a buscar en su móvil y a los segundos empezó a a sonar una melodia muy animada que él seguía con los dedos en la partitura.  Instantes después empezaron a salir de su boca sonidos: bom, bom, bom, paró la música de su telefono y mandó un mesaje: "En el cuarto bis, mete batería, más percusión..." y dijo algo más que no recuerdo, yo ya estaba alucinando. ¿Estoy en una consulta médica o en un talent show?¿Me habrá afectado la infección y tengo alucinaciones? Yo miraba a la china y a la abuela que seguían inmersas en las pantallas de sus teléfonos, si la abuela tambien poseida por el "scroll infinito". 

En esto una auxiliar entró, nombró al latino, que recogió todas las partituras y salió.

No volví a verle, enseguida me llamaron también a mi a consulta, ahí fue cuando me descubrieron la super mutacion molar tras dos radigrafías, un escaner y un Tac.

A lo que ascendió la minuta y el presupuesto para las "reparaciones molares" eso si que es para alucinar en colores.

lunes, 8 de enero de 2024

Y vamos para bingo!

 Pues si el año había empezado regular, la cosa se va torciendo día a día.

Hoy he dormido cuán lirón dormilón, pero a eso de las 8 de la mañana ya había alguien por casa haciendo ruiditos. Me he levantado con pocas ganas, y ahora que lo pienso, mejor me hubiera ido si me quedo en la cama.

Resulta que alguien muy limpísimo, vamos mi madre, que ya había desayunado ya estaba maquinando como entretenerse en el día de hoy, ha decidido que los armarios de la cocina tenían mucho polvo por dentro y que alguien, vaya mi menda lerenda, se agachara en los armarios bajos y se pusiera de puntillas en los altos, que ella no llega.

Vamos que mientras terminaba yo el ultimo pedazo de roscón que quedaba en la cajita de cartón, con mi boldo mañanero, estaba ella quejándose en la cocina de lo dificultoso del trabajo maquinado y hasta que no he ido a hacerlo yo no ha habido fiesta.

Ponte de rodillas, saca aperos, limpia, todo a su sitio, ponte de puntillas saca cacerolas, limpia, todo a su sitio. 

En esto ha visto, mi señora madre, un azucarero y ha querido guardarlo en otra alacena, en otra habitación. 

A los pocos minutos, yo bayeta en mano, escucho mi nombre entre quejidos, ay, ay, ay.

Cuando llego, segundos después, la encuentro en el suelo sin poder levantarse, que tenemos un peso y una edad, y más ays, ays, ays.

Al intentar levantarla me ha dado un crujido la espalda que aún me resuena en el cerebro, me he tirado al suelo pensando que me había “escojonao” para los restos. 

He tenido que llamar a un vecino para que me ayudara, vamos que la ha levantado el solo, que a mi hasta andar me costaba, en mi pobre defensa diré que esté vecino, buen samaritano, era celador en un hospital y sabe cómo levantar a una persona, no como yo que lo hice al revés y así me ha ido, que estoy a base de Ibuprufeno y flogoprofen.

Ale la parte buena, la cocina ha quedado para comer sopitas y mi señora madre ni un dolorcito oyes.

martes, 2 de enero de 2024

¡Ole, alegría! Han llegado los Reyes.

 Y seguimos con el inicio de año con "buenas" noticias.

Los reyes han llegado antes a casa y nos han traído.. tachan, tachan... El covid, Ole alegría.

Llevábamos unos días de mucha comida por aquí, cena por allá, familia, grupos varios, y la lotería no me tocará pero el contagio si, ese seguro.

En fin, que esta mañana y tras unos dolores musculares, que achacábamos a otras dolencias, y una súbita perdida de sabores en las comida, hemos hecho un test. 

Revisado, mirado y remirado solo una rayita nos indicaba que era negativo, menos mal, que alivio, pero justo antes de tirarlo a la basura, una media hora después de haberlo hecho, lo hemos vuelto a mirar, y oh sorpresa, una leve, casi inapreciable segunda rayita nos decía que el Covid había llegado a casa por Navidad, hay que jorobarse.

En fin, que ahora ya sabemos que el que parezca que un camión nos atropelló es por el dichoso bicho de los coj..

Ale, que los Reyes os traigan muchos regalos y ninguno como los nuestros.



lunes, 1 de enero de 2024

2024 no empieza bien la cosa.

Desde hace unos años saludo la llegada del nuevo año en las costa Mediterránea, viendo increíbles amaneceres. Hoy, primer día del recién estrenado año, hemos salido temprano a cumplir una casi tradición, caminar diez kilómetros en el menor tiempo posible y luego tomarnos algo en el bar de Agustín, quien ya nos tiene cogida la medida y en cuanto nos ve nos saca el litro de cerveza y unos calamares a la romana.

Hemos caminado hasta un entrante al mar, son unas rocas donde los pescadores tenían ya sus cañas, pacientes esperando ser picadas.

El día amaneció nublado y el mar era una balsa de paz, entiendo a quienes se sientan en la playa a meditar o a hacer yoga al amanecer, si no fuera porque las mañana aún son frescas lo mismo me animaba.

Yo suelo salir con la música del teléfono y unos auriculares sin cable que resultan comodísimos si haces ejercicio, pero que de vez en cuando se aflojan de la oreja y caen al suelo.

El caso es que he querido hacer estas dos fotografías desde las rocas del entrante:


Me he colocado sobre las rocas, he agarrado fuerte el teléfono no se me fuera a caer mientras buscaba el mejor enfoque, ya es conocida mi torpeza, cuando alguien a mi espalda ha dicho: - ¡Anda mira un cartel en las rocas! Y yo, que ya sabes que soy cotilla por herencia vía abuela paterna, he girado la cabeza con tanto ímpetu que uno de los auriculares se ha salido de mi oreja, ha caído lentamente, regodeándose en la caída, primero golpeando las rocas y luego sumergiéndose en el fondo del mar.

Pum, y luego chof, se me quedaron impares los auriculares.

He sido el cachondeo del momento, me he abofeteado literalmente, flojito eso si, y me he pillado un buen rebote mientras a mi lado se reían.

Hasta bastante después, regresando a casa, he estado visualizando como se caía el puñetero auricular sin que yo haya podido reaccionar, diciéndome: - Y si no hubiera girado la cabeza, y si me hubiera encajado antes el aparatito mejor, y si, y si, y si.

Pero como no hubo ningún "y si" previo, lo perdí y punto, a asumirlo y a escuchar en mono la música. 

Hasta que no llegue de vuelta a casa no entendí que no pasa nada, que se perdió, pues se perdió, que se le va a hacer, soltar lo material y darme cuenta de que lo tengo en casa es mucho más importante que cualquier cosa material.

Y las fotos me han quedado chulas. 

Espero que mi cupo de pérdidas accidentales de este año haya quedado cubierto y que a Neptuno le guste mi lista de música.

Que el Nuevo Año te sea propicio y te de mucha salud, a ti que aún me lees.


domingo, 24 de diciembre de 2023

Día de Nochebuena

 Hoy es uno de esos días que por tradición, mía, salgo a pasear por la ciudad en la que me haye.

El ritmo de la caminata lo impongo poco severo este día, me da tiempo a contemplar el paisaje, a ver, a mirar y a retener lo que veo.Desde que pinto no solo miro, sino que observo el detalle y eso me hace creer que veo de manera diferente la vida, la que siempre estuvo ahí y yo no sabia ver, como un niño que no sabe leer y ve un libro sin entenderlo, así estoy yo, aprendiendo a leer el libro del color, a mis taitatos.

El caso es que hoy en el paseo he visto a un tipo, con buena pinta, eran las 11 de la mañana, borracho, sentado en un banco del paseo, tomando el sol y bebiendo su buen vino en una delicada copa de cristal, igualita a la que usamos en casa en días de fiesta.

¡Mira tú el gachó! Con copa de cristal y todo, con su botella de tinto escondida en la mochila, con su bigote blanco canoso a lo Dali, hablando con sus fantasmas, mirando el mar azul. 

Al pasar a su lado me pregunté si él también estaría aprendiendo a mirar la vida de manera diferente.

domingo, 12 de noviembre de 2023

Palestina versus Ucrania

 Desgraciadamente las noticias de la guerra entre Palestina e Israel son tristes, inhumanas, sobrecogedoras. Seres humanos masacrados. Como todas las guerras un sinsentido, una llamada a la brutalidad de las cavernas. Muchos días tengo que apagar la televisión. Lo hacía también con las noticias de la guerra entre Ucrania y Rusia. ¿Ya no son noticia los muertos de Ucrania? Me pregunto si los muertos en esa parte del mundo ya no importan. La noticia fresca es la que tiene el foco de los noticiarios, Ucrania ya no vende, pero la guerra sigue allí, como sigue en Nagorno-karabaj o en Sudán, lugares donde se muere sin ser noticia. El mundo sigue siendo el escenario de la lucha por el poder y el primer mundo mira a un lado u otro según le interesa. Que pena, que poco hemos aprendido.