Llevo ya unos cuantos años pasando San Juan en Alicante, hace dos años que no olía el humo de la madera ardiendo en el Postiguet, las colas de coches pretendiendo aparcar lo más cerca de la arena, la chavalería bajando la calle con bolsas llenas de botellas y comida, familias enteras clavadas en la orilla viendo pasar a los más jóvenes por el rito del fuego hasta la hora de los fuegos.
A las 12, a la hora mágica, arderán las Fogueras, las que durante dos años han estado esperando el momento del fuego purificador, quemar lo malo y pedir un deseo, habrá lágrimas de emoción y baños en un mar oscuro para valientes.
A medianoche la brisa fresca mecerá las llamas de las cientos de hogueras en la arena, a las 12 yo pediré mi deseo, el que, hoy, sin previo aviso me asaltó el pensamiento, tranquila, no lo diré en voz alta para que se cumpla, sé que el tuyo será el mismo.