Hace una semana nos sobrecogimos con las imágenes del ejercito ruso entrando en Ucrania, una invasión en toda regla.
Llevo una semana preguntándome ¿porqué, para qué, qué necesidad?
Y, por mucho que me devano los sesos, no le encuentro una respuesta lógica, más allá de los deseos del presidente Putin de recuperar todos los que una vez fueron territorios de la URSS.
Algunos de esos países lograron librarse del yugo de la dictadura comunista y parece que esto no le gusta al señor presidente ruso, otros países, que se declaran, independientes tienen gobernadores títeres, que solo bailan al ritmo que marca Putin.
En Ucrania parece que no bailaban la música de Putin y a por ellos que ha ido.
¿Qué hacemos el resto del mundo, sobre todo Europa? Pues cagarnos de miedo y dejar que haya cientos de civiles muertos, mucha diplomacia, mucha reunión y el señor Putin sigue misil tras misil conquistando territorio ajeno, y me da que no va a parar hasta que aniquile a voluntariosa resistencia Ucraniana, a sangre y fuego.
Veo los cientos de miles de mujeres y niños saliendo se su país, con mochilas y mascotas a cuestas. Cada vez que lo veo no puedo evitar que las lágrimas me llenen los ojos.
Cuanta crueldad innecesaria.
¿Creerá Putin que una vez conquistada Ucrania nada va a pasar? Ni los ucranianos van a perdonar ni los europeos vamos a olvidar. Esta guerra va a cambiar muchas cosas en la geopolítica internacional, Rusia va a pagar cara esta guerra, incluso ganándola, la batalla moral ya la ha perdido.
Veremos las sanciones económicas impuestas lo que repercuten en la economía Rusa, en sus oligarcas, en sus súbditos engañados por los medios manipulados.
Tengo confianza en dos cosas; que los rusos de a pie se rebelen contra el dictador, tantos millones de personas no pueden estar engañadas por los sueños de reunificación del tirano.
Y que la censura imperante en Rusia se resquebraje con ataques a los medios rusos manipulados, que se cuelen las imágenes reales de los muertos de sus hermanos ucranianos.
Me temo que esta guerra no va a ser tan breve como dicen, ojalá me equivoque.