lunes, 28 de marzo de 2022

20 febrero 2022

Cuando nos confinaron logré mantener la paz mental escribiendo a diario, dibujando cualquier cosa que me pareciera bonita, era mi manera de evadirme de las cifras de infectados y muertos, de esquivar por unas horas de la angustia y el miedo.

Han pasado meses, sigo pintando en una cuaderno de artista, así le llaman, aunque me quede grande el nombre para lo que hago, escribir lo tengo que retomar, por mi y porque se lo debo a una persona que no puede salir de entre cuatro paredes, a quien le he prometido escribirle más historietas para que su imaginación pueda hacerle volar a otros escenarios, me ha pedido que le escriba de amor y no sé si seré capaz, mis letras se decantan más por historias truculentas, con asesinatos y misterios. En fin, haré lo que pueda.

Lo que realmente me sigue removiendo es la cifra de muertos que sigue llevándose el covid, me asombra lo poco que nos importan ya estos fallecimientos, y no son pocos, esta última semana 1.402 personas han perdido la vida por el virus, apenas treinta segundos en las noticias.

¿Ya no importan?¿Quien ha dado la orden de quitar el foco de los enfermos, infectados y muertos por covid? ¿Vamos a tener muertos de primera, de segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta, según la ola en la que murieron? Sería muy triste si sucediese, seríamos una sociedad muy mezquina y egoísta, pero tampoco me sorprendería, el ser humano no ha avanzado mucho desde las cavernas, tan solo ha sofisticado su manera de hacer sufrir a los demás.