Hace tiempo que cuando pienso en qué es la piedad visualizo la impresionante obra de Miguel Ángel, la madre sujetando el cuerpo moribundo de su hijo, un pedazo de mármol de belleza atemporal, la piedad es el sentimiento que desprende, la emoción que causa en quien la admira.
Hace días, en algún noticiario, vi una imagen que no se me quita
de la retina, la mano de un sanitario sujetando la mano de un enfermo de Covid,
seguramente le esté diciendo que van a dormirle para poder intubarle y
conectarle a un respirador, después de un año de pandemia sabemos que muchos ya
no vuelven a despertar.
La piedad, desde hoy y para mí, ya no es una piedra
cincelada por un genio, es un cuerpo sin rostro, sin nombre, vestido con un EPI
y un nombre garabateado a la espalda, son las manos de dos desconocidos entrelazadas que
luchan por lo mismo; sobrevivir.