miércoles, 28 de octubre de 2015

Estimada Sra.Alcaldesa Dña. Manuela

Dña. Manuela, permitame que le escriba estas líneas.
Sé que usted las tomará como una critica constructipolvohojasmandato.
Quiero hacerle saber que su nombramiento me ilusionó, pensé, creí, que las cosas más visibles a los ciudadanos de a pie cambiarían rápido.
No dudo que usted lo esté intentando, pero le diré que no luce su esfuerzo.
Soy fácil de conformar, con unas calles limpias y un tráfico más fluido me bastaría.
Camino a diario a mi oficina, son cuarenta minutos de escuchar bocinazos mañaneros, y lo entiendo, de un tiempo a esta parte los atascos son diarios y continuos.
Usted me dirá que hay agentes de movilidad repartidos estratégicamente por la ciudad, y yo le diré que es verdad, yo los veo todos los días en cruces importantes, si allí están con sus teléfonos móviles quemando en sus manos, la cabeza gacha y los pulgares a toda mecha sobre la pantalla. Cono diría mi abuela; "como el que tiene un tío en Alcalá, que ni es tío ni es na".
La limpieza de las calles, si señora Alcaldesa, las aceras capitalinas están hechas un asco. Y usted me dirá que los ciudadanos somos unos cochinos, que lo tiramos todo al suelo, que somos poco cívicos, y yo le diré que lleva razón, que somos unos guarros los ciudadanos, pero sepa que yo voy haciendo zig zag por las rúas madrileñas, evitando moñigas de perritos con dueños muy puercos, bolsas de plástico rebozadas de polvo y hojas secas amontonadas por el viento y me pregunto ¿dònde están esas brigadas que prometía en campaña? ¿Dónde?¿En qué barrios están?
Señora Alcaldesa, estará ocupadísima usted en asuntos infinitamente más importantes que éstas menudencias que yo le cuento, pero sepa que para mí son muy importantes, que son mi día a día, y que me gustaría que nadie le tenga que decir que usted hizo buena a la Botella.